La crisis no llega a la Superliga

16 de julio, 2019

superliga

Por Nicolás Pinón

 

A horas de que la llegada de Eduardo Salvio a Boca se haga oficial, se puede decir que el club de la Ribera ha sido el equipo que sacudió el mercado de pases.

 

Previamente, se había hecho de los servicios del venezalono Jan Hurtado, procedente de Gimnasia de La Plata y ahora, con la llegada del volante surgido en Lanús, ya son más de trece los millones de dólares invertidos por el conjunto de Daniel Angelici en el mercado actual.

 

¿Hubiera sido posible esto, años atrás, cuando la AFA ocupaba el lugar que actualmente ha tomado la Superliga en Primera y Segunda División? Veamos.

 

La Superliga está a semanas de comenzar su formato más acotado, de 24 equipos. Previamente, vale aclarar, estaba compuesto por 30 y luego por 26, la pasada temporada, y dentro de un año llegará a su ideal de 22 equipos. Y lo que llama la atención, más allá del número de clubes que la componen, es que debido al influjo económico que ha traído consigo, en los últimos dos años los clubes argentinos han batido records de valor de transferencias en el mercado interno.

 

Sin ir tanto al detalle, se puede citar el traspaso de Lucas Pratto hace un año y medio a River a cambio de US$ 14 millones, aproximadamente, una cifra impensada para el fútbol argentino años atrás y menos aún la dirección de ese pase: en general, el mercado brasileño era el destino de los jugadores del fútbol argentino y no a la viceversa.

 

Valga el aporte de un dato importante, entonces: la Superliga, que llegó dos años atrás reemplazando lo que era Fútbol para Todos y con bases firmes para seguir manteniéndose (si es que el kirchnerismo no gana las elecciones de octubre, claro), es una empresa tal como la Premier League en Inglaterra, la Liga en España y el Calcio en Italia que privatizó el fútbol profesional.

 

De tal modo, el mercado vernáculo está lentamente asemejándose, a una escala mucho menor, a esos mercados del exterior con gastos enormes. Claro, hay motivos de sobra y color verde para que esto suceda. La Superliga, cuyo Ceo es Mariano Elizondo, aportó no bien arribó a la liga antes organizada por la AFA, $1.110 millones entre todos los clubes de Primera División.

 

Algo que, por ejemplo, le significó un incremento del 53% de los ingresos tanto a Boca como a River respecto de 2016. Al resto de los equipos grandes (Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez), ese influjo económico le representó una mejora del 55% en su economía mientras que para el resto de los equipos de primera evidenció un incremento del 60% en su economía. Esta diferencia, claro, en comparación al 2016.

 

Recordar que en 2016 y en años previos hubiera sido utópico observar traspasos como el de Pratto a River o el de Hurtado a Boca por el valor que acaban de realizarse sería una redundancia. Efectivamente, ya que por aquel entonces los jugadores pasaban de un club a otro principalmente al quedar libres o, a lo sumo, mediante préstamos. River y Boca, en algún punto, siempre habían estado por encima de tales maneras de incorporar jugadores. Sin embargo, en la actualidad la buena nueva se ha vuelto popular y las compras rimbombantes se dan por doquier.

 

Vale recordar el traspaso de Silvio Romero a principios de 2018 del América de México a Independiente, en US$ 4,2 millones, fue récord para el Rojo mientras que, en la vereda de enfrente de Avellaneda, Racing también se sacudió el mercado un año y medio atrás cuando el equipo de Víctor Blanco rompió el chanchito pagando US$ 3,7 millones por Ricardo Centurión. Una apuesta fallida, pero ese es otro tema.

 

A favor del fútbol argentino, bueno es decir que el poderío económico de la Superliga no sólo ha traído un incremento del nivel de juego al tener todos los equipos más posibilidades de contar con mejores jugadores, sino que también produjo un incremento del profesionalismo en los clubes: hoy en día varios equipos cuentan con departamento de scouting (agentes dedicados a buscar jugadores jóvenes), directores deportivos (es el caso de Enzo Francescoli en River y Nicolás Burdisso en Boca), mejoras de instalaciones y de las divisiones inferiores. Sin ir más lejos, Boca inauguró el predio de Ezeiza para sus promesas en los últimos meses.

 

Sin embargo, futbolísticamente el equipo más fuerte del país hoy en día sigue siendo River Plate, y es el único de los 24 de la Superliga que por el momento no ha incorporado ningún jugador. El resto, gracias a la Superliga, ha hecho lo suyo y el fútbol argentino, con su inicio a sólo dos semanas, luce más prometedor que nunca.

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