Críticas vitivinícolas al proyecto de “Alcohol Cero al Volante”: “No es el camino”

16 de abril, 2021

Críticas vitivinícolas al proyecto de “Alcohol Cero al Volante”: “No es el camino”

El proyecto de “Alcohol Cero al Volante”, que impulsa el diputado Facundo Moyano y tiene el apoyo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), aún tiene un largo trecho antes de ser una realidad, pero ya empezó a generar las primeras críticas.

Ayer, diversas entidades del sector vitivinícola expresaron su descontento. “Ante las iniciativas que impulsan el tratamiento de leyes para establecer la tolerancia cero de alcohol en sangre para poder manejar en el territorio nacional, de nuestra parte expresamos nuestra preocupación y peticionamos a las autoridades nacionales que reconsideren esta postura ya que creemos que se trata de políticas erradas que no resuelven el tema de fondo: la irresponsabilidad al volante”, dijeron, entre otras, la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas, la Asociación de Viñateros de Mendoza y la Cámara Argentina de Vinos a Granel.

“Nos parece muy bueno que el Estado trabaje para reducir la cantidad de accidentes de tránsito, pero consideramos que la solución que se quiere aplicar no es la correcta. Estamos comprometidos para poder seguir trabajando en conjunto en pos del consumo responsable y solicitamos reunirnos con las autoridades que impulsan este proyecto para explicar más detalladamente nuestra postura y ponernos a disposición”, agregaron, además, la Cámara de Exportadores de Jugo Concentrado de Uva, la Cámara de Productores Vitícolas de San Juan, la Cámara Vitivinícola de San Juan y el Consorcio de Productores y Bodegas de Catamarca.

Se deben realizar más campañas de concientización y educación sobre consumo responsable en los niveles educativos, aumentar la cantidad de controles, endurecer las penas para aquellos que manejen superando los límites permitidos e invertir para mejorar la infraestructura vial, señalan.

“Se actúa sobre las consecuencias, pero no sobre las causas que llevan a superar los valores controlables por la persona. Del problema no se sale con soluciones simplistas. Se requiere un gran trabajo de concientización sobre todo en los jóvenes, ya que estos están involucrados en el mayor porcentaje de accidentes de tránsito y no justamente por haber tomado una copa de vino en restaurante para acompañar la cena o haber participado de una degustación en una bodega”, señalaron.

Según un informe de la ANSV, el riesgo relativo de accidente aumenta de forma significativa con tasas de alcoholemia superiores a 0,5 g/l. Según el informe mencionado, “implementar alcohol cero puede implicar una pérdida de eficiencia porque al establecer como máximo 0,0g/l se busca a todos los conductores a cualquier hora del día y en todo lugar, debido a que cualquier persona puede consumir una porción mínima de alcohol que produzca una alcoholemia positiva”. Distinto es controlar a partir de 0,5g/l, dijeron, “porque así sólo se busca a las personas con graduaciones mayores a este valor”.

Avanzar con una ley nacional de tolerancia cero de alcohol para conducir implicaría un impacto muy serio y dañino para la industria vitivinícola. Por ley, sancionada por unanimidad en el Congreso, el Vino Argentino es la Bebida Nacional y hoy la vitivinicultura es una actividad económica generadora de empleo de calidad que está presente en 18 provincias. Además, el Código Alimentario Nacional considera al vino como un alimento por sus propiedades”, agregaron los bodegueros.

Asimismo, alertaron sobre el peligro que implica para la salud de los argentinos avanzar con normas que le habilitan la mesa familiar a las bebidas azucaradas con productos industriales altamente dañinos como el jarabe de maíz de alta fructuosa. “¿Cuánto le cuesta al Estado en términos de salud pública y cuánto sufrimiento puede traerle a las personas este ataque a la cultura y a la forma de alimentación de los argentinos?”, dicen.

“Nuestra preocupación es grande, ya que la disminución del consumo de vino implica que cientos de productores quedan en el camino. Son pueblos que quedan relegados y economías regionales postergadas. Esta industria del interior del país involucra a mucha gente de todas las provincias vitivinícolas que ponen el alma para llevar el vino a la mesa de los argentinos”, detallaron. “El proyecto de ley que está en debate no es la solución ni el camino correcto”, concluyeron.

Además de las ya mencionadas, firmaron el comunicado la Federación de Cámaras Vitícolas de la República Argentina; la Unión Vitivinícola Argentina; la Cámara Argentina de Vinotecas y Afines y el Centro de Bodegueros y Viñateros del Este.