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Alerta: según S&P, la región crecerá menos por Trump

22 noviembre de 2016

por Leandro Gabin

Mientras se sigue analizando lo que será el Gobierno del Presidente electo de EE.UU., algunos actores del mercado financiero empiezan a coincidir en que habrá un impacto en la región. Si bien todavía ninguno actualizó sus estimaciones porque esperan que Donald Trump empiece a mover sus fichas, se cree que no será una buena noticia para América Latina las políticas económicas del excéntrico empresario devenido en primer mandatario de la economía más grande del mundo. Uno de los jugadores importantes en el esquema financiero son las calificadoras de riesgo, que pueden ser de las primeras en cuantificar el impacto con un cambio de “perspectiva” o “nota” con algunos países.

Standard & Poor's publicó ayer un paper y, si bien no tocó ninguna calificación, dejó entrever cuál será la tendencia. “Es muy pronto para una evaluación exhaustiva del impacto con base en la retórica de la campaña electoral. La reacción de los mercados financieros en América Latina, y en otros mercados emergentes, refleja la inquietud y el grado de incertidumbre sobre la formulación y ejecución de políticas en EE.UU. Consideramos que la incertidumbre por sí sola tiene un impacto sobre la economía pues los inversores probablemente retrasen sus planes y esperen a tener mayor información sobre las futuras políticas de EE.UU. En nuestra opinión, esto podría resultar en perspectivas de crecimiento económico más lento para muchos países en América Latina”, resume la agencia.

El impacto local

Para Argentina es una mala noticia que la región no logre despegar. Si bien desde Hacienda dicen que “si siguen haciendo las cosas bien” la economía se recuperará el año próximo, y mantendrá una senda de crecimiento estable, lo cierto es que lo que pase en el vecindario será clave también. De hecho, Brasil anunció que recorta su estimación de crecimiento en 2017 desde 1,6% a 1% después de una caída de 3,5% en 2016. Malas noticias para Alfonso Prat-Gay, que cree que el “efecto Trump” por ahora no tendrá relevancia para el país. Incluso deslizaron la semana pasada que aún confían en una reducción del riesgo país (medido por el EMBI del JP Morgan) de 100 a 150 puntos básicos el año próximo que “compensará la suba de tasas afuera”. Una visión quizás demasiado optimista del equipo económico.

Sea como fuere, lo cierto es que la incertidumbre podría seguir golpeando a la región. Los puntos principales del informe de la calificadora son los siguientes.

La incertidumbre de los inversores sobre las políticas de la nueva administración podría traducirse en volatilidad en los mercados financieros, incluyendo el mercado cambiario. Los soberanos con deuda externa limitada y con mercados de capitales en moneda local más profundos, están mejor posicionados para resistir la volatilidad sin perder acceso a la liquidez.

Una prolongada incertidumbre de los inversores podría dar como resultado una potencial depreciación monetaria en algunos países de América Latina, lo que podría aumentar el costo de las importaciones y contribuir a una mayor tasa de inflación. Tal evento tal podría llevar a los bancos centrales a endurecer su política monetaria mediante el incremento de las tasas de interés con el fin de contener las presiones inflacionarias, estabilizar las economías, pero debilitando sus expectativas de crecimiento del PIB.

Cualquier medida encaminada a la revocación o dilución de los tratados comerciales podría tener un impacto negativo sobre las exportaciones de países latinoamericanos. Una potencial caída en estas entradas de dólares podría también reducir el consumo privado en los países receptores. Menores exportaciones y remesas podrían debilitar las expectativas para el crecimiento económico en algunos países. En cambio, la mayoría de los países en Sudamérica dependen menos de EE.UU. en lo que respecta al comercio y las remesas y, por lo tanto, son menos vulnerables a estos potenciales cambios de política.

Las potenciales alzas de la tasa de interés en EE.UU. y el debilitamiento de las monedas en América Latina podrían incrementar la inflación en la región, y conllevar a políticas monetarias más restrictivas y en última instancia reducir el margen para estímulos fiscales y monetarios. Todos estos factores limitan las expectativas de crecimiento. Aunque el grado de impacto variaría de acuerdo con la fortaleza relativa de cada economía.

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