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“El crecimiento del PIB en 2017 estará arriba del 3%”

10 noviembre de 2016

Entrevista a Lucas Lainez, Managing Director de Institucional Clients en Puente

Lucas Lainez, Managing Director de Institucional Clients en Puente, sostiene que hubo “un cambio de paradigma” en los últimos meses a la hora de pensar estrategias para obtener renta, ya sea en el corto plazo para aquellos clientes que deben hacer cash management o más a largo plazo para aquellos que deban pagar beneficios o jubilaciones en el futuro. Entre sus clientes figuran entidades de previsión social, consejos profesionales, asociaciones, mutuales y federaciones. Lainez, que está en la compañía desde hace 15 años, sostiene que “los inversores institucionales están muy enfocados renta fij” y señala que Argentina “es un muy buen lugar para poder colocar excedentes financieros en productos de renta fija como bonos nacionales, provinciales, corporativos, Letras de Tesorería, FCI y cualquier instrumentos que uno compra y espera determinado plazo para cobrar una renta, tanto en pesos como en dólares”.

Ese “cambio de paradigma” que describe Lainez tiene que ver con que, en la era del cepo cambiario, “casi todos los inversores buscaban cubrirse de la variable tipo de cambio y dejaban rezagadas a las otras variables, como la inflación o las tasas de interés”. Eso generó, obviamente, una concentración en activos dolarizados, contracara de la huída del peso. Hoy, la ecuación cambió.

“A partir de la nueva administración, la salida del cepo en diciembre de 2015 y el acuerdo con los fondos en Estados Unidos, el mercado cambió y los inversores están buscando carteras de retorno total. Allí, el desafío es encontrar rendimientos positivos no sólo contra el tipo de cambio sino también contra la inflación y la tasa de interés”, dice Lainez en diálogo con El Economista en los HQ de Puente en la city porteña. “Eso es positivo, te exige mayor sofisticación, mejores equipos de trabajo y estrategia para evaluar las distintas variables y, sobre eso, llegar al mercado con buenas estrategias de inversión y con buenos negocios para que puedan colocar sus activos”, resume.

En los últimos meses, además, hubo una abundante licitación de instrumentos y posibilidades...

Es cierto. Ya no hay un sólo activo, como antes era el dólar, sino que tenés distintas monedas y variables, y también hay una mayor diversidad de emisiones. Tuvimos un Gobierno muy activo, y también a las provincias, ya sea en Letras de corto plazo en pesos como en bonos internacionales o locales en dólares. Y también al sector corporativo, que comenzó también durante este año a emitir a nivel internacional y local. Eso genera más diversidad de productos que te permiten diversificación y, por otro lado, mucha más profundidad de mercado porque tenés muchas más emisiones y volumen para operar. Eso es muy positivo. En los últimos meses hemos tenido emisiones en pesos a tasa fija a 5, 7 y 10 años, que es algo que no se venía haciendo y que ahora permiten armar una curva de rendimientos en pesos. Toda esta diversidad de productos es positiva para el desarrollo del mercado de capitales.

¿Cómo afecta el blanqueo? Habrá un stock enorme que ahora estará habilitado para salir a buscar renta...

El sinceramiento fiscal generará un efecto positivo sobre el mercado de capitales en Argentina, y también en otros mercados, como el inmobiliario o el de otros bienes registrables. En el mercado de capitales, el impacto va a ser positivo e importante porque ya estamos cerca de terminar el tramo local y viene superando las expectativas. Entendemos que el tramo internacional viene de la misma manera y eso va a generar un efecto donde va a haber más dólares y pesos para invertir en todo el mercado de capitales. Así, acciones, bonos, Letras de Tesorería o FCI deberían tener una buena demanda de esos nuevos capitales que antes no estaban. El desafío es que eso se desarrolle a nivel local, es decir, que haya más profundidad de negocios, emisiones y volumen.

¿Cómo ve la cuestión del endeudamiento del soberano? Algunos analistas empiezan a prender algunas alarmas?

Argentina parte de una deuda sobre su PIB que es una de las más bajas a nivel internacional. Es un país que tiene escala, es la tercera economía de Latinoamérica, es un país conocido por los inversores y está volviendo a estar mucho más en sintonía con el mercado internacional. Eso se vio en las colocaciones exitosas que ha tenido no sólo el Estado Nacional sino las provincias y las empresas. Las tasas de interés de las sucesivas colocaciones fueron corrigiendo hacia la baja y con un buen volumen de emisiones. Eso es una primer parte de una gestión que ahora tiene el desafío de lograr que eso se traduzca en crecimiento y allí es importante poder emitir deuda para financiar infraestructura o proyectos. Si eso va a la economía real, el efecto es positivo. Desde 2011, Argentina recibió el 1% de su PIB en IED y la región, entre 4% y 5%. Estos países crecieron a un ritmo de 3% o 4% en los últimos cuatro años y Argentina, en promedio, creció 1%. Una vez consumada la salida del cepo y reestructurada la deuda con los fondos, la primera instancia fue emitir deuda para generar ese primer impacto positivo y el segundo impacto positivo es que eso venga acompañado por IED. Nosotros somos muy auspiciosos con eso y Argentina necesita crecer. La deuda está en niveles manejables y muy razonables, y lo ideal es que eso se pueda financiar con crecimiento. Así, el efecto de la deuda se mantiene o incluso baja. Y para crecer es importante la IED, que toma su tiempo y tiene varias etapas que debe cumplir, pero una vez que comienza es estructural y no varía demasiado. Esperamos un muy buen nivel de actividad en 2017 y un crecimiento arriba del 3%.

La deuda argentina en dólares a diez años está rindiendo 6%, una tasa mucho más baja que en 2015 pero aún alta con respecto a la mayoría de nuestros vecinos. ¿Está cerca de su equilibrio o puede bajar más?

Si Estados Unidos sube su tasa de interés, todos los países deberían mover sus rendimientos en línea con esa suba de la tasa. Si Chile rinde 2,5% o 3%, rendirá un poco más y si Argentina rinde 6%, deberá rendir un poco más. Sin embargo, Argentina puede logra mejorar su relación de crédito con respecto a Latinoamérica si crece en 2017 y vienen inversiones. Además, el efecto del sinceramiento fiscal va a ser positivo porque va a haber más demanda de activos argentinos por dólares y por pesos que van a entrar a la economía y que van a estar buscando rentabilidad. Y a su vez, un tema no menor, también es de esperar que el año que viene Argentina sea recalificada, tanto por calificadoras de riesgo como por la condición a nivel del mercado de capitales del país, pasando a ser un país emergente. No es menor y no es un tema formal. Te genera que haya mayor capacidad de inversión de fondos que ahora podrán invertir una parte más grande de sus portafolios aquí. Es decir, tenemos margen para seguir achicando el spread respecto a Latinoamérica.

Luego de la reciente emisión en Europa por 2.500 M de euros, varios analista dijeron que hay cierto empacho por los títulos argentinos. ¿Coincide o fue algo de ese momento puntual?

No vemos menos interés. Para nada. Vemos interés y volumen. Hay que ir trabajando la capacidad de digerir en cada emisión todos los volúmenes que se están colocando. A veces hay momentos donde tenés una sobredemanda de emisiones y otros donde las emisiones salen en niveles equitativos entre oferta y demanda. Son cosas naturales del mercado.

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