Día de la Industria

Los números, los discursos y el largo plazo

06-09-2013
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Algunas estadísticas ayudan a enmarcar el contexto en el cual se festejó, el pasado lunes 2 de septiembre, un nuevo Día de la Industria, fecha en que se conmemora, a partir de 1941, un hecho, al menos, polémico: la primera “exportación” realizada desde el puerto de Buenos Aires en épocas del Virreinato del Perú. Según el Estimador Mensual Industrial (EMI) del Indec, en los primeros siete meses del año la producción manufacturera creció 1,7% interanual. La Unión Industrial Argentina (UIA) llega a un número similar para el primer semestre: 1,9%. El Indice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, en cambio, no registra variaciones en la producción entre 2012 y 2013.

Un dato clave, dada la incidencia aguas abajo que producen, es la recuperación de dos sectores medulares para la industria: el automotor y la construcción. Según datos de ADEFA, en los primeros ocho meses del año se ensamblaron 12,4% más vehículos que en el mismo período de 2012. En tanto, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del Indec creció 3,3% entre enero y julio y el Indice Construya, proxy del nivel de actividad del sector, acumula una suba de 6,6% anual entre enero y agosto.

Por otro lado, el informe Intercambio Comercial Argentino (ICA) del Indec muestra que las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) crecieron 3% (y 6% en cantidades) en los primeros siete meses del año. En líneas generales, la industria está creciendo, lo que permitió aplacar los temores de 2012, cuando la industria, según datos de la UIA, cayó 2,2%. “Es un buen dato que no estemos recuperando”, le dijo a El Economista un integrante de la UIA.

Pero los números positivos esconden dos cuestiones: primero, que las comparaciones se realizan frente a un año malo y, segundo, que hay amplias divergencias al interior de la industria. Por ejemplo, nueve de los doce subrubros que componen el Estimado Mensual Industrial (EMI) muestran mermas en el acumulado anual. En algunos casos, como edición e impresión y tabaco, superiores al 7%. El resultado positivo está apalancado por la suba en la producción de minerales no metálicos, de sustancias y productos químicos y, sobre todo, de la producción de automóviles. Por eso, según datos de la UIA, la producción industrial recién está retornando a los mismos niveles de 2011.

Un informe de Analytica muestra que “si se excluye a la industria automotriz, el nivel de actividad industrial se encuentra 10% por debajo de su valor máximo de finales de 2011”. Algo similar ocurre con las exportaciones: si se netea el “efecto autos”, las MOI, en vez de crecer 3% en el año, caerían al 11%.

Sin cambios

Para los próximos meses no se esperan grandes cambios. Las encuestas cualitativas que realiza el Indec muestran que los industriales no esperan oscilaciones en sus fuentes de demanda ni en la utilización de la capacidad instalada en el corto plazo. Lo peor parece haber quedado atrás y la producción ha vuelto a sus niveles previos a 2012 y nada indica que haya grandes cambios, para bien o mal, en los próximos meses.

Discursos moderados

El reclamo que más se escuchó en el festejo que realizó la UIA en su sede de Avenida de Mayo fue el de competitividad. El motivo es que los costos de producción suben más que los precios de venta y las ganancias de productividad ni el volumen de ventas alcanzan para compensar esa brecha. El resultado, como atestigua un informe de la UIA, es que los márgenes unitarios, es decir, la rentabilidad, continúan resintiéndose y, junto a ella, los planes de inversión. El comportamiento dispar de los distintos sectores industriales explica las visiones, a veces contrapuestas, que exhiben las autoridades de la UIA, y del sector en general, sobre la coyuntura fabril y las políticas públicas. A diferencia de otros sectores de la economía, como el agro, los lazos entre las cámaras empresariales y sindicales de la industria y los funcionarios nacionales son más fluidos y, a la vez, necesarios.

“Mejorar la competitividad implica seguir trabajando y focalizando sobre temas concretos y específicos que hacen a la realidad de nuestros asociados: el aumento de costos, las dificultades que genera la resolución 142 de liquidación anticipada de divisas, la agilización de reintegros y devolución de IVA a la exportación, los problemas para importar insumos críticos para el proceso productivo, la necesidad de ampliar el universo de empresas que puedan acceder a planes de facilidades de pago de AFIP, entre otros que no me detendré a enumerar, pero que ustedes conocen bien”, sentenció Héctor Méndez, presidente la UIA, en el discurso de clausura. El próximo miércoles 11, el Gobierno, nuevamente en Tecnópolis, realizará su festejo por el Día de la Industria.

Recuadro: “La producción metalúrgica crecerá 2%”

“Luego de una caída de 2,5% en 2012, la producción metalúrgica tuvo un empate técnico en el primer semestre del año: siguió cayendo en el primer trimestre, pero se recuperó en el segundo”, expresó Fernando Grasso, director de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), en diálogo con El Economista. Grasso, joven y prometedor economista de 32 años, sostiene que el repunte iniciado en el segundo trimestre se va a sostener durante este segundo semestre. De punta a punta, el sector metalúrgico, que genera 15% del PIB industrial y es el segundo más importante en términos de empleo y actividad, podría tener un crecimiento anual cercano al 2%, estima.

El repunte tiene más que ver con la dinámica del mercado interno, donde se vuelca casi 80% de la producción metalúrgica, que con las ventas externas, que seguirán débiles. Las políticas de administración del comercio implementadas desde 2011 y, sobre todo, desde 2012, han permitido proteger al sector y evitar que la caída en la competitividad y los elevados excedentes globales causarán una fuerte suba de las importaciones o una mayor desintegración de las cadenas productivas locales, “como le pasó a Brasil en estos años.

“La administración del comercio es una medida interesante para enfrentar este escenario global, aunque hay que perfeccionarlo”, añade. La integración de las cadenas productivas locales debería ser el objetivo a largo plazo. Si bien hubo mejoras con respecto a los '90, es cada vez más difícil lograr ese objetivo. “Los mercados globales tienen a diferenciarse. No tiene ningún sentido apuntar a producir todo acá. No sería rentable”, opina Grasso.

“Por motivos políticos y económicos, los modelos de los países del sudeste asiático no pueden ser replicados en la Argentina”. Una estrategia posible sería seleccionar algunas cadenas y planificar el desarrollo y las estrategias de inserción global de las mismas. “Hay que ir caso por caso”. La administración de comercio te permite ahorrar divisas, razona Grasso, pero no te ayuda a generarlas.

“Hay que hacer una fuerte apuesta a incrementar las exportaciones a la región. Actualmente, el comercio intrarregional sólo explica el 20-25% del total. Hay espacio para lograr que las exportaciones sean cada vez más relevantes. América Latina es la plataforma ideal para proyectarse al mundo”, opina.

A nivel local, una apuesta interesante sería vincular las capacidades sector metalúrgico con una de las grandes necesidades que hoy enfrenta el país: la infraestructura física. En ello, opina Grasso, el Estado debe jugar un rol central a la hora de dar previsibilidad y asegurar las fuentes de demanda que hagan rentables las inversiones necesarias. La infraestructura social, es decir, el capital humano, también debería fortalecerse. “Ya en 2008 observábamos que había carencias de oferta de mano de obra calificada”, resume Grasso.

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