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La biotecnología ya aportó US$ 127.000 millones

12 diciembre de 2016

Un informe del Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (ArgenBio) señaló que, en veinte años, los transgénicos le aportaron al país US$ 126.969,27 millones que beneficiaron en el 66% al sector productivo, en el 26% al Estado Nacional ?de las retenciones a la exportación? y en el 8% a los proveedores de tecnologías. “Para poner estas cifras en contexto, entre 2011 y 2015 el Ejecutivo recaudó, sólo por las ventas externas de soja, el equivalente a 1,4 veces el costo anual del programa Asignación Universal por Hijo”, destacó, y agregó que “en el plano social, considerando los excedentes generados mediante el uso de estas tecnologías, se habrían creado un total de 2.052.922 de puestos de trabajo”.

Los comienzos se remontan a 1996, cuando la biotecnología se introdujo en la Argentina mediante la soja tolerante al glifosato, un herbicida que hoy ya resulta fácil de encontrar en la producción de granos regional. Es que el empleo de los cultivos genéticamente modificados, también llamados GM, se incrementó significativamente en el país, con un total de 24,5 millones de hectáreas alcanzadas en la campaña 2015/16.

“El proceso de incorporación ha sido rápido y continuo, con una dinámica de adopción sin precedentes a nivel mundial y local y que ha llevado a que las variedades GM representen hoy en Argentina casi la totalidad del área cultivada con soja, maíz y algodón”, explicó el estudio elaborado por el especialista Eduardo Trigo.

Sector por sector

Si bien en casi todos los casos los productores adquirieron cada vez más semillas y herbicidas, la soja resultó la que mayor beneficios obtuvo en materia económica, ya que sumó US$ 118.355,91 millones, lo que representa el 25% del PIB de 2015. En ese sentido, el 65,9% se destinó al eslabón primario, el 27,4% al Gobierno a través de los impuestos y el 6,7% le correspondió a los distribuidores de los GM.

Para el maíz los números también fueron buenos, aunque no tan altos como en la oleaginosa: aquí, las tecnologías de resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas aportaron US$ 5.110,50 millones, de los cuales el 45,2% fue para los productores, el 17,7% al Estado Nacional y el 37,1% para los proveedores, principalmente de semillas.

El algodón, por su parte, alcanzó los US$ 3.102,86 millones, que fueron mayoritariamente a los productores, que se llevaron el 95,09%, y el 4,91% restante se volcó a los distribuidores.

Impacto ambiental

En otra sección del informe, Trigo resaltó los impactos ambientales que generaron los GM, e hizo hincapié en la “sinergia que existe entre la adopción de estas tecnologías y la práctica de la siembra directa”, sobre todo por los resultados favorables que ésta mostró en relación a la conservación de los suelos, las emisiones de gases de efecto invernadero, el secuestro de carbono y la eficiencia energética de las labores agrícolas.

En esta línea, descartó la idea de expandir la “sojización” que tanto preocupa a los ambientalistas y apoyó la tendencia actual de los productores de “rotar cultivos y principios activos y reponer nutrientes”, al afirmar que mejorarán la “competitividad y sustentabilidad”.

Más políticas

Para ArgenBio, es necesario mantener a la biotecnología agrícola “como una política de Estado”, ya que ante los cambios climáticos la complejidad para resolver las cuestiones tecnológicas en el futuro será cada vez más alta.

“El respeto a la propiedad intelectual, los marcos regulatorios sólidos y basados en ciencia, así como las negociaciones internacionales efectivas son aspectos clave para alentar inversiones”, explicó.

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