Análisis

SpaceX, la empresa del futuro que crece demasiado rápido

Fundada por Elon Musk, la compañía espacial ha alcanzado una serie de hitos que la posicionan como una de las empresas más poderosas del mundo. Pero, como sucede con todas las firmas dirigidas por el magnate, SpaceX no está exenta de las polémicas.

SpaceX, la empresa del futuro que crece demasiado rápido
Damián Cichero 25 octubre de 2024

En lo que va de 2024, sin dudas, el desarrollo de la Inteligencia Artificial es el asunto tecnológico que más le interesa a la humanidad. 

Sin embargo, una empresa en particular parece estar alcanzando logros mucho más relevantes a la hora de considerar cuáles han sido los más grandes de este año. 

Dicha empresa es SpaceX, de Elon Musk, la cual, entre muchos de sus objetivos, planea llegar a Marte en las próximas décadas.



Fundada en 2002, y con un valor de más de US$ 170.000 millones, SpaceX es una compañía que se centra en el desarrollo de satélites y cohetes, como el Starship.

Este último, de 120 metros de altura, es el cohete más poderoso jamás construido y, el pasado 13 de octubre, alcanzó un resultado sin precedentes: en lo que apenas representó su quinto vuelo de prueba, el Starship pudo despegar y, unos minutos después, volvió a la Tierra para aterrizar en la plataforma de lanzamiento. 

Específicamente, la primera etapa de la nave, conocida como Super Heavy, fue atrapada por los brazos mecánicos gigantes de la plataforma de lanzamiento, conocida como Mechazilla.



Esto representa un paso clave hacia la reutilización total del sistema de lanzamiento, ya que reduce tanto los tiempos de retorno entre lanzamientos como los costos, lo que facilita el acceso al espacio.

Por otro lado, otro de los grandes logros de SpaceX en 2024 ha sido la misión Polaris Dawn, gracias a la cual se concretó la primera caminata espacial privada de la humanidad. 

Específicamente, Sarah Gillis y Jared Isaacman caminaron durante unos 20 minutos en el espacio, a unos 700 km de altitud, para probar los nuevos trajes espaciales de SpaceX. 



En lo que va de este año, la empresa también ha continuado expandiendo su red de internet satelital Starlink, que, lanzada en 2019, ya posee más de 5.500 satélites en órbita terrestre baja (LEO).

Según la autorización que SpaceX recibió en 2017, la empresa puede lanzar cerca de 12.000 satélites para 2030.

Actualmente, por lo menos unos 4 millones de personas están conectadas a Starlink en más de 100 países.



Y como si todo esto no fuese suficiente, recientemente SpaceX superó los 100 lanzamiento anuales.

Un aliado fundamental para la NASA

Pero, más allá de sus propias ambiciones, SpaceX se ha convertido en un socio fundamental para Estados Unidos en el marco de la nueva carrera espacial.

El más claro ejemplo de esto ocurrió hace un par de semanas, cuando SpaceX lanzó, en su cohete Super Heavy, la sonda Clipper de la NASA.



Con Clipper, la agencia espacial estadounidense planea estudiar Europa, la luna de Júpiter, a 2.900 millones de km de distancia. 

El viaje de Clipper durará unos 5 años y medio, para entrar en órbita alrededor de Júpiter en 2030.

El objetivo de la misión es estudiar el océano de agua líquida salada que se cree que hay debajo de la capa helada de Europa, ya que posiblemente este mundo subterráneo sea habitable.



La NASA proyecta que su nave espacial realice 49 sobrevuelos cercanos de Europa en un lapso de tres años.

SpaceX también es un socio fundamental de la NASA en las misiones Crew, las cuales llevan y traen astronautas a la Estación Espacial Internacional. 

Hoy en día, las cápsulas Crew Dragon son las únicas de origen estadounidense que pueden realizar dicha maniobra. 



Pero la compañía no solo ayuda a la NASA: el pasado 7 de octubre, SpaceX lanzó con éxito la sonda de asteroides Hera, de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Dicha sonda inició un viaje de dos años para a visitar el asteroide Dimorphos con el objetivo de averiguar si un pequeño asteroide podría, si fuese necesario, ser desviado de la Tierra para evitar que colisione con nuestro planeta.

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No todo es color de rosas

Sin dudas, EE.UU. no podría competir con China en la actual carrera espacial sin la ayuda de SpaceX, aunque el gran problema es que, muchas veces, las ambiciones de la empresa de Musk crecen más rápido de lo que la burocracia norteamericana lo permiten. 

Por un lado, recientemente el dueño de X demandó a una comisión de California en un tribunal federal, acusando a los miembros del panel de parcialidad política por impedirle que su empresa aumentara el número de cohetes que lanza desde una base aérea en ese estado. 

Específicamente, SpaceX demandó a la Comisión Costera de California, en Los Ángeles, para que se le prohíba a la agencia regular el programa de lanzamiento de cohetes Falcon 9 de la compañía en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en Santa Bárbara.



Según Musk, la comisión, que supervisa el uso de la tierra y el agua dentro de la costa del estado, se ha extralimitado en sus funciones y no le permite lanzar más cohetes por su posición política (es aliado de Donald Trump). 

La Fuerza Aérea había propuesto aumentar el número de lanzamientos anuales de SpaceX de 36 a 50, ya que la propuesta cumplía con los requisitos de la agencia costera de California, incluidas las medidas de minimización de estampidos sónicos y el monitoreo biológico.

"Rara vez una agencia gubernamental ha dejado tan claro que estaba excediendo su mandato autorizado para castigar a una empresa por las opiniones y declaraciones políticas de su mayor accionista y director ejecutivo", expresó Musk en su denuncia legal.



A este enfrentamiento, se suman las últimas tensiones entre SpaceX y la Administración Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) por los retrasos de los permisos regulatorios para que la compañía pueda seguir realizando vuelos de prueba con el Starship

Mike Whitaker, jefe de la FAA, consideró que SpaceX "ha existido 20 años, y creo que necesita operar al más alto nivel de seguridad y eso incluye adoptar un programa (de sistema de gestión de seguridad), que incluye tener un programa de denunciantes".



"Realizaron lanzamientos sin permiso", agregó Whitaker, quien consideró que las sanciones son "la única herramienta que tenemos para lograr el cumplimiento en materia de seguridad".

Pero SpaceX, lejos de dar el brazo a torcer, comunicó que "todas las declaraciones eran incorrectas (...) SpaceX rechaza cualquier acusación de la FAA de que SpaceX violó alguna ley".



"Seguimos atrapados en una realidad en la que se tarda más en hacer el papeleo del gobierno para autorizar el lanzamiento de un cohete que en diseñar y construir el hardware real. Esto nunca debería suceder y amenaza directamente la posición de Estados Unidos como líder en el espacio", sentenció la empresa.

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