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Hoy, el BCRA se juega una final

La autoridad monetaria tomará hoy una nueva decisión de política monetaria y el Indec publicará el IPC GBA

11 abril de 2017

Como los futbolistas cuando están en la pelea por el título (o por el descenso), ahora para el BCRA todos los partidos son finales. Y especialmente hoy: ayer el IPC Congreso dio una inflación de 2,2% para marzo y Mendoza, hace unos días, una altísima de 3,6%. Y para colmo hoy mismo el Indec publica el dato del IPC GBA. Y en este mismo martes, día D en la lucha antiinflacionaria, el Central saldrá a comunicar su nueva decisión de política monetaria: con las expectativas relevadas por el REM en alza y llegando al 21,2% para la inflación esperada de cara al 2017 y con las inflaciones privadas y oficiales presionando.

En algo hay coincidencia, con semejante escenario ya no hay margen para bajar la tasa. El ex gerente general del BCRA, Julio Piekarz, consultado por El Economista, afirmó: “Margen para bajar las tasas claramente no hay: empecemos por descartar lo que es más fácil. Por lo menos la inflación de marzo y la de abril, aunque un poco menor, no dan lugar para bajar la tasa. Pero la posibilidad de que la suban es menor a la de que la mantengan. Mi expectativa es que la de política monetaria no la van a subir y a la de Lebac más corta le doy 60% a que la mantienen y 40% a que la suban entre 0,5 punto o 1 punto”.

No más pasividad

El director ejecutivo de FyEConsult, Hernán Hirsch, por su parte, considera que se terminó el momento de la pasividad, tras más de cuatro meses con la tasa quieta: “El BCRA debería subir la tasa de interés, dado el aumento de las presiones inflacionarias y de las expectativas. Se le impone hacer algo. No hacer nada afectaría su credibilidad. Si en este contexto no lo hace corre el riesgo de convalidar una tasa de inflación que ya no parece ser compatible con la tasa de interés actual y está a su vez haciendo que los efectos de segunda ronda sean mayores a los que serían con una política monetaria más contractiva. Bajo un esquema de metas, tener un BCRA que no reacciona ante una suba de la tasa de inflación revela un bajo compromiso con la meta y le quita credibilidad”.

En ese mismo sentido, Piekarz, aunque reconoció que no se puede saber si actuará a través de las Lebac o de los pases a 7 días, detalló: “La tasa de política monetaria hoy es de 24,75%, y la de Lebac subió dos puntos está en alrededor de 24,25%. Y en realidad la tasa de pases pasivos es 24% y está sujeta a ingresos brutos, por lo cual en realidad es equivalente, para compararla con las Lebac, a 22,2%. Para alinear expectativas es baja con una expectativa de inflación para todo el 2017, según el REM, de 21,2%. Implica una tasa real de 1% anual. Cuando el BCRA se ha venido manejando con tasas de 5% anual en términos reales. De 1% es baja”.

Muchos frentes

Coincide el analista especializado en política monetaria de Estudio Bein y Asociados, Federico Furiase: “La tasa alcanza frente a las expectativas de devaluación, por el ingreso de dólares, pero el aumento de las expectativas de inflación frente a la suba de tarifas va a hacer que el BCRA tenga que endurecer hoy vía señal de tasa para seguir retirando excedentes de liquidez y anclar esas expectativas mientras se suben tarifas y se negocian salarios”.

Así las cosas, mucha de la incertidumbre ante a la decisión que tomará hoy el BCRA surge de la multiplicidad de objetivos de la política económica del Gobierno. Si bien la principal lucha, sobre todo para el BCRA, es contra la inflación, también la actividad está esperando señales y también el tipo de cambio atrasado mete presión, ya que afecta a la inversión.

Para Furiase “el BCRA está en un corner. Si prioriza el objetivo de inflación por sobre el de crecimiento de corto plazo podría argumentar una suba en el margen de la tasa de referencia frente al aumento de las expectativas de inflación. O bien podría seguir manteniendo la tasa de referencia en los niveles actuales y seguir haciendo el trabajo de la esterilización de pesos vía el canal de las lebac”, como viene haciendo.

Mal diagnóstico

Se podría decir que el BCRA se puso a sí mismo en esta situación. El 2016 había cerrado con una inflación todavía tan o más alta que la que recibió el Gobierno a fines de 2015, y con señales mixtas, pero en clara desaceleración respecto a los niveles del primer semestre. En los primeros días del año, cuando se vislumbraba el tarifazo de precios regulados, y los analistas anunciaban que podía afectar el cumplimiento de la meta de una inflación de 12-17% para el 2017, el BCRA sostenía que lo que se produciría sería una modificación de precios relativos, en la que la suba de los regulados, al modificar el patrón de consumo iba a implicar la baja en los demás precios.

¿Error de diagnóstico? Hirsch dijo a El Economista que se trató de un diagnóstico ingenuo. “Fue un mal diagnóstico, teniendo en cuenta la Historia Argentina. Cuando hacés un ajuste de precios regulados también tenés efectos en la inflación de costos en otros sectores. Deberías tener una fuerte caída en las expectativas de inflación para que se diera el escenario que planteó el BCRA. En Argentina no se ve eso. Ojo, tampoco es algo que uno vea que ocurra en países desarrollados. Puede bajar algún precio pero no compensa totalmente. Fue un diagnóstico bastante ingenuo”, dijo.

Piekarz en cambio considera que la batalla no está perdida: “La meta es anual. Estamos viendo por los aumentos en regulados una inflación un poco fuerte en los primeros tres o cuatro meses del año. Eso no quiere decir que el BCRA haya cambiado la meta. Yo creo que la mantiene. Y es probable que a partir de abril, pero sobre todo a partir de mayo, la tasa de inflación caiga significativamente a menos de 1,5%. A 1,2% o 1,3%. Yo le diría que no cambie la meta. Tiene que seguir ganando credibilidad. Estos tres o cuatro meses no marcan la pauta para el resto del año. Va a alcanzar para acercarse desde arriba al techo de 17%, llegando a 18% o 19% y eso, si se logra, sería muy bueno y va a aumentar su credibilidad. Obviamente aumentaría más si estuviera entre 12% y 17%. Pero si queda cerca de 17% va a aumentar. No tengo dudas”.

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