Las encuestas no son tan distintas

17 de julio, 2019

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Los sondeos sobre intención de voto muestran distintos números, pero también algunas tendencias similares.

 

Una de ellas es que el escenario electoral tiende a polarizarse y crecen las posibilidades de que no se llegue a la instancia de una segunda vuelta y que todo se defina en la primera. Tres encuestas recientes (la de RTD y El Economista, la de la Universidad de San Andrés y la de Synopsis) muestran que la suma de los votos de Alberto Fernández y Mauricio Macri en las primarias se ubicaría entre 75% y 80%. Pero la polarización en la primera vuelta sería mayor porque se sumarán los votantes de los candidatos que no superen el umbral del 1,5% que los habilite para presentarse.

 

También acrecientan el caudal de los dos primeros los que apoyaron a postulantes que tuvieron un mal resultado en las primarias y por lo tanto ya optan por un voto estratégico en la primera vuelta. Ese comportamiento, que se observó en todas las elecciones, puede ser aún más marcado en éstas si se percibe que puede haber un ganador en la primera instancia.

 

A diferencia de lo ocurrido en 2015, cuando Sergio Massa tuvo el 21% de los votos, no logró construirse una tercera alternativa competitiva. Los sondeos ubican a Roberto Lavagna en tercer lugar con una intención de voto que en ningún caso supera el 10% en las primarias y esa cosecha sería aún menor en la primera vuelta. Y las distintas encuestas muestran que, mayoritariamente, los votantes de Lavagna y José Luis Espert se volcarían por Macri en un eventual balotaje o en la primera vuelta si los resultados de las primarias inducen a una polarización mayor.

 

En este contexto, la importancia de las primarias es creciente. Para la oposición es la instancia clave para lograr un triunfo que genere un clima político a su favor. La concurrencia a las urnas es mayor entre los sectores más cercanos al kirchnerismo y eso explica, en parte, que en 2017 obtuvieron mejores resultados en las primarias que en las generales. Además, si no obtiene el resultado favorable que espera, se pueden agudizar las tensiones internas en una campaña que muestra algunos problemas organizativos. El Gobierno, a su vez, sabe que si obtiene un mal resultado en las primarias, el manejo de la economía será complicado entre agosto y octubre porque podría registrarse tensiones en el mercado cambiario y por eso comenzó a resaltar la importancia de que los sectores que le son más afines vayan a votar.

 

Otro aspecto en el cual coinciden las encuestas es en que la intención de voto se emparejó aunque Alberto mantiene una ventaja en casi todas ellas. La explicación está en la leve mejora de la economía que cambió la percepción sobre la gestión del Gobierno lo que se tradujo en un mayor apoyo para Macri. Además, mejoraron las expectativas de la sociedad y un clima social más optimista siempre favorece electoralmente a los oficialismos.

 

Todas las encuestas muestran que la economía, y en particular la inflación, concentra la preocupación de los votantes. ¿Le alcanzará al Gobierno con mostrar una tendencia descendente aunque que se mantenga en niveles altos como el 2,7% de junio y el probable 2,5% de julio? Falta poco para conocer la respuesta.

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