¿Qué problemas debería atacar una eventual reforma laboral?

9 de agosto, 2019

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Por Juan I. Miguez

 

La laboral es una de las tantas reformas que se discuten en Argentina, pero sin dudas es de las que más controversias provoca. Por un lado, el Gobierno y los empresarios proponen leyes más flexibles y menos impuestos, mientras que la mayoría de los sindicatos y la oposición plantean que el marco regulatorio actual es el correcto y que no necesita grandes modificaciones. Lo cierto es que desde el 2014, el total de trabajadores registrados subió 4%, mientras que los asalariados del sector privado prácticamente no variaron, ya que hace cinco años eran 6,07 millones y en mayo del 2019 fueron 6,08 millones. Claramente esto no se debe sólo al marco regulatorio, sino también a la economía en su conjunto, ya que desde el 2011 el crecimiento económico se ha estancado.

 

Para conocer diversas posturas, El Economista conversó con personas con diferentes roles y puntos de vista. Para ello, dialogamos con Luis Campos (Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma), Teddy Karagozian (CEO de TN & Platex), Jorge Colina (Presidente de IDESA) y CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa).

 

Campos considera que “todo lo que se viene discutiendo en clave de reforma laboral (indemnizaciones, aportes y contribuciones) está planteado en términos regresivos”. El único punto que rescata de lo que se está discutiendo es el de la extensión de la licencia por paternidad, que en la actualidad es de dos días y se planea extender hasta los quince. Desde la CTA plantean que los puntos a tratar deberían ser los siguientes: prevención de riesgos laborales, protección de la acción colectiva y la equidad de género.

 

Con respecto a la primera, desde la entidad creen que el sistema actual de ART “solo se preocupa por los costos que deben afrontar los empresarios y, en su caso, el monto de las reparaciones en caso de accidentes y enfermedades vinculadas con el trabajo”. Campos agrega: “Es urgente promover reformas que apunten a mejorar la prevención para disminuir la cantidad de accidentes y enfermedades laborales”. Sobre la protección de la acción colectiva, Campos indica que se debe “establecer la prohibición del ‘despido represalia’, habilitando la posibilidad de que los trabajadores demanden su reinstalación si fueron despedidos como consecuencia de haber formulado algún reclamo”. Por último, desde la entidad creen que es necesario promover reformas para fortalecer la equidad de género en materia de relaciones laborales es otro aspecto urgente. “No solo debería reformarse el sistema de licencias parentales apuntando a lograr una equiparación, sino que también deberían reconocerse licencias por cuidado de familiares (hoy sólo existen en algunos convenios colectivos), fortalecer los espacios de cuidado con una fuerte participación estatal e instaurar la licencia por violencia de género”, agrega.

 

 

Por su parte, desde CAME creen que lo primordial debe ser incorporar al 35% de los empleados que se encuentran en negro al mercado formal. Para esto remarcan que es necesario un blanqueo (para evitar juicios) y un régimen de incentivos (aportes y contribuciones a cuenta de IVA). “Mirando hacia el futuro, es necesario un sistema con mucha previsibilidad (por eventual desvinculación) para las pequeñas y microempresas”, indicaron desde central empresaria ante El Economista. A esto, creen que se necesita incorporar un “fondo por eventual desvinculación”, similar al que tienen los empleados de la construcción. Con este sistema, cada trabajador aporta al fondo para enfrentar una posible salida de la empresa. Ese fondo es independiente de la empresa para la que trabaja, y lo acompañaría durante toda su carrera laboral. “Esto generaría una gran movilidad laboral”, indicaron desde CAME. Adicionalmente, reclaman diferentes aportes patronales por geografía, un banco de horas y adecuación a nuevas tecnologías (home office).

 

Desde IDESA, Jorge Colina considera que “lo principal es generar un estatuto especial para microempresas, sacar las multiplicaciones en la indemnización por despido y convertir el actual seguro de desempleo en un esquema de fondo para despidos por empresa”. También cree que es necesario modernizar el régimen de ausentismo, penalizando las ausencias repetidas y dando más protección a las ausencias por enfermedades más graves y largas.

 

Por último, Teddy Karagozian, CEO de TN & Platex, dice que la reforma “debe darle mas beneficios a los trabajadores”. Para el empresario, hoy en día “los que se portan mal tienen más beneficios que los que se portan bien”. Karagozian plantea que se debe aplicar la “mochila austríaca”, es decir que la antigüedad acompañe a la persona cada vez que cambia de empleo. “De esta manera, se disminuiría la conflictividad porque la gente no querría ser echada, lo que mejora la salud de la economía”, dice el ejecutivo textil. Esta reforma crearía un circulo virtuoso en la economía para el empresario: “Esto aumentaría la empleabilidad porque las empresas no acumularían un pasivo laboral, por lo que son sujetas al crédito bancario por mejor valuación. Disminuiría la conflictividad a nivel de juzgados por menos despidos, y bajaría el costo del Estado al igual que el de las empresas. Y al final mejoraría la productividad de la gente, el empleo en negro y la recaudación”, concluye Karagozian.

 

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