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Los emergentes, con realidades divergentes

¿El ascenso de los emergentes ha alcanzado su cima o nos encontramos a medio camino?

13-07-2017
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Por Juan Manuel Pazos Head de Estrategia en PUENTE

Cuando, en noviembre de 2016, Donald Trump resultó electo presidente de EE.UU. con un discurso proteccionista y duras críticas a las relaciones comerciales con el resto de las naciones, el panorama para las economías emergentes se tornó oscuro e incierto. Europa, por su parte, se encontraba sumergida en sus propias problemáticas: la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, elecciones en Holanda, Italia, Francia y Alemania con facciones populistas en franco ascenso y una economía que no lograba despegar. Los activos financieros de los países emergentes reflejaban este sentimiento negativo, recibiendo el resultado electoral con fuertes caídas en sus valuaciones.

Sin embargo, una secuencia de noticias positivas dio espacio a una fuerte recuperación. Se disiparon los riesgos electorales en Europa con triunfos de los candidatos más centrados, la agenda de Trump en el Congreso y sus políticas comerciales se moderaron y los indicadores económicos comenzaron a exhibir continuas mejorías.

La combinación de este renovado optimismo, atractivas valuaciones en economías emergentes y un contexto global de bajos rendimientos llevó a los inversores a recuperar el interés por los distintos activos disponibles en mercados emergentes. Bonos en moneda dura, bonos en monedas domésticas y acciones han recibido importantes flujos de capitales que han comenzado a elevar las valuaciones y los ha convertido en las posiciones más rentables del año.

Cabe preguntarnos si el ascenso de los emergentes ha alcanzado su cima o nos encontramos a medio camino. Desde un punto de vista fundamental, sus economías parecen estar mejor posicionadas para el futuro. Desde lo político, se encuentran dejando atrás gobiernos populistas, mientras estas facciones ganan espacio en los países desarrollados. Desde lo económico, las nuevas políticas comienzan a mostrar mayor prudencia fiscal y bajos niveles de endeudamiento, factores importantes de cara a un escenario con tasas de interés en ascenso.

Desde el punto de vista de valuaciones, si bien las mismas se encuentran sobre su promedio histórico -en línea con lo que sucede en el resto del mundo-, aún no han alcanzado los niveles previos al triunfo de Trump e incluso previos a la votación del Brexit, donde los emergentes gozaban de las valuaciones más altas del pasado reciente.

Por último, no podemos dejar de considerar los factores idiosincráticos de las economías emergentes. Situaciones como el Lava Jato en Brasil, la crisis institucional de Venezuela o las tensiones políticas presentes en Qatar y Corea del Norte aportan una importante cuota de riesgo, sobre todo considerando que aún sus desenlaces presentan un signo de interrogación. Este contexto nos lleva a ser selectivos en nuestro posicionamiento, favoreciendo aquellos activos donde encontramos las mejores perspectivas.

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