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Energía: ¿la Argentina al revés?

El precio del barril seguirá aumentando.

29-03-2012
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The New York Times informó esta semana que la producción de petróleo y gas en Estados Unidos crece a un ritmo inédito: por primera vez en décadas el país se encamina a ser menos dependiente de la oferta mundial. El consumo de combustible en la economía más grande del mundo aumenta pero a tasas más bajas. Estados Unidos redujo sus importaciones de combustible 20% en los últimos tres años. Otros factores que ayudan a revertir la tendencia son la recesión de 2009, los precios más altos del petróleo y la incorporación de nuevas tecnologías en el transporte que permiten un menor consumo de combustible. El pico máximo de la brecha (entre consumo y producción) se registró en 2005. Desde entonces la oferta de combustibles se expande a un ritmo mayor que su consumo.

Hoy en la Argentina sucede todo lo contrario. El país contaba con una economía autosuficiente en energía y ahora se volvió demandadora neta de combustible. En la última década la producción cayó mientras que el consumo aumentó. Los ex secretarios de Energía culpan a la política energética del Gobierno. Para el oficialismo, en cambio, la responsabilidad es de las empresas privadas (básicamente YPF). La teoría económica sugiere que si un país produce más energía sus precios bajarán. Pero como el petróleo y sus derivados son commodities globales, los valores también dependen de factores internacionales (que muchas veces los economistas llaman exógenos).

Gobierno vs YPF

Los especialistas de todo el mundo coinciden que los precios del petróleo seguirán en valores altos en los próximos años. Según una proyección del gobierno norteamericano el barril subirá 20% en los próximos tres años. ¿Cómo impactará ello en la Argentina, ahora que es un país que necesitará importar combustible? En 2011 el país importó U$S 7.000 millones y en 2012 se calcula que llegará a U$S 10.000 millones. Según Alieto Guadagni, ex secretario de Energía, el déficit comercial de la balanza energética superará los U$S 5.000 millones. La reacción del Gobierno al déficit comercial energético fue la presión sobre YPF.

Primero fue a través de un planteo que los ministerios de Economía y Planificación hicieron a la empresa por uso de posición dominante. Segundo vino el reclamo de aumentar la producción en base a un informe del Organismo Federal de Estados Productores de Hidrocarburos: se relevaron las cuencas hidrocarburíferas del país y en base a ello los gobernadores establecieron metas de aumento de la producción. YPF resultó perjudicada porque hubo provincias que le quitaron la concesión en algunas áreas. Pero el conflicto continuará. La empresa abandonó su política de repartir el 90% de sus utilidades y aumentará el capital. La propuesta presentada por Antonio Brufau y por el CEO de YPF, Sebastián Eskenazi, deberá ser votada por la asamblea de accionistas que se reunirá el 25 de abril. Se descuenta que será aprobada: Repsol tiene el 57,46% de las acciones y el grupo Petersen, de la familia Eskenazi, cuenta con otro 25,46%.

Sin embargo el Gobierno rechazó la propuesta porque no detalla que los dividendos vayan a ser invertidos en más exploración. Los funcionarios presentes en la reunión de esta semana, Roberto Baratta y Axel Kicillof, cuestionaron en particular que la empresa haya resuelto una capitalización por la vía de la emisión de nuevas acciones que serán entregadas de forma gratuita a los actuales accionistas: Repsol, el grupo Eskenazi y el propio Estado, además de inversores minoritarios.

(De la edición impresa)

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