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La maldición de los RR.NN. y las finanzas globales

02 mayo de 2016

Por Ramiro Albrieu (Economista e investigador del CEDES)

En su último reporte de Estabilidad Financiera Global, el FMI utilizó el término crisis de las commodities para referirse a las dinámicas agregadas de 2015 y a las que podemos esperar para 2016. Se destaca allí la apreciación del dólar y ?asociado a esto?, la dramática caída en los precios de las materias primas y su doble efecto macroeconómico: sobre las cuentas externas y sobre las cuentas fiscales. Presiones para depreciar las monedas y/o resignar reservas y reacomodamientos del gasto público frente a menores ingresos son la contracara de los menores precios de commodities para estos países.

Los mercados financieros, siempre atentos a lo que ocurre en China y Estados Unidos, comienzan a poner el foco ahora en la dependencia de las commodities. Por un lado, el riesgo país de los países cuya estructura exportadora y de ingresos fiscales es dependiente de las materias primas se ha ajustado hacia arriba, lo cual no ha ocurrido en el resto de los países en desarrollo. Por otro lado, las empresas asociadas a las materias primas también han visto subir el precio de su riesgo. De hecho, el spread de riesgo crediticio de una empresa en el sector de minerales y metales llega a los 1.050 puntos básicos (pb) mientras que en una empresa de construcción llega a los 330 pb.

Este fenómeno obliga a reabrir el debate sobre el rol de los recursos naturales en la estrategia de desarrollo. En este caso la potencial maldición no se refiere al exceso de gasto durante la bonanza sino a los nexos entre la estructura productiva y las finanzas. El argumento es sencillo. Las buenas garanti?as son aquellas cuyo valor es insensible a la llegada de nueva informacio?n, lo que hace que su valor sea menos vola?til que otros bienes. Ahora bien, la riqueza natural se estima como el valor descontado de la renta futura generada por su uso, lo que depende a su vez del precio de las commodities. Por ser estos ma?s vola?tiles que los de las manufacturas, las economi?as basadas en recursos naturales pueden tener el problema estructural de garanti?as pobres y vola?tiles para los pre?stamos extranjeros.

En el último Reporte Anual de la Red Sudamericana de Economía Aplicada nos preguntamos que? tanto encaja esta historia en la realidad de Ame?rica del Sur. Una posible respuesta seri?a mirar el tipo de shock que altera la riqueza ?y, asi?, al valor de las garanti?as? en la regio?n vis a? vis el resto del mundo. Al respecto corroboramos que, a pesar de su heterogeneidad intrínseca, un factor común a lo largo de los países de la región es el fuerte sesgo a los cambios en su capital natural como principal factor que afecta a los cambios en la riqueza total.

Cuando vamos a casos particulares hay heterogeneidades que mencionar. Según nuestras mediciones, los colapsos de riqueza fueron generalizados, y participan países ricos en granos (Argentina) y ricos en combustibles (Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela). Brasil, siendo rico en granos y combustibles, también sufrió un colapso de riqueza natural. Más sesgados a la ganadería, Paraguay y Uruguay lograron evitar el colapso de riqueza. Por último, Chile y Perú, ricos en minerales, experimentaron fuertes revisiones a la baja de riqueza, pero en forma más suavizada porque sus precios así se movieron.

En suma, se abre otro episodio de inestabilidad para la región. El dólar fuerte y los bajos precios de las commodities afectan negativamente a la balanza comercial, pero también están empeorando las perspectivas financieras de los países sudamericanos por el canal de las garantías que estamos mencionando aquí. Esperemos que los mecanismos de defensa que se construyeron durante la bonanza sean efectivos esta vez.

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