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El Gobierno defiende acuerdo con Hughes para el Arsat 3

El nuevo satélite, que costaría US$ 230 millones, será construido por Invap (como el Arsat 1 y 2) y sería lanzado en 2020, apuntaría hacia Argentina

24-07-2017
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Por Ernesto Nimcowicz

Hace días trascendió que  el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo (foto), firmó el 29 de junio en Washington con el operador satelital Hughes un acuerdo para la construcción del Arsat 3. El acuerdo fue cuestionado desde la oposición y el sector satelital argumentando que se trataba de una una virtual privatización de Arsat. Hasta el propio Mauricio Macri se ocupó del tema.

El Economista dialogó con una fuente de la empresa para conocer los planes de la firma satelital  con respecto al acuerdo con Hughes por el Arsat 3 y el resto de sus negocios.

En su visión, “la empresa enfrentaba un desafío con un problema de fondo. Mientras los Arsat 1 y 2 fueron construidos por Invap y lanzados durante la gestión anterior, se debía tomar una decisión con respecto al 3, que aún no se lanzó. Pero para el 3 se necesitaba por un lado nueva tecnología que el Invap todavía no desarrolló y sobre todo evitar que el Estado ponga toda la plata para su construcción. Nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose 100% con los impuestos de los argentinos”.

Según señaló la fuente consultada, el satélite de comunicaciones  Arsat 3 costará unos U$S 230 millones y sería lanzado en el último trimestre de 2020. “Además, tendrá una vida útil de quince  años,  será de banda ka e incorporaría la tecnología de propulsión eléctrica que se desarrolló en el mercado satelital luego del lanzamiento de los Arsat 1 y 2”.  Y a diferencia del Arsat 2 (que apunta al Hemisferio Norte), apuntará 100% sobre el territorio argentino.

De todas formas, la carta de intención todavía puede sufrir ajustes.  “Además, se le fijan a Hughes condiciones de base muy restrictivas con los mismas proveedores del Arsat 1 y 2 para el satélite que será construido por Invap”, explicó.

Con respecto al modelo de negocios, será un modelo compartido: Arsat se quedaría con el 25% utilizado mientras que Hughes, con 75%.

Frente a las críticas de que se trata de una privatización, aclaró que “no se privatiza sino que se logra construir el Arsat 3 y permitir desarrollar uno más competitivo”.

Y con respecto a los fondos necesarios para la construcción del nuevo satélite, la compañía Arsat habría  mejorado el balance de ingresos gracias a los aportes que comenzaron a llegar desde Estados Unidos y Canadá por las ventas de capacidad satelital del Arsat 2. “Durante el segundo semestre del año pasado se consiguió la aprobación de la FCC de Estados Unidos para la comercialización de ese satélite en ese país y también  en Canadá”, explicó la fuente consultada.

En su visión, además, el Arsat 2 contaba con mucha capacidad satelital disponible que no se vendía.  Por su parte, Hughes pondría cerca de U$S100 millones, algo que desde Arsat entienden que sería la primera venta para un satélite argentino, lo cual mejoraría las condiciones para el trabajo del Invap.

Además, desde Arsat ya habían aclarado que la carta de intención firmada con la empresa Hughes no prevé, bajo ningún motivo, la privatización de la compañía. “La misma es una herramienta usual en nuestra práctica, cuya finalidad es establecer una serie de lineamientos en el caso de que las partes celebren un acuerdo. Cualquier acuerdo posterior que se firme debe estar bajo el amparo y cumplimiento de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital”, añadió.

Con Hughes se firmó una carta de intención que establece condiciones generales de una colaboración entre empresas, que debe ser detallado y trabajado más adelante mediante un acuerdo definitivo”.

El objetivo de esta carta de intención es que el satélite construido por la industria nacional reciba inversión directa para su confección. Las órbitas que ocupará el tercer satélite, se realice con o sin inversiones de Hughes, serán del Estado Argentino. Será fabricado por INVAP, por recursos humanos argentinos y con la participación de empresas nacionales del sector.

Asimismo, será testeado en la empresa nacional Ceatsa (Centro de Ensayos de Alta Tecnología). Por otro lado, los insumos no susceptibles de ser provistos nacionalmente, serán importados desde las empresas proveedoras del Arsat 1 y 2: las empresas francesas Thales o Airbus.

La Refefo

Con respecto a la Red Federal de banda ancha, la Refefo, la otra misión que tiene Arsat, la fuente consultada explicó que ya va por los  22.400 kilómetros de fibra óptica iluminada, con lo cual ya es la red de fibra óptica más grande del país. El objetivo es llegar a los 32.500 kilómetros de fibra y 1.300 localidades.  Desde Arsat,  explicaron que ya hay más de 230 cooperativas conectadas y casi 300 contratos. Un estudio de la consultora Convergencia reveló que, por donde pasaba Arsat, los precios de la banda ancha bajaron 50%.  En total, ya se están proveyendo 40 gigas a pequeños prestadores de Internet del interior. Y todo esto con una tarifa plana para la venta de US$ 18  por megabit de servicio dedicado.  Desde Arsat comentaron que, por ejemplo, a una cooperativa de Jujuy un proveedor de Internet le cobraba U$S 203 el mega.

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