La bifurcada del equipo económico

26-11-2018
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El trade off entre inflación y actividad es un clásico por estos pagos y pronto podría volver a golpear la puerta. Con tasas en los niveles actuales, una recuperación parece complicada y, por eso, la apuesta oficial es desinflar y, así, poder ir podando las tasas. Lo viene haciendo, aunque partiendo de niveles muy elevados y con alguna tensión: la semana pasada, el dólar mayorista avanzó $1,57 y el peso cayó casi 5%.

“El éxito reciente del programa (del BCRA) se debe en buena parte a que los objetivos de domar la crisis y controlar la inflación pueden atacarse con un mismo instrumento de política: la suba de la tasa de interés (o secar la plaza de pesos)”, dice LCG, pero advierte: “ Veremos, en el futuro cercano, si la demanda de dinero se recupera con la estabilidad, si el Gobierno prioriza continuar con la baja de tasas para dar aire a la actividad económica, o se concentra en la reducción de la inflación, lo que demanda mantener tasas elevadas”.

Por cierto, el BCRA parece más inclinado a mantener la estabilidad porque, además, inducir (es la palabra técnica, dado que las tasas son endógenas) una baja de las Leliq puede calentar el “billete” y los precios, desactivando cualquier reactivación o veranito preelectoral. No sería una decisión inteligente.

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