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La sucesión en la Fed y las dudas de Trump

Se podría romper la tradición de que los presidentes postulen para otro mandato en la Fed al que designó su antecesor

20-10-2017
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Donald Trump tiene que tomar una de las decisiones más importantes de su mandato que es la nominación de quien estará al frente de la Reserva Federal cuando concluya el actual mandato de Janet Yellen a principios de febrero de 2018.  Hay versiones que indican que lo haría el 3 de noviembre antes de  emprender una gira por Asia. Tiene una oportunidad, pero parece no tener claro qué hacer frente a ella. Los potenciales candidatos son cinco, pero lo que sorprende no es la cantidad sino que tienen perfiles muy distintos, como si no estuviese claro qué es lo que se pretende.  En la lista están Janet Yellen pero también críticos  de sugestión como John Taylor y Kevin Warsh.

Pero las dudas no están sólo en la Casa Blanca, sino también en el Congreso, porque tampoco los legisladores republicanos tienen una visión homogénea sobre la política monetaria.  Algunos son muy críticos de las regulaciones y de las tasas de interés bajas porque entienden que desalientan a los ahorristas e introducen distorsiones en los mercados. El problema es que Trump prefiere las tasas bajas, lo cual es otra muestra del cortocircuito entre la Casa Blanca y el Capitolio que pone en evidencia las dificultades de gobernar sin tener un partido unido detrás.

Por otra parte, otro sector de los legisladores republicanos cree que es riesgoso subir las tasas porque podría frustrar el objetivo del Gobierno de que la economía crezca a un ritmo mayor. El tema no es menor porque el Senado debe aprobar el nombramiento.

Los últimos presidentes de Estados Unidos propusieron para un segundo mandato en la Fed a quienes había designado su antecesor. Ocurrió con Ronald Reagan y Paul Volcker nombrado inicialmente por Jimmy Carter, con Bill Clinton y Alan Greenspan nombrado por Reagan y con Barack Obama y Ben Bernanke nombrado por George W. Bush. Fueron decisiones que sirvieron, en su momento, para llevar tranquilidad a los mercados. Pero, se sabe, a Trump le gusta romper con las tradiciones.  Y eso podría llevar a que Yellen no sea la elegida, aunque hizo méritos para permanecer durante otro período. Durante su gestión la Fed cumplió con sus mandatos porque la tasa de desempleo es de 4,2%, la más baja en muchos años y la inflación siquiera llega al 2%. Trump tiene diferencias políticas con Yellen y está más cerca de Taylor en cuánto a reducir las regulaciones al sistema financiero. Pero Taylor puede impulsar una suba de tasas lo que alejaría toda posibilidad de que la el PIB suba el 3%  o más como pretende Trump. Lo razonable sería definir qué política monetaria se pretende y luego elegir a la persona más capacitada para llevarla adelante. Pero si no se tiene en claro lo primero, es más difícil definir lo segundo.

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