Cambiemos entra al mes de definiciones con turbulencia interna

17 de mayo, 2019

Mauricio Macri y Lilita Carrió, celebrando en 2017

Cambiemos está que arde. Las sucesivas derrotas electorales en las provincias han encendido las alarmas y los pases de factura dentro del oficialismo están a la orden del día.

 

Luego del duro revés que sufrió Cambiemos en la provincia de Córdoba, donde el frente se rompió y hubo doble candidatura, la diputada Elisa Carrió disparó munición gruesa a través de unos audios difundidos en redes sociales, en los que se despachó contra el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y acusó a parte del Gobierno de “borrarse” en los momentos de dificultad.

 

El miércoles por la noche, durante una entrevista televisiva, el ministro a cargo de la relación con las provincias salió a responderle al asegurar que “los dichos de Carrió no corresponden” al mismo tiempo que puso en dudas la candidatura del Presidente. “Macri no tiene una necesidad imperiosa de ser candidato; no es una cuestión de personalismos”, lanzó.

 

El mismo miércoles, horas antes, Carrió había insultado al diputado del PRO, Nicolás Massot, hombre cercano a Emilio Monzó en los pasillos del Congreso, en medio del debate por la ley de financiamiento. El pase de factura vino por la elección en la provincia mediterránea, distrito clave para la victoria de Macri en el balotaje de 2015. Massot fue el armador del PRO cordobés años atrás.

 

Como si todo esto fuera poco, horas antes, el titular de la UCR a nivel nacional y gobernador de la provincia más importante administrada por el radicalismo se despachó ante un auditorio de 500 empresarios organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, al afirmar que “no hay que descartar que Macri no sea candidato, creo que tenemos que estar abierto a todas las posibilidades”. “Cambiemos solo no puede lograr los objetivos, se necesita un poder político mayor al que ha logrado construir Macri”, remató al mismo tiempo que pidió ampliar la alianza de Gobierno.

 

Algunas voces en la UCR afirman que las altisonantes declaraciones de Cornejo obedecen a la elección en su provincia.

 

Por la noche, los popes del radicalismo mantuvieron una cena en un restaurant del centro porteño. Según pudo reconstruir El Economista, la adhesión a Cambiemos está “fuerte”, y los ejes que se recorrieron en la charla son dos: continuar dentro de Cambiemos y mejorarlo sumado a una creciente preocupación por el escenario electoral.

 

Fuentes de la Convención Nacional de la UCR informaron antes este diario, que luego de varias semanas de declaraciones cruzadas, el cónclave del 27 de mayo se encamina a ser un encuentro “ordenado”. La derrota en Córdoba y sobre todo la de Ramón Mestre, que quedó en un deslucido tercer lugar, “aplacó” los ánimos del sector díscolo.

 

Algunas voces en el partido centenario afirman que las altisonantes declaraciones de Cornejo obedecen más a la elección en su provincia, que en poco más de tres semanas tendrá PASO (9 de junio) que al escenario nacional. El mandamás de la UCR quedó molesto por la decisión del PRO de jugar en las internas.

 

En la vereda de los amarillos, todo el compendio de declaraciones generan molestias, sobre todo al jefe de Gabinete, Marcos Peña. Ayer, el hombre más cercano al Presidente posó en redes junto al derrotado Mario Negri. Un dardo con dos direcciones: por un lado hacia el ministro del Interior, (en medio de una interna que cada vez queda más expuesta) y por otro lado a los radicales díscolos.

 

Mañana, la otra convención bonaerense de la UCR, tendrá su cónclave en Brandsen. “El 80% de la convencionales van a ratificar la pertenencia a Cambiemos”, deslizaron ante El Economista voces del entorno del vicegobernador Daniel Salvador. “Ahora quien va a hablar es la convención, ya no más dirigentes enojados en los medios que no tiene ninguna representación territorial”, sostuvieron. Los boinas blancas bonaerenses, buscarán además marcar un antecedente, en la antesala del encuentro nacional.

Dejá un comentario