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Trump para atrás: ayer se bajó Ryan

11 octubre de 2016

El presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, uno de los republicanos a los que más le costó aceptar la nominación de Donald Trump, ayer dijo que no lo apoyará. Las lamentables expresiones de Trump en un video de 2005 conocidas recientemente fueron ?utilizando lenguaje de CFK? too much para Ryan y para varios dirigentes republicanas. Dio por descontado que Hillary Clinton ganará las elecciones y por lo tanto anunció que en el último mes de la campaña concentrará su esfuerzo en que los republicanos no pierdan la mayoría que hoy tienen en ambas cámara del Congreso. Está claro que una mala elección de Trump puede afectar al resto de los candidatos y para Ryan es prioritario, que a su regreso a Washington, Hillary no encuentre, además, un Congreso en manos demócratas. El establishment político republicano se radicalizó, se fue alejando del centro político y polarizó al país con ataques furibundos contra Barack Obama. Creó, entonces, las condiciones para que surja Trump pero después no supo cómo frenarlo y ahora, ante la probable derrota muchos de sus integrantes buscan tomar distancia.

Cuando se conoció el video con expresiones vulgares de Trump, su candidatura recibió un duro golpe antes del segundo debate. Según un sondeo de The Wall Street Journal, Hillary llegó a esa instancia con una ventaja de 11 puntos. Ayer, el promedio de encuestas que elabora el portal RealClearPolitics le daba 5,8 puntos más que a Trump y la diferencia en el Colegio Electoral es abrumadora. La candidata demócrata se verá beneficiada en ese caso por los cambios demográficos que se registran en el país. El 80% de los hispanos la votará y su presencia creció mucho en estados que hasta ahora fueron bastiones republicanos como Arizona y Nevada. Además, los últimos sondeos le adjudican el triunfo a Hillary en todos los estados que hasta se consideraban reñidos entre los que se destacan, por la cantidad de electores, que aportan Ohio y Florida.

Los debates

De todas maneras, el segundo debate entre los candidatos presidenciales en Estados Unidos constituyó un nuevo retroceso para una campaña electoral que habrá que dejar atrás pronto porque deterioró la calidad democrática del país.

Nuevamente las cuestiones personales ocuparon un lugar preponderante, sobre todo al inicio del debate, y de eso es de lo único que se hablará en los próximos días. No hubo espacio para transmitir un mensaje político contundente y Hillary Clinton aparece como la expresión de la continuidad mientras que Donald Trump intenta representar un difuso intento de cambio. Hillary es la política de siempre y como siempre y le falta novedad en sus propuestas más allá de que está hipercalificada para el cargo por el cual compite. Trump procura mostrarse como algo distinto pero lo hace con un discurso populista y poco sustancial.

De todas maneras, el debate del último domingo no alterará las tendencias electorales y tampoco lo hará el previsto para el 19 en Las Vegas.

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