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El agro apuesta a recuperarse en 2019

Tras un duro y exigente 2018 para Argentina (incluido el sector agropecuario, golpeado por la sequía), El Economista repasó los desafíos que enfrenta el sector en 2019.

19 diciembre de 2018

Por Eliana Esnaola 

A días de terminar el año, resulta necesario hacer un balance sobre lo que deja 2018 en el agro. El impacto de la peor sequía de los últimos años, implicó que las actividades relacionadas al campo sufrieran una fuerte caída en sus ingresos, calculando una pérdida aproximada de US$ 6.000 millones para la economía argentina. Sumado a ello, entre agosto y septiembre se anunciaron medidas poco deseadas: el regreso de los derechos de exportación, con la salvedad de que esta vez fue para “todos” y la reducción de los reintegros a la exportación.

Si bien la suba del tipo de cambio benefició a los sectores exportadores, hay actividades como la producción de aves y porcinos que se vieron perjudicadas porque sus insumos están dolarizados, y se encuentran directamente direccionadas al mercado interno. El cambio de reglas de juego sumado a la falta de créditos accesibles complicó aún más la situación de los productores, especialmente los pequeños y medianos. Al respecto, Pablo Vernengo, director ejecutivo de Economías Regionales (ER) de CAME enfatizó: “Fue un año muy duro sobre todo para aquellas producciones que hacen a la mesa diaria de los argentinos”.

Pese a todo, los productores a lo largo y ancho del país, dieron inicio a una revancha que esperan que se concrete con oportunidades de negocios para todos los eslabones de la cadena productiva y comercial. En este sentido, Santiago del Solar, jefe de Gabinete de la Secretaría de Agroindustria, manifestó: “Las expectativas son recuperarnos de lo que fue el impacto importante desde el punto de vista macroeconómico, por ahora la cosecha viene aparentemente bien. La exportación nos van a brindar oxígeno financiero muy importante”.

¿Granos récord?

“Estamos esperando una campaña récord”, así lo expresó Agustín Tejeda, gerente de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (Bcba). Para trigo estiman 19mill/tn, si bien esperaban superar ese guarismo, las inclemencias climáticas lo ha obligado a recortar. De esta manera sería 7% superior al ciclo anterior. “Para la cosecha gruesa si bien todavía falta recorrer la ventana más crítica de determinación del rendimiento, estamos viendo que la siembra avanza a buen ritmo y por lo tanto, las expectativas para una nueva campaña récord están vigentes. Sería un resultado muy interesante sobre todo pensando en la contribución del sector a la economía de 2019”, indicó Tejeda. Las estimaciones que maneja la Bcba se mantienen en 43 mill/tn para maíz y 53 mill/tn para soja. “De acuerdo a como vienen las perspectivas climáticas creemos que son volúmenes alcanzables. Previamente a la adopción de las retenciones, esperábamos un mix diferente, antes eramos más optimistas en maíz y menos en soja, y eso ha cambiado”. Según las proyecciones de la Bcba, en la campaña 2018/19 se cosecharía un volumen final cercano a 125,9 mill/tn, por lo cual, estiman que la cosecha aportaría al Producto Bruto Agrícola US$ 7.600 millones más que el ciclo anterior.

Luces rojas

Al analizar los semáforos de ER realizados durante el año por Coninagro, más de la mitad de las actividades han mostrado una situación de crisis. Tan es así, que por ejemplo, la vitivinicultura, acumuló diez meses consecutivos de crisis. A la sobreoferta y baja de precio interno se suman las dificultades de cosecha de la próxima campaña. Al respecto, el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, precisó que “fundamentalmente la crisis se debe mayoritariamente a una situación de quebranto, desfinanciación, y de alta presión impositiva”, y resaltó: “Todo esto repercute en el bolsillo del productor. Nuestras economías de a poco, provocan que el productor o bien deje de producir, abandone la actividad, o se convierta en ineficiente porque no alcanza a innovar en tecnología”. Por su parte, Vernengo se refirió a la caída del poder adquisitivo de los argentinos. “En el sector del mercado interno, sobre todo el hortícola y frutícola ha caído la demanda entre 40% y 50%. La participación del productor en el valor final está en el orden del 20% al 22%, y es extremadamente bajo, debería ser 33% la participación”. De cara al 2019, resaltó: “Hay que trabajar mucho para transparentar los mercados, y que empiece haber comercio justo. Lamentablemente con una inflación del 47%, el valor se está instaurando desde la góndola hacia el productor”, y deseó: “Esperemos que no haya atraso en el tipo de cambio y que haya unas políticas activas para lograr la rentabilidad de las producciones regionales”.

Insignia argentina

Al mirar la ganadería vacuna por fuera del contexto de la macro, consideran que ha sido un año muy bueno y con perspectivas extraordinarias. Al respecto, el consultor ganadero Víctor Tonelli, destacó: “Hemos crecido en volumen de producción, en oferta al mercado interno y de manera muy significativa en las exportaciones”. También resaltó la apertura de nuevos mercados como Estados Unidos y Canadá, y el haber introducido tres nuevos protocolos con China: carne bovina enfriada con y sin hueso, y congelada con hueso que se sumaron a la carne congelada deshuesada que ya se exportaba. La apertura de Japón para la carne vacuna desde la Patagonia que según Tonelli, abre una oportunidad de acelerar el proceso para ingresar carne del resto del país. En este sentido, cabe resaltar que 2018 cerraría con una exportación de carne bovina de aproximadamente 520.000 tn. A su vez, comentó: “Hemos avanzado en el control de la informalidad, y se ha dado un paso gigantesco que no ocurrió en cuarenta años”. En cuanto a lo negativo, se refirió a la pérdida de rentabilidad, y señaló que “este año estuvieron muy afectados el criador y el invernador”.

Según Tonelli, para 2019, el desafío de la cadena será el cambio de modelo productivo, y explicó: “Que el productor ganadero empiece a retener animales, agregarles peso y a ir hacia el camino de la producción del novillo que se había perdido en los últimos trece años. En2018, una parte importante del crecimiento de las exportaciones fue por venta de vaca, pero en 2019 se empieza a ver un cambio de tendencia a producir más novillo y enviar animales de mayor calidad”.

Lechería golpeada

La lechería fue una de las economías regionales que profundizó su crisis en 2018. Al realizar un balance, Jorge Chemes, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), resaltó que “lo único positivo fue la creación del SIGLeA (Sistema Integrado de la Gestión de la Lechería Argentina) que ha llevado información al sector en un panorama donde medianamente pudimos ir viendo donde estamos parados”. En cuanto a lo negativo, señaló que el 2018 cierra con menos tambos, y menor precio, y agregó: “En una situación de quebranto y endeudamiento del sector lechero que es muy preocupante, y lamentablemente no hemos podido revertir, a pesar del ajuste del valor del precio de la leche que se ha venido dando en los últimos meses”.

De acuerdo al Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, en 2018 habrían cerrado 604 tambos.

En cuanto al valor que se le paga al productor por litro de leche, Chemes señaló que “entre $10 y $11 es un precio razonable según la estructura de producción y el lugar, y hoy se está pagando entre $8 y $9, por lo cual, estamos $3 abajo de lo que es y que necesitamos para tener un margen de rentabilidad razonable”. En cuanto al futuro cercano, consideró que el precio de la leche va a seguir ajustándose. “Creo que alguna mejor perspectiva vamos a tener porque si logramos exportar y que se mueva un poco más el consumo interno, al no haber un

aumento de producción tendríamos que tener un panorama más positivo, pero la verdad que no sabemos porque la cadena está muy desordenada”.

Fierros del agro

Un sector que dio marcha atrás. Según el Indec, en el tercer trimestre 2018 las ventas de maquinaria agrícola cayeron en promedio 43,5% respecto del mismo período 2017; un combo peligroso para el sector ya que más del 60% es de fabricación nacional. Al respecto, Mario Bragachini, técnico del INTA, analizó: “El año termina con muchas empresas en situación dificultosa para pagar sueldos y aguinaldo (proceso de crisis), vacaciones prolongadas, inicio del año incierto, con menos días laborales y clausura de pedido a proveedores, algunos en caída en cascada, por corte de la cadena de pago”. El primer trimestre fue normal con créditos de tasas subsidiadas de la banca oficial y bancos privados, luego aparecieron los problemas de corridas cambiarias donde el crédito normal desapareció. Frente a este escenario, las máquinas aumentaron sus precios siguiendo al dólar, y la falta de créditos accesibles, hizo que productores y contratistas rurales desaparezcan del mercado de compra de máquinas. Según el optimismo de Bragachini, el comienzo de una recuperación del mercado interno de la maquinaria agrícola se espera para abril y mayo de 2019. “Una vez recolectada gran parte de la cosecha de grano grueso y con un cambio de dólar favorable para exportación, los productores y contratistas podrán reactivar 50% del mercado perdido”, comentó y agregó: “Esto podría repercutir positivamente siempre y cuando esté acompañado por políticas crediticias favorables hacia el “Compre argentino”; es decir, para incentivar la compra de máquinas construidas con más del 60% de componentes nacionales”.

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