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Analistas esperan que el IPC tenga nuevos saltos antes de fin de año

Los ajustes de tarifas que se esperan para octubre-noviembre y el dólar amenazan con ponerle pimienta a los precios

31 agosto de 2017

 Por Mariano Cúparo Ortiz

El martes, el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, pronunció un discurso en AEA, frente a empresarios, en el que destacó que, tomando las últimas tres inflaciones publicadas por el Indec, el promedio da 1,4% y que eso, anualizado, daba 18%. Apenas un punto por encima de las metas del 2017. Además, tomando los datos del REM para lo que queda del año, previó una inflación de 1,3-1,4% mensual. Es posible que ocurra algo semejante si se espera un ajuste en las boletas de gas y electricidad para octubre-noviembre (y quizás transporte) y, además, un dólar que podría terminar 2017 arriba de $18.

Si algo parece caracterizar a la línea histórica de 2016-2017, que muestra la serie de inflaciones oficiales, es una importante volatilidad: cuando hubo modificaciones de precios relativos, aceleró. Cuando no hubo, desaceleró. Se perciben unas suertes de valles con picos y llanuras. Así, que la inflación promedio de un determinado trimestre sea alta o baja parece depender de que se tomen meses que estén en la parte baja del valle o en los picos.

Algo similar ocurrió cuando, terminando agosto del 2016, el en ese entonces ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, dijo “la inflación ya no es un tema”. Estaba en plena llanura del valle, con los tarifazos al gas suspendidos. Entonces: ¿va a ser tan baja como 1,3-1,4% la inflación de acá a fin de año si, tal como se sabe que va a ocurrir, hay correcciones de precios regulados (gas, electricidad y tal vez transporte) o si algún shock inesperado mueve el tipo de cambio?

Hay impacto

El director de la consultora LCG, Javier Okseniuk dijo a El Economista que podrían ocurrir dos cosas distintas en el caso de una corrección de tarifas y en el de una depreciación del tipo de cambio.

Si algo parece caracterizar a la línea histórica de 2016-2017, que muestra la serie de inflaciones oficiales, es una importante volatilidad: cuando hubo modificaciones de precios relativos, aceleró

Respecto a las tarifas, afirmó: “En caso de que ocurra un aumento de tarifas, no se puede subestimar el impacto en precios en ese mismo mes. Eso ya fue corroborado en el 2016 y 2017 cuando hubo recomposición. Va a pegar en precios”.

En particular, desde LCG prevén una incidencia de las tarifas de 0,9 punto en la inflación de octubre y de 0,3 en la de noviembre, tomando una proyección de corrección de la tarifa de gas de 40% en octubre, y una de electricidad apenas por debajo de 15% en noviembre. En concreto: que la inflación general de octubre, por ejemplo, estará en torno a 2% por la incidencia del gas.

“El impacto inmediato de las tarifas sobre el IPC es aritmética y no veo discusión posible”, afirmó Okseniuk. Y dijo: “La discusión es si el aumento va a despertar una inquietud suficiente como para que genere una nueva recomposición salarial y de otros precios de la economía, es decir, qué efectos de segunda ronda tendrá”.

Javier Okseniuk dijo a El Economista: “En caso de que ocurra un aumento de tarifas, no se puede subestimar el impacto en precios en ese mismo mes. Eso ya fue corroborado en el 2016 y 2017 cuando hubo recomposición. Va a pegar en precios”

Además Okseniuk afirma que lo mismo ocurre con el potencial derrotero del tipo de cambio. Si bien Sturzenegger afirmó en AEA que el pass-through (la inflación adicional que genera el deslizamiento del dólar) se desplomó, como resultado de la política monetaria y la flotación cambiaria, Okseniuk dice: “Es una posibilidad que el pass through haya caído. Pero no lo daría por hecho con certeza. Los pass through son volátiles. Se pueden dar inmediatamente en algunos casos o estar más diluidos en el tiempo en otros. Está abierta la cuestión todavía”.

Lucha abierta

Coincidió y fue un poco más allá el director de la consultora PxQ y ex viceministro de Economía, Emmanuel Alvarez Agis. Dijo: “La verdad es que agarrar los últimos dos o tres meses y decir que por eso la inflación ya está acomodada en un nivel más bajo es incorrecto. Por dos motivos: uno es el incremento de servicios públicos que se espera para fin de año, que además va a tener un impacto fuerte porque va a incluir al transporte público, es decir trenes y colectivos, que por ahora lo pospusieron porque es el que más impacto tiene sobre los bolsillos. Y segundo porque la gran duda es qué va a pasar con el tipo de cambio”.

Al respecto, Agis sostiene que la tesis de Sturzenegger respecto al pass through ya fue negada por el Indice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), que se disparó a 2,6% en julio. Y agregó que “en agosto vamos a ver que Argentina sigue teniendo pass through alto”.

Okseniuk dice: “Es una posibilidad que el pass through haya caído. Pero no lo daría por hecho con certeza. Los pass through son volátiles. Se pueden dar inmediatamente en algunos casos o estar más diluidos en el tiempo en otros. Está abierta la cuestión todavía”

“Gran parte de por qué se plancho la inflación en estos últimos tres meses fue porque se había planchado el dólar. Si anclás el tipo de cambio, tal como se ve en la historia reciente, la inflación queda en una inercia de 20-22%. El desafío que se plantea el Gobierno es perforar ese piso sin atrasar el tipo de cambio y cumpliendo con el esquema de recuperación de tarifas. Para mí, eso es inalcanzable. El año que viene nuevamente la meta va a estar lejos de cumplirse”, dijo Agis. Y definió: “Cualquier shock externo Argentina se lo va a comer de frente porque tenemos la cuenta capital desregulada. Y ahora están volando misiles sobre Japón. Hay una manganeta interesante en decir que el pass through cayó. El problema es que el pass through lleva tiempo. Si vos acabas de devaluar y miras el impacto contra los precios de ahora, obviamente te va a dar bajísimo”.

No compatible

El economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, afirmó que la proyección de 1,3-1,4% en cada mes de acá a fin de año ya incluye los incrementos de tarifas esperados. Pero sostuvo que de todos modos pensar en una inflación mensual de 1,3-1,4% no “es compatible con la meta del año que viene”, que es de 8-12%. Afirmó: “El BCRA hace foco en las inflaciones mensuales anualizadas, diciendo 'si estamos en 1,3-1,4%, con bajarla un poco estamos en la meta del año que viene'. Y en realidad no es tan sencillo”.

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