El presidente de EE.UU. Donald Trump volvió a quedar en el centro de la polémica tras hablar sobre autismo y vacunas en una conferencia de prensa desde la Sala Roosevelt de la Casa Blanca. Acompañado por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y otros funcionarios de su administración, el mandatario tomó la inusual decisión de brindar consejos médicos directos a la población, en particular a mujeres embarazadas, pese a no tener formación en medicina ni evidencias científicas que respalden sus afirmaciones.
Trump describió al autismo como una "horrible, horrible crisis", una definición que organizaciones y defensores de los derechos de las personas con autismo calificaron de estigmatizante y deshumanizante, al ignorar que millones de personas en el espectro llevan vidas plenas y significativas.
El mandatario aseguró que los diagnósticos de autismo en EE.UU. aumentaron más de un 400% desde el año 2000 y prometió investigar las causas. Sin embargo, los expertos coinciden en que ese incremento responde principalmente a la ampliación de los criterios diagnósticos y a una mayor conciencia pública, más que a un verdadero crecimiento de casos graves.
Kennedy Jr., por su parte, presentó como "terapia prometedora" el uso de leucovorina, una forma de vitamina B empleada desde los años 50 contra efectos de la quimioterapia. La FDA, en paralelo, autorizó una versión en tabletas para un subgrupo de niños con autismo que presentan deficiencia de folato cerebral, aunque aclaró que no se trata de una cura ni de un tratamiento generalizado.
Vacunas en la mira
Uno de los momentos más polémicos llegó cuando Trump volvió a insinuar que las vacunas estarían relacionadas con el autismo. "Les inyectan tanta sustancia a los bebés que es una vergüenza", dijo, agregando —de forma errónea— que los recién nacidos reciben "hasta 80 vacunas a la vez".
La comunidad científica ha refutado de manera categórica estas afirmaciones: decenas de estudios revisados por pares demostraron que no existe vínculo entre las vacunas y el autismo. Tanto los CDC como la OMS insisten en que son seguras y esenciales para la salud pública. Los especialistas advirtieron que declaraciones de este tipo desde la Casa Blanca pueden alimentar la desconfianza y poner en riesgo la inmunidad colectiva frente a enfermedades prevenibles como sarampión o tos ferina.
Trump también sugirió retrasar la vacunación contra la hepatitis B hasta los 12 años al describirla solo como una enfermedad de transmisión sexual, ignorando que el virus puede transmitirse en el parto o a través de objetos de uso cotidiano como cepillos o toallas. Los médicos insisten en vacunar a los recién nacidos para evitar contagios tempranos.
Nuevas advertencias

El mandatario anunció que los NIH otorgarán 13 subvenciones para proyectos de ciencia de datos sobre autismo, pero sus comentarios sobre la seguridad de las vacunas fueron contradictorios: habló de eliminar el mercurio de las dosis y recomendó aplicarlas por separado, pese a que los CDC sugieren combinarlas en fórmulas como la MMRV (sarampión, paperas, rubéola y varicela).
En otro tramo, sorprendió con una advertencia sobre el uso de Tylenol durante el embarazo, al afirmar que el acetaminofén "puede estar asociado a un mayor riesgo de autismo". Aunque algunos estudios exploraron esa posibilidad, la evidencia es inconsistente y no establece relación causal. Por el contrario, la Sociedad de Medicina Materno-Fetal recomienda el acetaminofén como una de las opciones más seguras para tratar fiebre y dolor en embarazadas, advirtiendo que no medicar la fiebre puede representar un riesgo aún mayor para el feto.
Qué es el Tylenol, el medicamento que el gobierno de Trump vincula con el riesgo de autismo
El Tylenol, cuyo ingrediente activo es el paracetamol, es uno de los analgésicos más utilizados en Estados Unidos para tratar dolores leves como cefaleas, dolores musculares, de espalda, de muelas, premenstruales y menstruales, además de reducir la fiebre.
A diferencia de los AINE como el ibuprofeno o la aspirina, no causa irritación gástrica, es efectivo a partir de los 30 minutos y está indicado para adultos y niños mayores de 12 años, aunque las mujeres embarazadas deben consultar a su médico antes de consumirlo, según las recomendaciones médicas actuales.
Aunque las autoridades investigan un posible vínculo entre el paracetamol y el aumento de diagnósticos de autismo, los estudios no son concluyentes, y expertos destacan que las causas del trastorno del espectro autista, que afecta habilidades sociales y de comunicación, son complejas e involucran factores genéticos y ambientales.


