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“Para la patagonia, el reembolso en los puertos es fundamental”

26-12-2016
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Entrevista a Miguel O'Byrne, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS) y titular de la Sociedad Rural de Río Gallegos

Después del decreto del presidente Macri que eliminó los reembolsos a los puertos patagónicos, la situación en la zona preocupa cada vez más a los productores, que se ven perjudicados por los altos costos y las adversidades climáticas, ya que algunas provincias, Santa Cruz, por ejemplo atraviesan una de las sequías más importantes de la historia. Sin ir más lejos, el famoso cordero patagónico no se exportó este año, y se estima que después de la decisión del Gobierno Nacional las ventas y la producción seguirán cayendo. De estos temas conversó El Economista con Miguel O'Byrne, presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos y de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), que agrupa a nueve entidades rurales y a setecientos productores agropecuarios que producen, en un ámbito de 18 millones de hectáreas, cerca de 2millones de ovinos y 120.000 vacunos.

Cristina Kirchner había establecido un sistema de reembolsos que Macri finalmente eliminó, ¿cómo impacta esta decisión?

El tema de los reembolsos patagónicos se ha instalado en el año 1983 y caducó en 2006. Tenían un período de vigencia con escala descendente. Siempre fue un pedido de la patagonia para incentivar la pesca, carne y lana. Desde que empezó a caer esa ley en los 2000, todas las economías fueron solicitando que se prorroguen los reembolsos, porque cuanto más al sur, el valor debería bajar para compensar los sobrecostos de la lejanía con respecto a Buenos Aires, que es el centro de la actividad. Las provincias patagónicas insistieron en esto durante toda la década y en cada gobierno. Efectivamente, Cristina Kirchner en noviembre de 2015 reinstaló el esquema de manera similar al que hubo originalmente por un período de cinco años, y con el decreto del presidente Macri de hace dos semanas, la AFIP lo dio inmediatamente de baja, a pesar de que la mayoría en la Bicameral votó a favor de continuar. Hasta ese momento, el 50% de la lana procesada en los establecimientos de Chubut en lugar de despacharse en el puerto de Puerto Madryn, que es el punto natural y obvio, se mandaban en camión a Buenos Aires, porque era más barato aún con más cantidad de fletes. Además, los gremios tienen salarios que son muy altos por tratarse de una región desfavorable. Todo aquel que quiera fabricar se ve en la obligación de traer todos los insumos del norte, y volver a mandarlos al norte o exportarlos con todo el costo adicional. El flete de los barcos que operan desde San Antonio, Puerto Madryn, Puerto Deseado y Ushuaia son sensiblemente más caros. Un contenedor de carne congelada de Puerto Deseado a Rotterdam sale US$ 6.000, mientras que desde Buenos Aires cuesta US$ 3.200. Por todo esto no se han instalado fábricas en muchos años en la Patagonia, por la falta de competitividad. Cada vez hay menos actividad y menos inversión. La situación de los puertos en general, salvo el de Ushuaia que tiene movimiento por el ensamblaje, es complicada, dado que tienen actividades extremadamente limitadas.

¿Cómo sigue la situación en la zona tras la medida?

Desde diciembre de 2015 a diciembre de este año se pudo aprovechar el beneficio. Ahora hay que rearmar todo de nuevo. Había empezado a crecer la actividad otra vez, con fruta en San Antonio y con lana en Madryn y Puerto Deseado. Los que han hecho las cuentas ven y entienden claramente lo que pasa. El Ministerio de Agroindustria lo sabe, pero lo ha analizado desde el punto de vista del impacto fiscal. Y es que problema con el proyecto de Cristina tiene que ver con que quedó incluida la minería. El 80% de los reembolsos fue a parar a las mineras, que nunca lo tuvieron en consideración porque nunca operaron con reembolsos y no se lo esperaban. Les cayó del cielo, mientras que para las economías regionales es un apoyo fundamental. Lo que se sabe hasta ahora es que hay un amparo presentado por la Bicameral. Cuando se vuelva a tratar en sesiones podría revertirse. Este mes ya vimos reflejada la quita de las devoluciones en AFIP.

¿Qué economías regionales se vieron más afectadas?

La fruta en el Valle de Río Negro fue una calamidad. El reembolso ayudó a enfrentar la suba de costos locales y el bajo valor de la producción, pero ahora ya no es así. En lo que hace a la carne ovina, viene mermando de año a año la exportación por falta de competitividad, y no de stock. En 2016 aún con reembolsos se exportaron menos de 2.000 toneladas de carne. En 2017, con la inflación que hubo y sin devoluciones, las ventas externas van a ser menos de 1.000 toneladas, y no hay que olvidar que casi todas las exportaciones de carne ovina son patagónicas. Yo estoy vinculado a un frigorífico y no me cierran las cuentas, aunque se van a exportar algunas categorías que no se consumen en el país. Por suerte se eliminaron las retenciones y ajustaron el tipo de cambio. Era una medida obvia y tuvo su impacto positivo, y le dio mucho alivio a los productores laneros de la región. En cuanto a los cueros ovinos, se olvidaron de aplicarlo, y le dejaron el 10% de retenciones. Están intentando exportar cuero crudo de alguna manera porque nadie los compra, ya que no tienen ningún reintegro ni beneficio. Lo que dicen desde Agroindustria es que están estudiando una devolución para la exportación de todas las carnes del país. Eso está muy bien, pero lo que no dicen es que esa medida no contempla el diferencial de costo en la patagonia. Un mecanismo federal sería que cuanto más te alejás de Buenos Aires los costos deberían ser más bajos. Por supuesto que esta no es una problemática del Gobierno actual, sino de décadas, y no debe ser fácil solucionarlo ni evitar que crezca la concentración en el cinturón bonaerense. Si bien hay diálogo y entendimiento con el Estado, cuesta que aparezcan las medidas. Hay cosas que siguen lastimando. Lamentablemente detienen cualquier desarrollo.

A este contexto se sumó la falta de lluvias, ¿cómo analizan el futuro de la actividad ganadera?

El panorama climático en la Patagonia es catastrófico. En Santa Cruz se está por declarar la emergencia agropecuaria por sequía, ya que no llueve hace un año. El promedio en la provincia es de 60 milímetros, cuando deberían ser de 150 a 170. No es solamente falta de agua, sino que el pasto no crece. Se están empezando a abandonar establecimientos ganaderos que había costado mucho repoblar, y eso provocó la aparición de pumas y zorros, además del flagelo enorme de la proliferación de guanacos por la falta de control. Todavía se está negociando con las autoridades la habilitación para comercializar carne y fibra de este animal exótico a nivel nacional e internacional, para no dejarlo pululando y ponerlo en un valor. Esta situación contribuye al proceso de desertización, destrucción de los suelos y elimina a los animales domésticos. Entre octubre y diciembre de 2016 se estima que murieron en Santa Cruz entre 250.000 y 300.000 corderos por la sequía. Esto equivale a una pérdida de $ 250 millones en los ingresos de los productores. Es el año más bajo de registro de precipitaciones. Cuesta sonreír en estas circunstancias.

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