Los vínculos entre Estados Unidos y Europa atraviesan su peor momento en décadas, principalmente, como consecuencia de la actual guerra en Medio Oriente: tras atacar Irán sin avisarles a sus aliados, el presidente Donald Trump les ha exigido a los miembros del Viejo Continente que salgan en su ayuda. Sin embargo, desde Europa se han negado a ceder.
Ante esta situación, intentando presionar a sus aliados, sefiltró un correo electrónico del Pentágono en el cual se describían opciones para que Estados Unidos "castigue" a los aliados de la OTAN. Y, entre varias cuestiones, se encontraba la consideración de reevaluar el apoyo diplomático de Washington para las "posesiones imperiales" europeas de larga data, como el caso de las islas Malvinas.
La noticia generó gran revuelo ya que, por primera vez en mucho tiempo, desde Argentina se consideró que surgía una oportunidad para intentar recuperar los territorios nacionales en manos de los británicos.
Sin embargo, apenas unos días después de la difusión del correo electrónico, el rey Carlos III arribó a Estados Unidos y, en su discurso de bienvenida, Trump afirmó que: "mucho antes de que los estadounidenses tuvieran una nación o una Constitución, primero tuvimos una cultura, un carácter y una creencia. Antes de que proclamáramos nuestra independencia, los estadounidenses llevábamos dentro de nosotros el don más raro: el coraje moral, y provenía de un pequeño pero poderoso reino al otro lado del mar".
"Estados Unidos no tiene amigos más cercanos que los británicos", agregó el mandatario, dejando entrever que los vínculos entre Washington y Londres se mantienen más que fuertes.
¿Una oportunidad para Argentina?
Según el Departamento de Estado, la cuestión Malvinas es un asunto bilateral entre el Reino Unido y Argentina. "Animamos a ambas partes a resolver sus diferencias mediante el diálogo en los canales diplomáticos normales. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido de las islas, pero no tomamos posición respecto a la soberanía", explica el propio departamento en su sitio web.

No obstante, también es cierto que, aunque Washington no adopta una posición formal sobre la soberanía, la realidad es que ayudó militarmente al Reino Unido mediante la provisión de inteligencia y misiles avanzados durante la guerra por las islas en 1982.
En este sentido, un funcionario con amplia experiencia en el tema -quien prefirió conversar con El Economista en condición de anonimato- explicó que "desde el punto de vista jurídico, la postura de Estados Unidos es similar a la de la gran mayoría de los países del mundo, porque es un asunto regulado por las resoluciones de Naciones Unidas. Salvo en las tres primeras resoluciones directas de la Asamblea General sobre este tema, que son de los años 65, 73 y 76, las siete que vinieron de 1982 a 1988, todas contaron con el voto positivo de Estados Unidos. Así que esa es la posición oficial y jurídicamente válida de Estados Unidos: reconoce que hay una disputa de soberanía y que esa disputa se debe resolver por negociaciones directas entre la Argentina y el Reino Unido".
Respecto al correo electrónico, la fuente señala que "se trata simplemente de un memo interno del Pentágono o, en otras palabras, del Ministerio de Defensa. Es importante destacar que no fue el Departamento de Estado (la cancillería norteamericana) y que las dos propuestas que hace el Pentágono (sobre las Malvinas y sobre, supuestamente, suspender a España) no tienen el menor sentido jurídico".
Por otro lado, en términos de política real, el funcionario explicó que "a Estados Unidos le resulta un aliado más confiable para controlar las islas Malvinas el Reino Unido que nosotros. Además, más allá de que el memo del Pentágono es solo una propuesta, hay que remarcar que no está hecha en nuestro favor, sino en contra del Reino Unido, porque Londres, como todos los aliados europeos de EE.UU., no apoyan a Washington en la guerra contra Irán. Entonces, la propuesta que hace el Pentágono, tanto en el caso del Reino Unido como en el caso de España, es para supuestamente obligarlos a cambiar de posición, pero no es una propuesta para nuestro beneficio".
"Si el Reino Unido cede ante la presión de EE.UU., la recomendación sobre Malvinas no va a avanzar. Y, en el caso hipotético de que todo esto avanzase, conociendo a los británicos, te puedo asegurar que no van a ceder", agregó.
Por último, consultado sobre la postura argentina al respecto, la fuente consideró que "todo esto obedece a la tendencia muy 'argenta′, muy nuestra, de siempre estar esperando la mano de Dios. Siempre estar esperando hacer el gol con la punta de la nariz, que el arquero se resbale y se caiga. ¿Pero qué hacemos nosotros al respecto? En 43 años, no se ha desarrollado una política de Estado coherente y permanente a lo largo del tiempo sin importar quién fuera el gobierno. En cambio, no hay nada más aburrido que leer los memos británicos, porque ellos dicen siempre lo mismo, ellos no cambian. Hacen siempre la misma política".