Monotributistas: la morosidad alcanza a 53% por la crisis

16 de junio, 2021

La AFIP reglamentó los beneficios para monotributistas

La crisis económica que profundizó la pandemia afectó, prácticamente, a todos los sectores de la economía. Sin embargo, un segmento muy castigado del que no se tiene mucho registro es el de los monotributistas.

Según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), actualmente hay 4.080.151 monotributistas registrados. De ese universo, el 53% acumuló deudas con el organismo estadístico, es decir, casi 2 millones de pequeños contribuyentes. Estos números dan cuenta de una situación especialmente difícil para las personas que realizan algún tipo de actividad de manera independiente, en relación de dependencia o como un segundo ingreso.

Cabe aclarar que 2 de cada 3 están registrados en las categorías más bajas, la A y la B, que hasta mayo permitían facturar al año $208.739 y $313.109, respectivamente. Mientras tanto, las cinco categorías más altas de este régimen aglutinan sólo 292.547 monotributistas, es decir, menos del 10% del total.

Al comparar estos ingresos con el costo de vida, se puede ver mejor la situación de un universo tan invisibilizado como populoso. Por ejemplo, un monotributista de clase A que sólo realiza una actividad, caso muy común ya que existen 2.088.976 de ellos, sólo podría facturar hasta $17.394 al mes.

No obstante, la Canasta Básica Total (CBT) que mide Indec, y determina la línea de pobreza de una familia tipo, se encuentra en $62.958 mensual. Esto significa que aunque dos jefes de hogar estén registrados en esta categoría, sólo alcanzarían a cubrir poco más de una canasta de pobreza. En el caso de los encuadrados en la categoría B, que son 522.519 monotributistas y pueden facturar un ingreso bruto de $26.000 mensuales, dos personas con ese ingreso tampoco alcanzan a cubrir la CBT.

“Todos los que estén encuadrados en el monotributo son pequeños contribuyentes, sin importar la categoría”, consideró la presidenta de Monotributistas Asociados (Mara), Noelia Villafañe, ante El Economista. “Es un sector de laburantes que antes de estas últimas crisis han tenido cierta estabilidad económica, pero la coyuntura nos llevó al abismo”, explicó.

El coordinador del Observatorio de Derecho Social de la CTA Autónoma, Luis Campos, dijo ante El Economista que los más afectados en la pandemia fueron los trabajadores por cuenta propia. “Esta categoría incluye, pero no se limita, a los monotributistas y hay muchos cuentapropistas que ni siquiera llegan a formalizarse”, afirmó.

Por su parte el Director de Protección Social de Cippec, Rafael Rofman, mencionó ante El Economista que el universo de monotributistas es “muy heterogéneo” y que las medidas para beneficiar al sector deberían ser especialmente analizadas. “Este régimen nació para simplificar la registración de los trabajadores independientes, pero hoy en día no tenemos la misma situación laboral que hace 20 años”.

Mal cálculo

La alta morosidad en el monotributo refleja el impacto de la crisis en este sector tan heterogéneo. De todas formas, la pandemia tuvo mucho que ver en ese proceso, ya que la mayoría de las deudas se acumularon durante 2020 cuando las restricciones a la circulación para contener la pandemia estaban más presentes.

La semana pasada, el Gobierno tuvo que dar marcha atrás con la modificación del régimen del monotributo, que subía un 35% las escalas de ingresos brutos anuales. Con eso, las cuotas mensuales que pagan los monotributistas también aumentaron y aparecieron deudas retroactivas por la diferencia entre lo abonado y la actualización de enero hasta mayo. Obviamente, el descontento fue muy grande, porque en algunos casos esa deuda supera los $25.000, aunque se había dispuesto un plan de pago de hasta 20 cuotas.

Concretamente, el oficialismo presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley “Alivio Fiscal Monotributo” para bajar la tensión que generó la medida. La especulación sobre si fue un mal cálculo o un “si pasa, pasa” es difícil de verificar. Lo cierto es que en un año impar no parecería muy acertado tomar una medida que perjudique a más de 4 millones de personas, más cuando al segmento asalariado se lo benefició con la suba del mínimo no imponible de Ganancias a $150.000.

Para Villafañe, “no existe ningún tipo de alivio” para los monotributistas que ven que “el Estado hoy no los está ayudando”. “La falta de medidas económicas y el aumento de la cuota del monotributo que comienza en julio se le está dando a entender al pequeño contribuyente que pase a la informalidad”, sentenció la presidenta de Mara.

Por su parte, Rofman aseguró que el mercado laboral mundial está virando lentamente a trabajos más ligados a los servicios, que requieren personal independiente. “La mejor opción es que los empleos sean de calidad, registrados y, de ser el caso, con una regular relación de dependencia. Sin embargo, es preferible estar en el monotributo que en la informalidad, porque hay aporte jubilatorio y obra social”, concluyó.