Impacto

Carne imparable: qué cortes se dispararon y por qué

Con subas de hasta 20% en cortes populares, la carne vuelve a presionar el bolsillo y acelera el cambio de consumo hacia pollo y cerdo.

Carne sin freno: subió más de 10% en marzo y algunos cortes saltaron 20%
Carne sin freno: subió más de 10% en marzo y algunos cortes saltaron 20%
9 abril de 2026

El precio de la carne vacuna registró en marzo un nuevo salto significativo en el AMBA, con un incremento del 10,6% mensual y una suba interanual del 68,6%, más del doble que la inflación general. La tendencia alcista se mantiene firme y, según el relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, no hay señales de un retroceso en el corto plazo debido a factores estructurales del sector.

El informe señala que el precio promedio del kilo alcanzó los $18.564, consolidando un escenario de presión constante sobre el bolsillo de los consumidores. En paralelo, el pollo continúa posicionándose como principal alternativa frente al encarecimiento de la carne vacuna.



Los cortes que más aumentaron

Entre los cortes con mayores subas se destacaron la picada común (20,4%), la carnaza común (17,7%) y la falda (13,4%). En el otro extremo, los incrementos más moderados se observaron en el lomo (8,5%), el matambre (7,6%) y el peceto junto a la picada especial (9,3%).

Por canal de venta, las carnicerías mostraron aumentos más marcados que los supermercados: 12,2% mensual y 73,5% interanual, frente al 7,1% mensual y 57,9% interanual en grandes superficies. Aun así, persisten diferencias de precios según el corte: algunos resultan más caros en supermercados, como el lomo y la colita de cuadril, mientras que otros —como el asado o la picada común— son considerablemente más baratos.



Cambios en el consumo y presión estructural

El encarecimiento de la carne vacuna impacta de lleno en los hábitos de consumo. En el primer trimestre, con el valor de un kilo de asado se pudieron comprar 3,92 kilos de pollo y 2,02 kilos de cerdo en promedio, lo que refleja un corrimiento hacia proteínas más económicas.

Este escenario se da en un contexto de caída histórica del consumo: en 2025 alcanzó 47,3 kilos per cápita, el nivel más bajo en dos décadas. La menor oferta —producto de la reducción del stock ganadero, afectado por sequías y ventas anticipadas—, sumada a precios internacionales firmes y una fuerte presión exportadora, limita cualquier baja en los valores. Desde el sector advierten que, sin medidas estructurales como mayor peso de faena, acceso al crédito y reglas estables, la tendencia difícilmente se revierta.

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