Las paritarias y la inflación

La suba de precios podría terminar siendo menor de la que suponen varios analistas

27 de enero, 2016

Las paritarias y la inflación

Los números para saber cómo quedará el bolsillo de los asalariados este año ya están aclarándose, por más que las paritarias todavía no empezaron. La inflación seguirá muy elevada principalmente por el arrastre de los problemas de la era kirchnerista y los ajustes salariales estarán un poco rezagados respecto de las alzas de precios al consumidor. Pero las familias de los sectores competitivos de la economía estarán compensados con el alivio del Impuesto a las Ganancias y se verán beneficiadas por la macro en 2017.

Todo el cuadro de la evolución de los precios y los salarios empezó a descifrarse después de que se asentó la devaluación de diciembre, del anuncio de las metas económicas que hizo el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, este mes y de la confirmación de sus intenciones de atenuar Ganancias para la clase media. La perspectiva para los presupuestos familiares refleja un último gran esfuerzo contra la inflación, que sería premiado con una moderación constante a partir del año que viene.

J.P. Morgan anticipa en un informe sobre Argentina que la inflación promediará 32,6% este año, suponiendo que el Gobierno del presidente Mauricio Macri lograra fijar las paritarias en 25%, que es el tope de la meta de inflación a la que apunta Prat-Gay. “Los trabajadores llevarán la mayor parte de la carga, con una contracción del empleo mientras los salarios reales descienden”, dice el banco de inversión estadounidense.

Diferencia
Pero el aumento del Mínimo No Imponible (MNI) de Ganancias hará una diferencia que permitirá a la gente transitar el 2016, completando la brecha entre los aumentos salariales y la inflación. Sin duda, esta ventaja dará un impulso importante a los empleados de las empresas, tanto grandes como pymes, que hacen un aporte real a la economía. El alivio será inexistente para los miles de trabajadores que entraron al Estado antes de las elecciones, que ya no tributaban Ganancias.

Superados los problemas de este año, el mediano plazo luce mejor. Barclays sostiene: “Una inflación anual de 20-25% para abril de 2017 es más fácil de lograr que en diciembre de 2016 debido a que la inflación durante el primer trimestre de 2016 probablemente será alta (…) como resultado de los efectos de la devaluación y de los previstos incrementos de precios para el primer trimestre”. Según este banco de inversión, la inflación se ubicó en 3,5% en diciembre y en un ritmo similar en este mes.

Aparte de unas paritarias al 25%, otro factor que favorecerá la moderación de la inflación es el cambio de enfoque hacia una política monetaria más restrictiva. Barclays destaca la desaceleración del ritmo de expansión de la base monetaria, desde 43,3% anual en diciembre hasta 36%. “Se necesitan nuevos avances en esta dirección para facilitar una tasa de inflación cercana a 25%”, agrega la firma financiera.

Inflación en descenso
Algunos se muestran escépticos sobre el enfoque de Prat-Gay. Según Eurasia, “el plan luce ambicioso y hay una buena probabilidad de que el Gobierno tenga resultados inferiores a lo previsto”. La consultora agrega que el Gobierno quiere calmar las preocupaciones de los inversores y las empresas y también canalizar las discusiones de los incrementos salariales en los próximos meses, que serán el principal desafío para la administración.

Pero las perspectivas pesimistas para los salarios y las paritarias posiblemente se estén dando bajo una proyección demasiado alta para la inflación. Las estimaciones de 30-32% para los aumentos de precios se hicieron en el momento previo a la devaluación, pensando que iba a desarrollarse en forma más desordenada de lo que terminó siendo. Algunos analistas notan un paulatino retroceso de la inflación que, de asentarse, consolidaría las expectativas del Gobierno.

En este grupo está Elypsis, cuyos datos muestran una desaceleración de la inflación semanal, a 0,4%. Esto daría un ritmo de aumento de precios de 2,5% en enero desde 3,7% en diciembre, para arrojar una tasa anual de 27%. La falta de la medición oficial del Indec impide tener una imagen más precisa de los precios pero, por ahora, el Gobierno cuenta con la confianza de los economistas –a diferencia de CFK, quien, según J.P. Morgan, subestimó la inflación en 64 puntos en ocho años–.