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¿Qué está pasando realmente en Gaza?

A pocas semanas de que la guerra en la Franja de Gaza cumpla dos años, el accionar de Israel en la región está provocando que, poco a poco, hablar de "genocidio" deje de ser un tabú en la comunidad internacional. Pero, ¿qué es lo que realmente está ocurriendo?

¿Qué está pasando realmente en Gaza?

Más de 660 días han pasado desde el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo terrorista Hamás atacó Israel, asesinando a más de 1.200 personas. Sin embargo, un conflicto que parecía que no iba a extenderse en el tiempo, ahora, poco a poco, se ha convertido en algo más grave: un posible genocidio.

Desde ese día, y con el objetivo de destruir a Hamás, Israel comenzó una serie de ataques en la Franja de Gaza que, en un principio, fueron aceptados por la comunidad internacional. 

Ahora, con el paso de los meses, la situación se ha vuelto insostenible en una de las regiones más densamente pobladas del mundo e incluso actores cercanos a Israel comienzan a soltarle la mano. Esta semana, el Reino Unido confirmó que planea reconocer la condición del Estado palestino en septiembre, antes de la Asamblea General de las Naciones Unidas.



La noticia fue anunciada por el primer ministro británico, Keir Starmer, quien aseguró que el reconocimiento se daría "a menos que el gobierno de Israel tome medidas sustantivas para poner fin a la terrible situación en Gaza, alcance un alto el fuego, deje claro que no habrá anexión en Cisjordania y se comprometa a un proceso de paz a largo plazo que ofrezca una solución de dos Estados".

La decisión de Starmer se da un par de días después de que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tomara una medida similar porque ya "no hay alternativa".

El líder galo también señaló que haría el anuncio formal en septiembre ante "la necesidad urgente de que la guerra en Gaza finalice y que la población civil sea rescatada. La paz es posible. Necesitamos un cese el fuego inmediato, la liberación de todos los rehenes y una enorme asistencia humanitaria para el pueblo de Gaza".



Algunos podrían considerar que, como consecuencia de las tensiones entre Europa y el Estados Unidos de Donald Trump (principal aliado de Israel), esta medida, de alguna manera, busca mojarle la oreja a Washington. 

Pero el problema para Tel Aviv es que incluso dos organizaciones israelíes, B'Tselem y Physicians for Human Rights Israel (PHRI), acusaron esta semana al gobierno de Benjamin Netanyahu de estar cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza. Así, llegó el día en que, por primera vez, ONGs locales reconocen la crisis en Gaza. 

"Precisamente en este momento es especialmente importante llamar a las cosas por su nombre", dijo desde Jerusalén la doctora Daphna Shochat, de PHRI.



Por su parte, la directora ejecutiva de B'Tselem, Yuli Novak, afirmó que la realidad "no nos deja más opciones que reconocer la verdad: Israel está cometiendo un genocidio contra los palestinos de la Franja de Gaza". 

"Nada te prepara para darte cuenta de que eres parte de una sociedad que comete genocidio. Este es un momento profundamente doloroso para nosotros", agregó Novak.

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¿Se está cometiendo un genocidio en Gaza?

Según la definición de genocidio establecida en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de Naciones Unidas de 1948 y en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998, este es cualquier acto llevado a cabo con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

Esto puede incluir matanza o lesiones graves ante la integridad física o mental de sus miembros y sometimiento intencional a condiciones de existencia que supongan su destrucción física, total o parcial, entre otras cuestiones.

El problema para Israel, más allá de su retórica de que el objetivo es destruir a Hamás, es que las cifras muestran otra cosa. Para empezar, más de 60.000 personas, incluidos 17.000 niños, han perdido la vida en Gaza desde que Israel inició sus ataques contra la región, a lo que se suman, por lo menos, 150.000 heridos. 



Pero lo realmente preocupante es que, desde el inicio del conflicto, el número de desplazados asciende a la escalofriante cifra de 1.900.000 (nueve de cada diez habitantes). 

Esta situación es consecuencia directa de que, de las 470.000 viviendas que había en la región, más de 160.000 han sido destruidas y otras 276.000 han sido dañadas. Además, ya en general, casi el 60% de los edificios han sido atacados y/o destruidos (difícil creer que Hamás esté en tantos lados). 

En este sentido, antes del 7 de octubre, Gaza contaba con 36 hospitales en funcionamiento, aunque ahora 31 han sufrido daños y solo 17 permanecen abiertos. Las fuerzas israelíes también han bombardeado 425 colegios y universidades, 273 edificios religiosos, 250 refugios y han destruido el 70% de la tierra cultivable de la Franja.



Por otra parte, los bloqueos de Israel a la hora de detener la llegada de ayuda humanitaria han provocado que casi 17 de cada 100 niños menores de cinco años padezcan desnutrición aguda grave.

Según la Organización Mundial de la Salud, 71.000 menores de cinco años padecerán malnutrición aguda en los próximos once meses y hasta 14.000 bebés están al borde de la muerte.

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¿Qué busca Israel?

Lo más llamativo de la cuestión es que, aunque se niega el genocidio, las autoridades israelíes ya no ocultan sus verdaderas intenciones: imposibilitar la creación de un Estado palestino para quedarse con las regiones de la Franja de Gaza y Cisjordania. 

En mayo, el gobierno de Israel anunció la aprobación de 22 nuevos asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada. La medida representa la mayor expansión israelí en territorio palestino durante décadas.

En total, Israel ha construido alrededor de 160 asentamientos, que albergan a unos 700.000 judíos, desde que ocupó Cisjordania en la guerra de los Seis Días de 1967. 



Los asentamientos son considerados ilegales según el derecho internacional, algo que a las autoridades de Israel parece importarles poco y nada: según el ministro de Defensa, Israel Katz, son para impedir "el establecimiento de un Estado palestino que pondría en peligro a Israel".

La decisión "sirve como protección contra nuestros enemigos. Esta es una respuesta sionista, de seguridad nacional, y una decisión clara sobre el futuro del país", agregó Katz.

¿Por qué acelerar ahora? 

No es ninguna novedad que Estados Unidos es el principal socio de Israel, fundamentalmente por motivos ideológicos. Sin embargo, más allá de esto, poco a poco la realidad obligará a Washington a alejarse de su histórico aliado. 



Para empezar, los intereses estratégicos de EE.UU. en Medio Oriente han disminuido considerablemente: hoy en día "apenas" importa el 40% del petróleo que consume, aunque, dentro de esa cifra, aproximadamente el 60% proviene de Canadá (más del 50%) y México. 

Pero, lo que lleva a Washington a abandonar la región (ya lo hizo en Irak y Afganistán) es que necesita destinar todos sus recursos a su principal desafío: contener a China en el Indo-Pacífico.

Así, tarde o temprano, mientras el mundo acelera hacia un sistema multipolar con varias potencias disputándose la hegemonía, Washington deberá dejar a Israel a su suerte, algo de lo que Tel Aviv es completamente consciente. 



Por ello, para Netanyahu y compañía, el momento de actuar es ahora, mientras el Gigante norteamericano aún se mantiene firme a su lado (los ataques de Trump contra Irán son el mayor exponente de esto). 

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