Del mejor equipo de los últimos 50 años a la ola de retiros voluntarios

20-01-2017
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Por Leandro Gabin

“Nunca un equipo de los que me tocó armar en mi vida en Boca y en la CABA arrancó tan bien como este”, dijo una vez. “Este es el mejor equipo posible de los últimos 50 años. Se trata de gente valiosa, argentinos comprometidos, con trayectoria y buenas intenciones”, afirmó en otra oportunidad. Frases como esas salieron de la boca del presidente Mauricio Macri en referencia a su dream team que lo acompaña en la gestión, complicada por la herencia recibida del kirchnerismo, y amplificada en otros aspectos por torpezas propias.

Melco, ¿el último?

La salida de Carlos Melconian al frente del Banco Nación se convirtió en la quinta despedida en el Gobierno. Al igual que Isela Costantini y Alfonso Prat-Gay, la motivación a su remoción tuvo que ver con los monjes negros de Macri: Marcos Peña, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. Este último le informó la decisión oficial de apartarlo del cargo. “No se lo bancaban a Carlos. Su pensamiento crítico y su llegada a Mauricio enfermaba a los alcahuetes del Presidente”, decía una fuente cercana a Melconian, en referencia al tridente Peña- Quintana-Lopetegui.

Lo cierto es que Melconian estaba cansado y frustrado con este Gobierno después de haber sido ninguneado por Macri, un hecho que se potenció cuando echaron a Prat-Gay y su teléfono nunca sonó. “Estaba podrido que lo dejaran a un lado. Sacan a Alfonso y ponen a Nicolás Dujovne cuando tendrían que haber confiado en Carlos (...) El entendió que no tenía lugar en este Gobierno y por eso se vuelve a la consultora”, seguía el informante.

Lo cierto es que Melconian venía criticando hace rato el rumbo económico que timoneaba Prat- Gay y Federico Sturzenegger, otro gran ganador del despido del ex titular del Nación. Sturzenegger nunca soportó el desplante que hizo Melconian con el invento de las UVA (el ajuste que ideó el BCRA para los créditos hipotecarios). El saliente banquero siempre creyó que si sistema de indexar los préstamos como planteaba el titular del BCRA no iba a funcionar. “Tiene poca calle y mucho Harvard”, dicen que decía Melconian sobre Sturzenegger.

Bajas y subas

Dato no menor en la pelea de egos en el Gabinete de Cambiemos. El titular del Reconquista 266 es el claro ganador de dos pulseadas claves: contra Prat-Gay y, ahora, contra Melconian. Para Macri, Sturzenegger es su hombre clave por la baja de la inflación del segundo semestre y la salida ordenada del cepo. Nadie toca al titular de la autoridad monetaria (de todas formas, aunque quisiera, no podría desplazarlo sin pasar por el Congreso).

También llama la atención que tanto Prat-Gay como Melconian se van haciendo alarde de su compromiso con el espacio político de Cambiemos y, específicamente, con su verdugo: el mismo Presidente. A pesar de que ambos fueron despedidos de un día para el otro, el comunicado oficial dando “las gracias por su aporte” habla mucho del estilo de este Gobierno.

Se manejan como una multinacional: despide a un empleado pero habla maravillas de su labor e incluso están dispuestos a encomendarle nuevos rumbos dentro del Gobierno. Todo muy raro.

El entrante titular del Nación, Javier González Fraga, se enmarca en el nuevo giro de Cambiemos hacia el radicalismo: primero Dujovne y ahora el ex candidato a vice de Ricardo Alfonsín en 2011. “No es amarillo y eso puede tener algún problema. Además, también tiene una visión crítica. Pero se lleva mejor con Sturzenegger y tiene el antecedente de Melconian para marcarle la cancha”, opinaba un operador político de Cambiemos.

¿Crisis?

El Gobierno está en una clara crisis de identidad. En un momento busca a hombres y mujeres de un perfil alto e independencia intelectual que luego son eyectados precisamente por eso. Fue un error claro de Macri el de querer que comulguen varias personalidades fuertes en un mismo Gobierno. “Es como querer jugar con muchos número diez en la cancha. No podes. Aunque sean muy buenos tenés que saber que el 10 es un solo jugador y tenés que poner a otros con distintas características para ocupar las posiciones restantes. Macri creyó que poniendo muchos números diez sumaba, y ahora se da cuenta que no es así”, volvía a interpretar el operador político de Cambiemos.

Pero con dólares?

Lo bueno que puede mostrar el Gobierno es que consigue los dólares necesarios. Ya no tan baratos, pero los consigue. La tarea cayó en manos de Luis Caputo, un ex trader del JPMorgan y el Deutsche Bank. El funcionario madrugó al mercado con el Repo con los bancos colocadores de los bonos. Es menos necesario emitir afuera que antes. Sabia decisión del ministro: el mercado le ofreció US$22.000 millones y sólo tomaron US$7.000 millones. No pudieron bajar la tasa y, de hecho, la del bono a 5 años cerró en 5,625% y la de 10 años, que buscaban que sea menos de 7%, quedó clavada ahí. Tuvieron que desechar muchas órdenes porque los precios no eran tan buenos. Mientras que Caputo estaba emitiendo subían los rendimientos de los bonos a 10 años en EE.UU. hasta 2,50% con la asunción de Donald Trump.

Pero la idea del equipo de Finanzas era no pagar más caro ahora. Nadie sabe qué pasará con Trump pero el gap que le queda al Gobierno para financiarse afuera, luego de los US$ 7.000 millones tomados ayer, se reduce a US$3.000 millones. Números muy manejables.

Caputo deslizó que dejará de depender del mercado externo en más de una oportunidad. La última, el miércoles antes de lanzar la emisión. Hizo un conference call con inversores y bancos del exterior. Habló más de una hora y delineó lo que será su estrategia del 2017, más allá de esta emisión de deuda: a) reafirmó la meta de déficit fiscal ante los inversores del 4,2% para este año como algo “cumplible”, b) resaltó que le van a dar variadas opciones de inversión a los US$7.000 millones que se depositaron en la primera etapa del blanqueo local, c) señaló que este año, tanto el Gobierno como las provincias y quizás las empresas, van a emitir menos en los mercados globales que el año pasado, y d) que los US$14.000 millones de financiamiento que buscarán en 2017 en el mercado local es una suma más fácil de conseguir que los US$17.000 millones obtenidos el año pasado en el mercado global para pagarle a los holdouts.

Con los dólares llegando, lo único que resta para que el Gobierno tenga un año positivo en lo económico es que el nivel de actividad crezca. El consenso sigue hablando de una expansión del 3% en 2017 después de una recesión de 2,5% en 2016. En el universo de las consultoras hay quienes creen que se crecerá más (Estudio Bein y Analytica puntean con 5%) y aquellos que ven una película un tanto más compleja.

En el último grupo está la UIA que, según estimaron, el PIB rebotará 2% y Société Générale, que calculó 1,8%. “Aunque Argentina volverá a crecer este año gracias a una combinación de salarios reales más altos, la mejora del sentimiento empresarial y crecimiento, los efectos indirectos de las duras reformas hará que las dudas sobre cuán fuerte será la recuperación económica continúen”, dice el último informe de LatinFocus.

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