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Los ni-ni en la Argentina

Una interpretación de los datos

25 octubre de 2013

(Columna de Jorge Paz, economista e investigador del CONICET)

¿Quiénes son los ni-ni? Esta es una pregunta muy difícil de responder a pesar de la gran difusión dada al fenómeno durante los últimos años. El término “ninis” alude a un grupo de jóvenes excluidos del sistema social. La denominación correcta sería “triple ni” o “3-ni” dado que se trata de jóvenes que no trabajan, ni buscan trabajo, ni estudian.

Bajo esta noción, los ninis forman parte de la población inactiva, ni más ni menos. La pregunta sería, entonces, por qué preocupan más estos inactivos que otros, como por ejemplo adultos (en especial, adultos mayores) que no trabajan, no buscan, ni estudian. La respuesta es: simplemente porque son jóvenes; es decir, personas que habiendo ya pasado su etapa de niñez, se encuentran en la fase de acumulación de capital humano, ya sea a través de la experiencia en un puesto laboral (capital humano específico) o mediante la incorporación de conocimientos y saberes más formales y generales a través de la educación (capital humano general).

En la Argentina una persona con estas características (encontrarse en etapa de acumulación de capital humano) es aquella que tiene una edad entre 16 (edad mínima permitida para el trabajo) y 24 años (edad a la que una persona que ha tenido tiempo para obtener un diploma de nivel superior o universitario). La inactividad de esa franja de población, hombres y mujeres entre 16 y 24 años, es la que preocupa más que la inactividad a otras edades.

¿Cuántos son los ninis?

Según el censo realizado en el año 2010, la población de Argentina ascendía a 40.117.096, de las cuales 6.123.581 (15,3%) tenían entre 16 y 24 años. Podría agregarse, como detalle informativo relevante, que la mitad de esos 6 millones son hombres. ¿Cuántos de esos 6,1 millones de jóvenes son ninis? Más o menos el 16%, lo que arroja una cifra de 975.000 jóvenes aproximadamente (podría decirse casi un millón). La incidencia de los ninis entre los jóvenes a lo largo de la última década aumentó en aproximadamente 3 puntos porcentuales (del 13% al 16%).

Sin embargo, esta cifra se debe tomar con precaución. Los datos de la incidencia de los ninis provienen de muestras y, por lo tanto están sujetos a variabilidad y error muestrales. Pero lo que sí se puede afirmar con un grado importante de certeza es que la incidencia de los ninis entre los jóvenes no ha disminuido entre 2003 y el presente. Muy por el contrario, los ninis aumentaron en términos absolutos: dado que la población ha crecido (naturalmente) entre 2003 y 2012, hay alrededor de 250.000 ninis más entre el inicio de la recuperación económica (2003) y la actualidad (2012). El dato no es menor.

La hipótesis de Daniel Filmus

Al hablar sobre este tema hace unas semanas, el senador nacional Daniel Filmus, arriesgó la siguiente hipótesis: si bien hay más ninis, los ninis de hoy no son los de ayer (los de 2003). Hoy, entre éstos, afirma Filmus, hay más mujeres con hijos, lo que se debe al dinero provisto por la Asignación Universal por Hijo para Protección Social (AUH), que les permite quedarse en casa y ocuparse de sus hijos. Analicemos a continuación qué parte de lo que dice Filmus está sustentado por los datos.

En primer lugar, la incidencia de los ninis es claramente diferente entre los sexos: mientras que por cada 100 jóvenes hombres se encuentran 10 ninis; por cada 100 jóvenes mujeres hay 20 ninis. Otra manera de ver el mismo fenómeno es contar el número de mujeres que hay dentro del grupo de los ninis: de cada 100 ninis, 68 son mujeres y 32 varones. Primera conclusión: se trata de un grupo compuesto principalmente por mujeres. Nada nuevo hasta aquí.

El factor clave para entender la inactividad entre las jóvenes, es el embarazo de las adolescentes. Buena parte de ellas dejan la escuela y se hacen inactivas, y esto afecta más a los sectores más vulnerables de la población: principalmente jóvenes adolescentes que viven en hogares extendidos cuyo jefe de hogar (su madre, la pareja de su madre o su padre) tiene un nivel educativo bajo y cuyos ingresos laborales son también bajos e inestables.

Pero para constatar la afirmación del senador Filmus habría que analizar primero cómo evolucionó este grupo de adolescentes y jóvenes en la etapa expansiva del ciclo económico, es decir entre 2003 y 2012. Lo que se observa es que la cantidad de mujeres ninis disminuyó y, en consecuencia, aumentó la proporción de hombres. Segunda conclusión: si bien se trata de un grupo compuesto mayoritariamente por mujeres, la proporción de jóvenes mujeres entre los ninis está en retroceso.

Ahora necesitamos un paso más: mirar si en los hogares de los ninis encontramos niñas y niños. De cada 100 ninis, alrededor de 40 son mujeres que viven en hogares en los que hay menores de 5 años. En el gráfico puede verse que la proporción de ninis mujeres en hogares con niños disminuyó (del 45% al 40%) entre 2003 y 2012. Es una conclusión justamente opuesta a la formulada por el senador Filmus. ¿Qué sucedió? Si se sigue a todas las jóvenes entre 16 y 24 años que viven en hogares con niños, se constata que aumentó el porcentaje de estudiantes: pasó del 20% al 31% entre 2003 y 2012, con un salto importante después de la implementación de la AUH (gráfico).

Los datos son compatibles con la siguiente hipótesis: las madres adolescentes de sectores vulnerables que viven en hogares extendidos (con sus padres o tutores principalmente) van a la escuela convirtiendo así en beneficiarias de la AUH a sus madres (o mayores a cargo). Por su parte, las mismas jóvenes pueden ser beneficiarias, dado que son madres. La noticia en todo caso sería que hay menos mujeres ninis en hogares con niños porque ahora están en la escuela. Se recalca: por la AUH hay menos ninis (y no más). Esa es la buena nueva.

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