El 2020, el año de la huida

Screenshot-2020-12-29-at-07.59.00
29-12-2020
Compartir

Por Germán Gomez Picasso  Arquitecto y Fundador de Reporte Inmobiliario

Muchas cosas pasaron este año en el mercado inmobiliario como para tratar de hacer un resumen.

Simplificando, se podría decir que fue un año signado por la inactividad, con las cifras de compraventas más bajas de la historia, obras paralizadas y una devaluación de la moneda que utiliza el mercado de referencia de nada menos que de más de ocho veces en exactamente tres años y del 100% desde que comenzó la cuarentena en marzo.

Los números son para el olvido. Pero hay algo que no es menor, muy difícil de cuantificar, pero que se dio y está dando en casi todo ser humano que posee poder adquisitivo: a partir de la pandemia, el encierro y lo vivido, quieren mejorar su calidad de vida. “Calidad de vida” que antes parecía un slogan comercial para vendernos casas en los countries, pero que ahora compramos o aceptamos sin necesidad de pauta publicitaria.

Cocinar y mirar tanto Netflix nos llevó solitos a tomar la decisión a quienes vivimos en ciudades. En el corredor norte del Gran Buenos Aires, las búsquedas de terrenos en barrios cerrados más que se triplicaron cuando estábamos saliendo de la cuarentena estricta, según datos mostrados por el portal de propiedades de Mercado Libre en un evento virtual sobre el tema, que realizamos a inicios de octubre, con más de 5.000 inscriptos interesados en este segmento, que antes de la pandemia estaba muy alicaído.

La verdad es que las ciudades se tornaron invivibles y este hecho se dio en general en todo el mundo. Desde Oriente y Occidente llegaron noticias de que pasaba lo mismo que por acá. La demanda de casas listas para ocupar en las afueras explotó, comenzaron a escasear y los precios paradójicamente en un momento de crisis mundial como este subieron, y mucho. Mientras tanto, los inmuebles urbanos bajaban su cotización.

Los urbanistas salieron a quemar sus libros y los arquitectos y desarrolladores están actualmente repensando los nuevos productos inmobiliarios para el futuro. Un futuro que en realidad no sabemos muy bien cuándo comienza.

En nuestro país, como siempre, se agregó un condimento especial: los costos de la construcción medidos en dólar billete (“blue”) son los más bajos de por los menos los últimos 40 años, en términos reales. Por eso en nuestro caso se sumaron dos elementos fundamentales: el deseo de irse afuera de la ciudad y, coincidentemente, por estas cosas de nuestra moneda, con el momento en que los costos están realmente muy atractivos.

Hoy es posible construir una casa de buena calidad con entre 500 y 700 dólares billetes por metro cuadrado. Y el argentino no es tonto: se mueve rápido. Ya pasados cuarenta días del encierro, empezó la demanda de tierra en las afueras del Gran Buenos Aires, con una demanda que crecía día a día y prácticamente dejó sin oferta de lotes en barrios de buena calidad. Obviamente, esto llevó también los precios al alza.

Todavía falta mucho por hacer. La mayoría de los que compraron terrenos en esta etapa están aún en proceso de diseño de sus casas. Les falta además algo no simple en un país con los estamentos públicos funcionando a media o un cuarto de máquina: aprobar los planos y cerrar temas administrativos. Luego de pasados estos escollos, que pueden llevar de mínima tres y hasta seis meses, viene recién el desafío de conseguir contratistas y materiales en un mercado muy demandado de mano de obra y con escasez de algunos insumos.

El mercado inmobiliario y la construcción privada pasan un pésimo momento, pero no se puede dudar de que este 2020 va a quedar como “el año en que la gente decidió irse de la ciudad”. Esta historia recién comienza, ya que los que tomaron la decisión aún tienen por delante 12 o 24 meses difíciles para terminar de cumplir su sueño. El tiempo dirá si tomaron una buena decisión. Yo, particularmente, creo que sí.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés