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Espert: “Estoy en etapa de construcción”

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Por Alejandro Radonjic 

El economista José Luis Espert define por estos días si se lanza como candidato para la Presidencia en 2019 y ofrece una representación política para los ruidosos y desencantados liberales vernáculos, colectivo que también agrupa a colegas de él como Javier Milei, Diego Giacomini, Fausto Spotorno, Guillermo Nielsen y Miguel Angel Boggiano y Ramiro Castiñeira, entre otros.

Espert reúne consensos en el universo liberal, cuya máxima expresión política fue la Ucedé en los '80 y '90 del Siglo XX. Por peso propio y trayectoria. Se barajó, meses atrás, la opción de Ricardo López Murphy, pero nunca maduró esa alternativa.

El mar de fondo es la frustración con Cambiemos que, según Espert, no es más que “kirchnernismo con buenos modales”. Buscan un menor peso del Estado en la economía, como eje central y más integración con el mundo, entre otras cuestiones. Algunos, entre ellos Milei, llegan a extremos como proponer abolir el BCRA. El viernes próximo harán un almuerzo con economistas liberales para debatir, asentar sus opiniones e incluso emitir un documento.

La mesa chica la integran, además de Espert, el politólogo Nazareno Etchepare y el periodista Luis Rosales.

Pero más allá de tener candidatos y ganas, como se percibe en las #EspertFest realizadas en las últimas semanas, cerca del economista reconocen que hay obstáculos varios. Por un lado, las cuestiones burocráticas, como afiliados, avales y todo lo necesario para constituir un partido político a nivel nacional. Por otro lado, y quizás más importante, dinero. Y no poco. “Alguna plata está entrando y hay receptividad para el mensaje, pero la mayoría de los empresarios sigue con (Mauricio) Macri”, reconocen cerca de él y admiten que eso podría fluir a medida que madura la candidatura.

“En construcción” “No he lanzado ninguna candidatura todavía. Estoy en la construcción de un espacio que me puede llevar a alguna participación en algún cargo electivo en 2019”, dijo Espert, en diálogo con Gustavo Sylvestre, ayer. “Es una etapa de construcción”, dijo y agregó que “nunca le sacó el traste a la jeringa”, como para mantener abierta la ilusión liberal. Está en diálogo y evaluando costos y beneficios con el Partido Libertario, por ejemplo, y con varios partidos provinciales, como el Partido Demócrata de Mendoza.

El análisis

Para entender un poco más sobre el surgimiento de Espert como potencial presidenciable, El Economista recurrió al distinguido analista político Ignacio Labaqui. “Es cierto que parece haber una demanda a nivel regional por candidatos de derecha que levanten una agenda que prioriza la elevada presión fiscal, las falencias del Estado a la hora de proveer bienes públicos, y sobre todo el tema seguridad y una agenda conservadora en temas morales”, dice, como preludio. “Jair Bolsonaro es un buen ejemplo de ello. La candidatura de José Antonio Kast, en Chile, también”, agrega Labaqui.

La crisis por la que atraviesa Argentina y el desencanto con Cambiemos por parte de algunas franjas del electorado parecerían abrir el campo para ese tipo de candidaturas, expresa y añade: “Ahora bien, la candidatura de Espert, o de cualquier otro referente de ese espacio que haciendo gala de un reduccionismo notable limita el liberalismo a una versión extrema del liberalismo económico, enfrenta no pocos obstáculo”

“Un primer obstáculo está dado por las barreras de entrada que plantea el sistema político”, dice. El espacio debe constituirse como un partido nuevo o usar algún sello ya existente, “lo que parece el escenario más probable”.

La otra barrera de entrada obvia es superar el filtro de las PASO. “Espert necesita 1,5% de los votos válidos en las PASO de agosto de 2019 para poder competir en octubre”, agrega Labaqui.

“Y, después, hay otros interrogantes. En general, el liberalismo no goza de buena fama en Argentina, justamente porque paradójicamente aparece asociado a lo que comúnmente se llama neoliberalismo. Es una asociación injusta, por cierto, dado que el liberalismo es una tradición de pensamiento mucho más amplia que la apertura económica y el Estado mínimo”, reflexiona. “Ya sea porque muchos de quienes participaron de experiencias autoritarias se definían como liberales, presentarse como liberal tal vez no sea la mejor manera de presentarse a la sociedad”, argumenta, como hipótesis.

“Pero no acaban ahí los interrogantes y las limitaciones que podría enfrentar. La más obvia y la más poderosa limitación es la polarización entre Cambiemos y el kirchnerismo. Los potenciales votantes de Espert, ¿qué harían ante un escenario en el que votar por Espert favorecería las chances de Cristina Kirchner? ¿Apostarían a una construcción de largo plazo de un eventual partido libertario, votando por el economista independientemente del resultado, o más bien terminarían votando por Cambiemos para evitar un regreso de Cristina? Me inclino a pensar que el grueso de esos votantes optaría por evitar la vuelta de Cristina. Espert suele criticar a Cambiemos diciendo que es lo mismo que el kirchnerismo, pero con buenos modales. No cabría descartar que a esos votantes desencantados, al final del día, los modales les importen”, dice Labaqui.

En los tiempos que corren, sintetiza Labaqui, “las campañas importan” y “me pregunto si Espert y su círculo tiene la flexibilidad y la docilidad como para adaptar su mensaje con el fin de obtener votos, o si lo de ellos es más un cruzada testimonial”.

Por último, el analista señala que “para el Gobierno sería malo que un espacio a la derecha de Cambiemos arañe 3-4 puntos, (y más) si la elección es reñida”.

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