El índice de precios al consumidor en Estados Unidos subió en junio 2,7% anual mientras que en mayo el incremento había sido de 2,4%. Esta aceleración reflejaría el impacto de la suba de aranceles. Con relación a mayo el incremento fue de 0,3%.
En el caso de la inflación subyacente que excluye a los rubros más volátiles también mostró una tendencia alcista aunque de menor magnitud de la esperada por los analistas del mercado. En términos interanuales pasó de 2,8% en mayo a 2,9% en junio mientras que la suba frente a mayo fue de 0,2%. Los rubros que registraron mayores incrementos fueron precisamente los más sensibles al aumento de los aranceles.
Los datos conocidos este martes no constituyen un aporte concluyente al debate en curso sobre el momento en el que la Reserva Federal debe decidir un recorte de las tasas de interés. Los números le dan argumentos tanto a los que reclaman una baja en la próxima reunión de la Fed a fines de julio como a los que consideran que hay que esperar los datos de los meses siguiente antes de tomar una decisión.
En el mercado prevalece la idea de que la Fed recién tocará la tasa en su reunión de septiembre teniendo en cuenta que su meta de inflación de 2% no es fácil de alcanzar.
En la reacción inicial de los mercados se anotó una suba del dólar frente a otras monedas, de las acciones en Wall Street y en el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años.