Valores delirantes, como si hubiera un cambio de época

21 de abril, 2020

barril crudo petróleo

Por Luis Varela

 

El domingo por la noche, luego de conocer que en lo que va de abril aumentó otro 25% respecto de marzo la cantidad de cheques rechazados y que la cadena de pagos está prácticamente rota, las máximas autoridades del Ministerio de Economía y del Banco Central se encontraban avocadas a instrumentar una nueva ola de emisión de pesos, a tasa cero, para que las empresas privadas y los monotributaristas pudieran seguir funcionando en medio de la cuarentena.

 

Mientras diseñaban los mecanismos para que el dinero llegue a los que no están facturando absolutamente nada pensaban, sin embargo, que el gran tema de la rueda del lunes sería la respuesta de los bonistas a la oferta de reestructuración de los bonos ley extranjera que tiene Argentina (el 24% de todo lo que debe) y por supuesto la dirección que tendría la cotización de los bonos que pueden entrar en el octavo default del país.

 

Sin embargo, por más que una emisión masiva del Estado para pagar sueldos privados y una promesa de pago con tasas mínimas y tres años de gracia podían parecer temas enormes, no podían imaginar, ni por asomo, que el tema del día no tendría absolutamente nada que ver con eso: los titulares principales de portales, diarios, radios y programas de televisión postergaron todo eso y hablaron por supuesto de la pandemia, pero se ocuparon sobre todo de un derrumbe histórico en el precio del petróleo y en la temible advertencia china, que plantea que la ficha del dominó que caerá después del crudo serán los alimentos.

 

En medio de toda esta situación que se parece a una pesadilla o a un delirio, empezaron a surgir comparaciones con eventos enormes del pasado, que provocaron cambios de magnitudes impensadas.

 

Basados en cambios históricos que supo atravesar el planeta, en este momento el mundo está sufriendo el Covid-19, un virus mortal, que generó una ola de pánico que puso en cuarentena a casi todas las economía, frenando casi por completo la actividad y provocando una caída vertical en el consumo de casi todo.

 

Justamente, uno de los productos que está sufriendo una de las caídas más verticales es el petróleo, que enfrenta además, otro desafío de probable fin de era: Tesla, otra automotriz, como Ford, acaba de fabricar su auto eléctrico un millón, y no se queda ahí, está empezando a producir automóviles sin chofer, lo cual también tendrá repercusiones que todavía no podemos medir.

 

El impacto inicial de esta caída del consumo, y el aviso de que se vienen autos que no usarán naftas, hizo que las refinerías del mundo que reciben los millones de barriles que reciben de árabes, rusos y demás productores hayan llegado a un tope de almacenamiento: ya no tienen capacidad para recibir más. Y, en consecuencia, ayer en Estados Unidos se dio algo impensado: el barril de la variante del West Texas Intermediate (WTI) tuvo un caída en su precio de US$ 18 a US$ 0 (hubo momentos en los que tuvo incluso precio negativo). Con la cotización del petróleo Brent (de Mar del Norte) colgada todavía en la zona de los US$ 18, aunque seguramente a partir de hoy también sufrirá un impacto.

 

Y por si esa locura fuera poca, el gobierno de China (que es sospechado por Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y ahora también por Alemania, de ser originadora del virus en un laboratorio) pasó a decir que los suministros de la agricultura mundial se verán afectados ya que algunos países restringieron las exportaciones de granos y aumentaron sus compras para reservas. Faltan trabajadores para la producción de aves y cerdos en el país asiático, por lo que en breve puede reducir sus importaciones de soja y de aceites comestibles.

 

Obviamente, frente a semejantes cambios de paradigmas, las novedades sobre los bonos argentinos y sobre la reestructuración de la deuda quedaron no en segundo o tercer plano, como dijo el Presidente, sino que desaparecieron por completo. Sin embargo, se supo mediante tres declaraciones sucesivas y diferentes, que tres grupos de bonistas acreedores rechazaron por completo la presentación argentina. Y probablemente lo peor del caso es que se conocieron declaraciones de fondos buitre, que ya están empezando a poner en marcha sus mecanismos, para que los canjes de los 16 bonos que se quieren retirar del mercado, a cambio de 10 bonos nuevos, no pueda realizarse sin que la Argentina termine siendo declarada en default, y que eso trabe el financiamiento del país y, sobre todo, el crédito al sector privado argentino, aunque esté cumpliendo en tiempo y forma con sus obligaciones.

 

El rumbo del dólar Por supuesto, las repercusiones que tuvieron todos estos temas en los mercados fueron innumerables. Y la crónica podría extender
se hasta llenar un libro. Pero a modo de síntesis pueden resumirse en las siguientes reacciones:

 

  1. A pesar de la emisión monumental que viene realizando la Fed, el dólar siguió siendo tomado como moneda fundamental de refugio. Ayer subió 1,5% en Brasil y México, avanzó 0,6% contra la libra, tuvo un alza del 0,4% en Chile y del 0,1% contra el euro; sólo no cambió contra el yen. Y en Argentina, con el BCRA emitiendo pesos a mayor velocidad, el dólar turista no cambió: cerró a $ 88,35. El oficial subió 1 centavo hasta $67,97 pesos, con el blue sin cambios en 105 pesos. Pero el dólar mayorista subió 12 centavos hasta $ 65,98, en un cwawling peg que es levemente inferior al IPC reconocido, y con un incremento de US$ 9 millones en las reservas del BCRA que ahora tiene US$ 43.827 millones, ya que el país no está pagando nada. Ayer venció el pago del bono AA37 y ni siquiera se dijo formalmente que se reperfila. Pero los dólares libres volvieron a afirmarse: el dólar mep saltó $ 2,19 hasta $ 102,40 y el contado con liquidación subió $ 1,57 hasta $ 104,21. Por lo que ya hay una brecha del 54,4% entre el oficial y el blue y una distancia del 58% entre el ccl y el mayorista.
  2. Los bonistas creen que Argentina no puede ir al default por una deuda tan reducida, por lo que esperan una zanahoria adicional antes del 22 de mayo. Así, mientas se vio una caída para los bonos de Italia, México, Grecia y Portugal, los argentinos volvieron a mejorar, aunque no demasiado, con el 80% de lo transado en títulos operado en siete papeles: AY24 27%, TO26X 15%, TC21X 11%, TX21 9%, TC20 6%, AA22X 5% y AY24X 5%. En los extremos hubo repuntes del 10% al 17% para los bonos PARY, TVPA, PARPX, DICAC, TC25P, PARYC, DICPZ, TO21X, AF20, PARA, PARYD y TX22X. Y una caída del 18% para el bono DICPY y bajas del 2% al 8% para los bonos AA25C, TO26Y, A2E2D y A2E7D. Pero como la posibilidad de default existe, el riesgo país cedió apenas 27 unidades, y se mantuvo en 3.460 puntos básicos.
  3. Las bolsas del mundo habían empezado bien, pero la caída del petróleo cambió todo. Por lo que hubo una baja del 1% al 2,5% en los índices de la Bolsa de Nueva York, al tiempo que la Bolsa de San Pablo terminó sin cambios y la de México bajó 0,8%. En Buenos Aires, mientas tanto, siguió la ilusión, porque los papeles suben en pesos pero no se mueven en dólares. El 85% de lo operado en la Bolsa porteña se transó en tres papeles: G.F. Galicia 64%, Francés 10% y Banco Macro otro 10%. Así, con $619 millones operados, el índice S&P Merval subió 2,2%. En los extremos se anotaron avances del 5% al 9% para Grupo Valores, Polledo, Esmeralda, Gas Natural, Garovaglio, Supervielle, Morixe y Semino. Y bajas del 2% al 5,3% para Phoenix, Ferrum, Dycasa, Longvie, Richmond, Cuyana y TGN. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York estuvieron mixtos, con alzas del 1% al 3,2% para IRSA P y Banco Macro; caídas del 1% al 6,3% para Cresud, Tenaris, Edenor, TGS, Bunge, YPF, Telecom y Pampa E. Pero atención, porque muchos de estos movimientos son autoinfligidos, ya que ayer se anunciaron varias empresas que están comprando sus propios papeles (TGS, BYMA, Pampa E y otras), no quieren tener pesos y recompran participación accionaria.
  4. Con el Covid – 19 en desarrollo, las commodities tuvieron movimientos de magnitud. Con diferencias entre el Brent y el Wti, el mercado de petróleo se quebró y los valores cayeron a 0. Los metales preciosos estuvieron sostenidos; alza del 0,3% para la onza de plata y suba de 0,5% para el oro. Los metales básicos actuaron mixtos: repunte del 3,5% para el níquel, merma del 0,1% para el aluminio y baja del 0,7% para el cobre. En Chicago: el trigo subió 2,8%, la soja cedió 0,7% y el maíz cayó 2,5%. En Rosario hubo baja del 0,4% para el girasol, del 4,8% para la soja, del 4,9% para el trigo y del 6,4% para el maíz. Y se anotó una caída del 3,3% para el bitcoin, con desplome de hasta el 6% en otras variantes.

 

 

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