Geometrías variables

8 de julio, 2021

Mercosur

Por Enrique S. Mantilla

El 8 de diciembre de 1998, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Luiz Felipe Lampreia, en una conferencia sobre el Mercosur ante los consejeros del Centro Brasileiro de Relações Internacionais aseguró: “De aquí a siete años, en 2005, tendremos una Unión Aduanera en plena vigencia y tendremos una liberalización completa de los intercambios. Estará completa la fase de integración comercial de bienes y en camino de una integración de servicios, de compras gubernamentales, protección del medioambiente, legislación laboral, y defensa del consumidor”.

Afirmó que con la Unión Aduanera se organiza el espacio económico en torno a Brasil y frente al mundo exterior con un bloque cohesionado con un solo arancel. La Unión Aduanera negocia en conjunto y comercia con el resto del mundo conjuntamente.

Pero el 22 de julio de 1999, en la Conferencia Magistral del presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, el jefe de Estado habló sobre su país y los proyectos de Integración de América del Sur. En ese momento, Brasil, en solitario, había firmado el Acuerdo Comercial con la Comunidad Andina de Naciones.

Señaló que el Acuerdo de Preferencias Arancelarias entre la CAN y Brasil, en el ámbito de la ALADI, “demuestra cómo es necesario tener una especie de geometría variable que permita utilizar uno u otro instrumento institucional según las circunstancias”. Agregó que “…las visiones monistas, esas visiones totalitarias ‘que es esto o aquello’, no funcionan en política”.

Dijo que “la política requiere mucha más flexibilidad, más comprensión de las singularidades de las divergencias, y una visión de largo plazo y la voluntad política, con conciencia clara de cuáles son los objetivos que tenemos que alcanzar”.

El 11 de diciembre de 2014, la Corte Suprema de Justicia de Argentina, en el caso Whirlpool Puntana S.A. contra la Dirección General de Aduanas, se discutía si se podía poner derechos de exportación intra-Mercosur.

En el fallo se afirmó que “…es indudable que, en un sistema de integración económica, la aspiración de que se supriman los derechos de exportación no puede concluirse que se haya impuesto la prohibición de establecer derechos de exportación intra-Mercosur como una exigencia concreta y perentoria y que, como es un mecanismo que hace a la libre circulación de bienes, su obligatoriedad puede establecerse específicamente por un acuerdo posterior”.

De estos dos casos, se puede concluir que, en el Mercosur, entre lo hablado y escrito, entre lo escrito y lo leído, entre lo leído e interpretado, y entre lo interpretado y finalmente aplicado, puede haber distancias desde que los textos se revisan de acuerdo con la definición de los contextos cambiantes de los Estados Parte. De ahí, no puede llamar la atención que las inversiones productivas se realicen con una cuota de incertidumbre y una elevada dosis de paciencia estratégica en cuanto al respeto de las instituciones del Mercosur.

Todo tan lejos todavía del discurso del 2 de enero de 1995 cuando de Luiz Felipe Lampreia afirmaba: “Gracias al Mercosur que a partir de ayer constituye una realidad palpable de una Unión Aduanera, contamos como nación y con un refuerzo sustancial de nuestra propia circunstancia, de nuestra identidad.”

Algunos pesimistas, que miraban la prohibición de exportaciones de carne del 2006 que impuso Argentina sin excluir al Mercosur, recuerdan las palabras de Simón Bolívar en su carta al General Santander del 28 de junio de 1825 donde afirmaba: “Si seguimos en la perniciosa soltura en que nos hallamos, nos vamos a extinguir por nuestros propios esfuerzos en busca de una libertad indefinida”.

Es interesante pasar a otra geometría variable. En efecto, a pesar de la importancia que tuvo China en el rebalanceo global desde la firma del Tratado de Asunción, hay que recordar que, en la visita de Hu Jintao en noviembre de 2004, Brasil le reconoció ante la OMC con el estatus de economía de mercado. Posteriormente, Argentina hizo lo mismo.  Este reconocimiento no fue acordado por el Mercosur.

También hay que recordar la fundación de los BRICS en junio del 2006, donde Brasil, Rusia, India y China establecieron una alianza para influir en los organismos internacionales.

Brasil, además, ha conformado con China una “Asociación Estratégica Integral” y la ha llevado adelante mediante el Plan de Acción Conjunta 2015-2021, el Plan de Cooperación 2010-2020, así como el establecimiento del Comité de Coordinación y Cooperación de Alto Nivel China-Brasil (Cosaban).  Desde el punto de vista comercial, el patrón es de centro-periferia.  Brasil exporta a China materias primas e importa productos manufacturados.

En 2014, Argentina, también en solitario, firmó un Acuerdo de Asociación Estratégica Integral con China además de acuerdos de cooperación en materia económica, comercial, financiera, espacial, nuclear y cultural que incluyó el otorgamiento de un préstamo de US$ 4.714 millones para financiar represas en la provincia de Santa Cruz y otro para la renovación total de las vías del ferrocarril Belgrano Cargas. Ambos préstamos están vinculados.

Esta es otra de las geometrías variables que se dan entre los miembros del Mercosur.  Hay que tener en cuenta que Paraguay es el único país del Mercosur que reconoce a Taiwán (República de China) de la cual recibe asistencia a través de la Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Económico Internacional.

Sin embargo, el presidente de Paraguay, Abdo Benítez, anunció su intención de apoyar al Mercosur si avanzaba en una negociación de libre comercio con China, aunque aseguró que ese acuerdo debería respetar las relaciones diplomáticas que ese país tiene con Taiwán.

Estos son los motivos por los cuales, en el Mercosur, siempre hay que estar atento y preguntarse cómo cambia, porqué, en qué sentido y por supuesto cuáles son los elementos que aseguran que ese cambio sería permanente. Mientras tanto, la clave es tener la capacidad de adaptarse a las diferentes tensiones que producen las geometrías variables.

¿Y el acuerdo con la Unión Europea? Puede ser un evento estructurante, pero lo dejamos para otro momento.