Con presencia de CFK, segunda audiencia por el caso Vialidad

28 de mayo, 2019

Cristina Kirchner sorprendió ayer y volvió a sentarse en el banquillo de los acusados en la segunda audiencia del juicio por el caso Vialidad, en el que se la acusa de haber direccionado obras públicas en Santa Cruz hacia empresas de Lázaro Báez, con sobreprecios. En Comodoro Py, se terminó de leer la lista de pruebas de la causa y comenzó la descripción de la valoración de esos elementos probatorios, con una Cristina que ocupó el tiempo entre notas, lectura y palabras con su abogado.

 

Cristina volvió a ocupar la última fila, como en la primera audiencia, junto a su abogado Carlos Beraldi, lejos de Lázaro Báez y Julio De Vido, nuevamente sentados en los asientos delanteros de la sala. La expresidenta dialogó con su letrado defensor, leyó una revista y tomó notas mientras se leían los distintos tramos del auto de elevación a juicio que hizo la fiscalía.

 

Según se leyó, los Kirchner apostaron por “la inserción del amigo personal (Báez) en el negocio de la construcción”.

 

En total, fueron cuatro horas de audiencia. El encuentro de ayer finalizó a las 14, y el debate se retomará el próximo lunes, a las 9.30. Cristina había solicitado no estar presente y el tribunal se lo había permitido, siempre y cuando acreditara actividad como senadora superpuesta con el horario de la audiencia. Sin embargo, sorprendió y se sentó en la Sala AMIA de los Tribunales Federales de Comodoro Py. Según informó antes del arranque de la reunión uno de sus abogados, Gregorio Dalbón, Cristina no tenía labor parlamentaria programada y su deseo es “estar siempre a derecho”.

 

La audiencia pasada había finalizado en el punto 213 de la lista de pruebas encontradas. Ese listado se cerró ayer en el punto 456, que incluye copias de escrituras y contratos obtenido en allanamiento a escribanía Ricardo Albornoz, quien está procesado en la causa contra Báez por lavado de dinero.

 

Después de un cuarto intermedio de 15 minutos, se comenzó a leer la valoración de la prueba, tramo en el que se describe la maniobra criminal por la que se acusa a Cristina. En el comienzo, se subrayó de qué se trata la trama: “Una compleja maniobra delictiva, por medio de la cual los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner montaron una matriz de corrupción en la realización de obras viales con fondos nacionales en la provincia de Santa Cruz, con el objeto de enriquecer ilegítimamente a Lázaro Báez a expensas del Erario, antecedente necesario y buscado el propio enriquecimiento de la familia Kirchner”.

 

En la elevación a juicio oral hecha por los fiscales Ignacio Mahiques y Gerardo Pollicita, se puntualizó que “para articular el plan criminal y sostenerlo durante doce años fue necesaria la intervención concatenada de gran cantidad de funcionarios públicos”.

 

Algunos puntos clave de la acusación que se leyó ayer fueron que los Kirchner apostaron por “la inserción del amigo personal (por Lázaro Báez) en el negocio de la construcción”, que Báez “se desempeñaba como empleado bancario” y tuvo “un exorbitante crecimiento patrimonial”. Y que el dueño de Austral Construcciones no tenía antecedentes en el rubro de la construcción, por lo que su inserción en esa actividad se debió a su amistad con los Kirchner.

 

“La sociedad (Austral), se constituyó con $ 12.000 y fue absorbiendo a otras empresas constructoras contratistas del Estado para favorecer la simulación de licitaciones”, se leyó en uno de los pasajes acusatorios.

 

En otro de los párrafos destacados de la lectura de ayer, se subrayó que Austral, “con un capital inicial de $ 12.000, pasó a activos mayores a $ 1.700 millones, según los estados contables del 2014”, y que esto “no fue suerte”, sino que “fue por sus vínculos con Néstor Kirchner y Cristina Fernández”.

 

La lectura proseguirá el lunes. Ayer, se interrumpió en el momento en que se daba cuenta de las “fuentes de financiamiento de Vialidad para reacomodar partidas y hacer frente a las obras de Báez”.

 

De Vido pidió no ir

 

La defensa de De Vido, que ejercen Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, pidió que el exministro de Planificación Federal, que está detenido en Marcos Paz y debe ser trasladado a Retiro para estas audiencias por Vialidad, pueda declarar por videoconferencia.

 

Los abogados subrayaron que De Vido tiene diabetes tipo 2 y es insulinodependiente, por lo que el traslado hasta los tribunales le genera complicaciones. El tribunal rechazó el pedido, ya que lo consideró análogo a otro que ya había hecho la defensa del exministro y también se había descartado

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