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Diálogos after office

El periodista dialogó con un economista de la city porteña tras un día agitado en la plaza local

22-06-2017
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El periodista dialogó con un economista de la city porteña tras un día agitado en la plaza local

Periodista: Comenzó mal la semana con lo de Morgan Stanley. ¿Sorprendido?

Economista: Más o menos. Se competía con el ascenso de una potencia bursátil como China, y también se perfila bien Arabia Saudita. Creo que hubo más sorpresa aquí. Hasta en ciertos medios se instaló un microclima de optimismo que se realimentó con las subas del Merval. Aun así, no es ninguna catástrofe. Las acciones venían subiendo muy rápido. Necesitaban un “correctivo”.

P: ¿Se complica la posibilidad de ascender a mercado emergente en 2018?

E: Es una decisión que se va a tomar con el resultado electoral de octubre en la mano. No pinta fácil que Cambiemos gane bancas. Si pierde, se van a complicar las reformas legales que justifiquen ascender a Argentina de la posición de mercado de frontera. Un colega ayer ya lanzó que se terminó la luna de miel con Wall Street. Yo no sería tan tremendista. En todo caso, el mercado de acciones seguirá en ascenso, pero volátil, sin ninguna lluvia de inversiones en el corto plazo.

P: ¿Y los mercados de bonos?

E: Ahí, la potencial baja del riesgo país dependerá más que antes de los fundamentals fiscales y la evolución de las cuentas externas, el dólar y la inflación.

P: ¿Qué fundamentals fiscales?

E: Lo más difícil: reducir el gasto público, que no deja de crecer. A la rigidez del gasto social se suma la acumulación de intereses de la deuda y el retrasado, pero creciente, gasto en obras públicas.

P: ¿Y la reforma tributaria?

E: No sabemos de qué se trata. De Hacienda se filtran rumores con cuentagotas para tantear la reacción del sector privado, pero su profundidad y su irreversibilidad,

ahora es más que claro que se define con el resultado de octubre.

P: Por ahora, entonces, sin información concreta?

E: Así es, pero han dejado trascender que en el mejor de los casos sería una reforma parcial, algo light. Con el gasto previsional, además, es imposible una reforma de shock. No veo fácil una reforma de impuestos y gastos sin un aumento transitorio del déficit fiscal actual.

P: Por el lado del financiamiento, el endeudamiento continúa.

E: Sí, y es inevitable. La otra opción es financiar el déficit con emisión monetaria. El problema es el déficit.

P: ¿Qué opina de la emisión del bono a cien años?

E: No mueve el amperímetro. Sobre el total de la deuda su participación es menos que mínima.

P: Para el Gobierno es una buena noticia.

E: Las ofertas superaron lo esperado por el equipo de Finanzas en casi 4 veces. Pero la mecánica y algunos detalles del prospecto no convencieron y saltaron las críticas por endeudarse a tan largo plazo.

P: ¿La tasa superior a 7%?

E: Es la de mercado, ni alta ni baja para un país con gobiernos defaulteadores. Ahora, la tasa no es muy diferente se hubiera colocado un bono a treinta o cuarenta años. No han sido convincentes las explicaciones sobre las bondades de tomar un compromiso que terminará pagando gente que todavía no ha nacido. La mecánica de colocación tampoco convenció. No se informó antes, se sorprendió a la opinión pública con un hecho consumado, no es claro el criterio de selección de los bancos colocadores, y tampoco se sabe cuánto se le pagó de comisión. Fíjese que el prospecto había que rastrearlo por Google. Además, en la presentación a la SEC de Nueva York, en un párrafo se dice que se emitirá una sola serie de este título, en otro pareciera que se habla de dos series, y en otro deja la puerta abierta a la emisión de nuevas series. Demasiados “deslices”, para un tipo de bono no previsto en la Ley de Presupuesto de 2017.

P: ¿Cuál es su lectura?

E: Vamos por el medio vaso lleno: que nos presten a 100 años es un cambio fenomenal respecto de 2015. A pesar de MSCI, en el mercado de renta fija volvimos a la normalidad. Vamos al vaso medio vacío: que nos presten para gasto corriente, y en buena medida ineficiente, y con déficit fiscal que no baja, es un capítulo más de un festival de bonos que no parece ser sostenible. Sin aumento fuerte de la inversión real, no hay crecimiento de la actividad ni de la recaudación. En el largo plazo va a volver al centro de la atención la prima de riesgo país si no cambia la política fiscal.

P: ¿Un resultado electoral no muy favorable a Cambiemos complicaría todo?

E: No veo improbable un “voto castigo”. Con recesión y sin baja de la inflación asegurada, más la prédica kirchnerista, no lo descarto. Los ejes de campaña van a ir por acusaciones sobre el pasado: las denuncias de corrupción K por parte de Cambiemos y la insistencia kirchnerista de que este gobierno está a favor de los ricos.

P: ¿Podrá Cambiemos sumar más legisladores?

E: No lo descarto, pero el resultado no sólo dependerá de los errores de los opositores, si no de los propios. Lo Diálogos after office de la quita de medicamentos a jubilados y las pensiones a discapacitados, con la marcha atrás posterior, han sido el colmo. Les sirvieron miles de votos en bandeja a los kirchneristas. No le puede echar la culpa a Morgan Stanley, ni a los actos de Cristina por esto. Tampoco por los escraches a Macri y a Vidal.

P: ¿Cómo sería un escenario con menos bancas oficialistas en el Congreso?

E: Uno con mayor puja distributiva, y dificultades para cerrar la brecha fiscal. En ese caso, seguirá el festival de bonos en el exterior. Las tasas de interés pagadas en dólares aumentarán. También las internas. Difícilmente el BCRA podría absorber dólares colocando Lebac a tasas inferiores al 25%30%. Crecimiento en torno de cero, poco y nada de inversión extranjera directa, inflación más alta, atraso cambiario, desempleo en suba permanente. No es para confiarse.

P: Sería el peor escenario posible.

E: Varios se lo advertimos el año pasado, pero no nos escucharon. Optaron por el gradualismo sin ajuste fiscal alguno, y meta aumentar la planta de contratados en ya 23 ministerios?no es sostenible. No se quisieron pagar costos políticos cuando había poder y tiempo para incurrir en costos altos. Eso ahora no es factible.

P: ¿La reforma tributaria no apuntaría a resolver eso?

E: Insisto, ni siquiera la conocemos. De todos modos, no descarto un final más o menos feliz, un “aterrizaje suave”, a un sendero de crecimiento de 4% anual o más, y con inflación de un dígito. Ahora, si Cambiemos no gana bancas en octubre, a olvidarse, al menos hasta 2020.

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