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A 2 años de la expropiación

Un balance positivo

25-04-2014
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El Congreso convirtió finalmente en ley un acuerdo de US$ 5.000.000 para indemnizar a la española Repsol por la expropiación de 51% de YPF. El Gobierno logró de este modo cerrar un ciclo que duró dos años y que le ratifica al Estado el control pleno de la petrolera local. El hecho coincide, también, con un nuevo aniversario de la conducción de Miguel Galuccio al frente de YPF. Y aunque dos años en el sector petrolero resulta poco para hacer un balance definitivo, algunas pistas muestran un golpe de timón en el rumbo de la empresa.

Más allá de las implicancias políticas detrás de la nacionalización, los especialistas aseguran que en estos años hubo cambios notorios en la gestión empresaria. Y si bien coinciden en resaltar varios logros, empiezan a acrecentarse algunos desafíos en un contexto energético complejo. Estas son algunas de las claves para descifrar las actuales estrategias de gestión y reconocer las piedras en el camino:

Lejos de la política. Este parecería ser una de las principales virtudes del desempeño actual de la petrolera y el pilar que sostiene algunos logros objetivos. Con el cumplimiento de esta premisa, la empresa pudo planificar, en cierta medida, metas que siguen la lógica de los negocios. “El mayor mérito es que, a pesar de varios condicionantes, la empresa no se haya politizado y que se haya mantenido más o menos regida por objetivos de gestión empresaria”, opina Daniel Montamat, ex ministro de Energía y actual consultor. “De no haber establecido ciertas barreras a la politización de la empresa, la petrolera hubiera corrido el riesgo de transformarse en una Aerolíneas Argentinas”. Mariano Lamothe, de abeceb.com, destaca, además, la profesionalización de la gestión. “Galuccio logró demostrarle a los policy makers las necesidades que tiene el sector para poder invertir”, asegura. La principal incógnita está en que esta condición se mantenga en el largo plazo para poder conseguir resultados consistentes.

Señal de precios. Uno de los principales indicadores del frenode las presiones políticas, fue el progresivo ajuste de precios de la cadena, que se vio reflejado en el aumento progresivo de los combustibles. Este reacomodamiento se hizo notorio y habitual, una vez que YPF pasó a manos estatales. Y se fue adecuando ? aunque con algunos retrasos? a las correcciones cambiarias. En el último año, el precio de la nafta aumentó cerca de 55%. “Se puede tratar de evitar grandes volatilidades, pero si divorcias demasiado el precio local del internacional, el sector deja de funcionar y de tener incentivos”, afirma Lamothe. “Además, hay que tener en cuenta que los costos del sector también están dolarizados”, agrega. Montamat explica que detrás de una política de precios sincerada está la idea de cuidar los resultados de YPF. “La empresa está obligada a generar resultados porque la inversión de la petrolera está directamente relacionada con la caja de la compañía”, señala. El reacomodamiento de los precios parece haber surtido efecto. La compañía logró el año pasado aumentar 34% sus ingresos respecto a 2012 e incrementar su utilidad neta recurrente cerca de 45,6% interanual.

Reinversión de utilidades. Con una mejora de precios e ingresos, la petrolera fue consistente en el incremento de las inversiones. Los desembolsos de 2013 en upstream ascendieron a $ 24.492 millones, poco más del doble de los realizados en 2012. En los últimos dos años, las inversiones totales se incrementaron ?según datos oficiales? 130%. “Los recursos y fondos que consiguió la empresa se volcaron a la producción local y eso es positivo”, considera Cristian Folgar, economista y ex subsecretario de Combustibles de la presidencia de Néstor Kirchner. “A diferencia de Repsol, la reinversión de utilidades es un punto fuerte en la gestión”. Sin embargo, Folgar aclara que, por ahora, los buenos resultados y el aumento de inversiones se lograron por mejores precios y no por un aumento consistente de la producción. Otra buena noticia fue el esfuerzo de YPF para lograr financiamiento internacional. La reciente captación de US$ 1.000 millones para costear sus proyectos en el país demostró la recuperación de la confianza de los mercados financieros. Sin embargo, los expertos señalan cierta discrecionalidad en el destino de las inversiones. Si bien aparecen posibilidades y proyectos en tight gas (otro recurso no convencional) o recuperación secundaria de recursos convencionales, las principales fichas de YPF están puestas en el shale. Loma Campana, en la que está asociada con Chevron, aportaría cerca de 10% de la producción de YPF en un futuro, pero actualmente se estaría llevando cerca de 50% de las inversiones. El principal desafío está, según los especialistas, en abaratar los costos del shale oil y el shale gas y equilibrar las inversiones en recursos convencionales que permitan mejorar a corto plazo el abastecimiento. Este es, además, el segmento en el que la empresa tiene el mayor know how. Por otra parte, resulta fundamental anticipar inversiones fuertes en refinación, donde se trabaja al tope de la capacidad en un mercado de demanda creciente.

Liderazgo no convencional. La Argentina figura segunda en el ranking de los países con mayor potencial en shale gas ? detrás de China y por encima de Argelia? y cuarta en cuanto al potencial de petróleo no convencional. YPF parece haber tomado el liderazgo de la iniciativa exploratoria de estos recursos, que tienen a la formación neuquina de Vaca Muerta como su principal estrella. La búsqueda de socios de riesgo es consistente con las altas inversiones que requieren este tipo de emprendimientos. El acuerdo más significativo conseguido por YPF es el firmado con Chevron, que recientemente aseguró US$ 1.600 millones para la perforación de 170 pozos adicionales este año. Esta cifra se suma los US$ 1.240 millones del año anterior. Si bien es un monto significativo, hay que tener en cuenta que el presupuesto global de las inversiones de la empresa estadounidense para 2014 asciende a US$ 39.800 millones. “La apuesta de Chevron es significativa pero, al mismo tiempo es una gota en un océano si se la compara con las inversiones que necesita la exploración no convencional”, destaca Folgar. Montamat explica que la curva de aprendizaje en estos proyectos es compleja y que los rendimientos son mucho menores que los costos. “Esto puede ser un problema en los próximos años para YPF”, aclara. “La experiencia de Estados Unidos muestra que a muchas empresas volcadas a recursos no convencionales les cuesta conseguir resultados y actualmente tienen cash flow negativo”. Por este motivo, la ampliación de los acuerdos y la necesidad de que otras empresas exploren estos recursos parece fundamental para avanzar. Por ahora, las demás compañías parecen haber tomado una postura más pasiva y esperan que YPF brinde información certera sobre la factibilidad de producción de los nuevos yacimientos.

Más producción y reservas. Este es uno de los objetivos más inmediatos y también uno de los más difíciles en un contexto en el que la compañía quiere ser la punta de lanza de la recuperación del autoabastecimiento en materia energética. Actualmente la empresa produce 40% menos gas y petróleo que hace diez años. Si bien está lejos de lograrlo, los últimos números muestran una mejora en los resultados. Según el último informe de YPF, la producción de gas se incrementó 10% durante el primer trimestre de 2014, y la de petróleo creció 7,8% interanual. Este sería el quinto trimestre consecutivo en el que se registra crecimiento. El año pasado, la petrolera consiguió incrementar 1,7% la producción total de hidrocarburos. Estos buenos resultados no son acompañados por el resto de los jugadores del sector. Pero el dato más interesante es un aumento de las reservas probadas de más de 10% en 2013, lo que supuso un índice de reposición de reservas de 158%. Sin embargo, los especialistas aseguran que una parte importante del incremento tiene que ver con “revisiones técnicas” y no corresponden con un verdadero incremento relacionado con el anuncio de nuevos yacimientos. Los especialistas destacan también la decisión de aumentar la producción y las reservas con una política de compras de activos. La reciente adquisición de la filial local de la estadounidense Apache por US$ 800 millones y la ampliación a 100% de participación en el Puesto Hernández tras pagarle a Petrobras US$ 40 millones dan cuenta de esta estrategia.

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