IDESA: “El 20% del presupuesto nacional se gasta en CABA”

7 de septiembre, 2020

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“Buenos Aires es una ciudad que nos llena de culpa por verla tan opulenta”, dijo dos semanas atrás el Presidente, Alberto Fernández. Ante tal afirmación, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDESA) señaló que el 20% del presupuesto nacional se gasta en la Ciudad porteña, cuando allí vive solo el 7% de la población argentina. 

“Las evidencias confirman que las brechas de desarrollo son muy altas, avalando la necesidad de gobernar con otra lógica. En ese contexto aparece el proyecto de ley de ‘Capitales Alternas de la República Argentina’”, indicó el último informe semanal de IDESA.  

Dicha iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, propone declarar a varias ciudades del interior de la provincia como sedes de reuniones periódicas de funcionarios nacionales, provinciales y organizaciones representativas de las sociedad civil. 

En ese contexto, la entidad se preguntó: “¿La extensión de la burocracia estatal nacional a ciudades del interior es una vía eficaz para para acortar las brechas de desarrollo? Para indagar en las respuestas sirve observar cómo se asignan los recursos fiscales nacionales”.

Según datos del Ministerio de Economía correspondientes al año 2019, el Estado nacional administra recursos fiscales por 22% del PIB. El 20% de esos recursos nacionales se gastan en la Ciudad de Buenos Aires, donde vive sólo el 7% de la población. 

“Estos datos muestran que, considerando su población, en CABA se gasta una parte desproporcionada de los recursos fiscales nacionales. Parte se explica porque la burocracia que sostiene el Estado nacional está mayoritariamente localizada en la Capital. Pero la concentración se potencia porque con recursos nacionales se subsidian los servicios públicos que consumen los habitantes de CABA (electricidad, agua, gas, transporte) y se dan servicios que en el interior están a cargo de los niveles locales (justicia, seguridad)”, sentenció IDESA.

El Instituto afirmó que el origen del problema “es que la nación acaparó el grueso de las potestades para cobrar impuestos y, de lo que recauda, una parte menor se distribuye de manera automática en las provincias”. 

“Más precisamente cobra impuestos a toda la población argentina por el equivalente al 24% del PIB y distribuye de manera automática solo 8% del PIB. Al 16% del PBI que se apropia, se le agrega que tiene el monopolio de la emisión de dinero. Al no estar federalizado el Banco Central, el Gobierno nacional puede financiar los excesos de gasto con emisión monetaria. Esto es lo que le permite manejar los 22% del PIB de recursos fiscales que direcciona de manera desproporcionada en favor de la Capital”, señaló el informe.

De tal forma, IDESA insistió en que en la ciudad porteña se concentran “recursos fiscales y poder de decisión generando magnetismo en el sector privado”, por lo que “la mejor infraestructura, los servicios subsidiados y la cercanía  al poder inducen a las principales y más competitivas empresas del país a ubicar sus sedes administrativas centrales en CABA”.

“Aun cuando sus explotaciones están en el interior, como ocurre con las energéticas de la Patagonia, las alimenticias de la pampa húmeda y Cuyo y las mineras del norte. En el sector financiero esta lógica se potencia. La concentración de recursos fiscales y la migración del sector privado más competitivo del país a CABA es lo que la transforma en una opulenta ciudad y degrada al interior”, subrayó.

Por último, el Instituto indicó que la propuesta presidencial “es que funcionarios nacionales viajen periódicamente al interior a visitar las capitales alternar”, cuando, en el mejor de los casos, es un mero “acto simbólico”. 

“Es igual de inconducente que mantener el actual esquema de concentración de recursos fiscales en el Estado nacional, pero aumentar la ‘generosidad’ con el interior prometiendo más obras o partidas de programas nacionales que se solapan con funciones provinciales”, expresó la entidad.  

Y concluyó: “Para que el interior se desarrolle hay que eliminar la coparticipación y devolver a las provincias potestades para cobrar impuestos a fin de que se autofinancien. En paralelo, crear un fondo de convergencia, financiado fundamentalmente por la “opulenta” CABA, para acelerar el desarrollo del norte del país”.

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