¿AOC 2028?

Mientras Myriam Bregman crece en Argentina, AOC ya se mueve como candidata presidencial y sacude al Partido Demócrata

Alexandria Ocasio-Cortez acelera movimientos que ya parecen presidenciales y sacude al Partido Demócrata rumbo a la carrera por la Casa Blanca en 2028.

Mural de AOC
Mural de AOC NY Post
25 mayo de 2026

En un contexto donde figuras de izquierda como Myriam Bregman empiezan a mostrar señales de crecimiento en algunas encuestas argentinas, en Estados Unidos otro fenómeno similar empieza a tomar temperatura: Alexandria Ocasio-Cortez ya se mueve como una posible candidata presidencial demócrata para 2028.

Aunque todavía no confirmó si competirá por la Casa Blanca, en Washington ya casi nadie ignora una realidad: la congresista de Nueva York empezó a comportarse como una figura nacional.

En las últimas semanas, la dirigente más influyente del ala progresista demócrata lanzó una gira política por distintos estados clave de Estados Unidos, multiplicó respaldos electorales, se reunió con figuras históricas del activismo afroamericano y empezó a construir una narrativa mucho más amplia que la de una simple legisladora distrital.



Y eso encendió todas las alarmas dentro del Partido Demócrata.

Según Axios, operadores demócratas creen que AOC podría recaudar más de US$ 100 millones solamente con pequeños donantes online, además de heredar buena parte de la estructura política y militante que alguna vez movilizó Bernie Sanders.

La pregunta ya no es si tiene capacidad para competir. La verdadera incógnita es si finalmente decidirá hacerlo.



La gira silenciosa de AOC que ya parece una campaña presidencial

Durante mayo, Ocasio-Cortez desplegó una agenda típicamente presidencial.

Habló en actos en Philadelphia, Alabama y Atlanta. Visitó iglesias históricas vinculadas al movimiento por los derechos civiles. Se reunió con referentes afroamericanos. Participó en eventos organizados por figuras influyentes del establishment demócrata. Y además empezó a involucrarse en campañas locales en distintos estados.

Uno de los movimientos que más ruido generó ocurrió en Atlanta, cuando habló en la histórica Ebenezer Baptist Church junto al senador Raphael Warnock.



Dentro del Partido Demócrata remarcan que Warnock no suele abrir ese espacio religioso a políticos nacionales. Incluso Pete Buttigieg no habló allí cuando visitó el lugar meses atrás.

El mensaje también cambió.

AOC empezó a hablar menos como una congresista progresista de Nueva York y más como una dirigente nacional que busca construir una coalición federal.



"Lo que ocurre en Georgia ocurre en Nueva York", afirmó en uno de sus discursos. "No estamos divididos por estados. Estamos unidos por nuestra humanidad y ciudadanía común".

El fenómeno político que preocupa y entusiasma a los demócratas

La figura de Ocasio-Cortez genera una mezcla de entusiasmo y temor dentro del Partido Demócrata.

Por un lado, representa una de las pocas dirigentes capaces de movilizar jóvenes, pequeños aportantes y votantes progresistas a escala nacional. Tiene enorme presencia digital, capacidad de instalar agenda y una conexión cultural que pocos dirigentes demócratas poseen hoy.



Pero al mismo tiempo también despierta resistencia entre sectores moderados del partido, que temen que un perfil demasiado ideológico complique una elección presidencial contra los republicanos.

Aun así, las encuestas tempranas empiezan a mostrar algo inesperado: AOC aparece competitiva incluso antes de lanzar cualquier candidatura.

Y eso alimenta todavía más las especulaciones.



AOC niega ambiciones presidenciales... pero la historia muestra otra cosa

La propia Ocasio-Cortez intentó bajarle el tono a los rumores.

Dijo que las especulaciones asumen que su "ambición es posicional", cuando en realidad su objetivo sería "cambiar el país".

Sin embargo, la política estadounidense está llena de dirigentes que negaron aspiraciones presidenciales antes de lanzarse.



Barack Obama aseguró en 2006 que completaría su mandato en el Senado y que no competiría por la Casa Blanca. Diez meses después cambió de opinión.

Bill Clinton hizo algo parecido antes de iniciar su camino presidencial en 1991.

Ahora, muchos en Washington empiezan a preguntarse si AOC podría recorrer exactamente el mismo camino.



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