En octubre, Lula da Silva se presentará en las elecciones presidenciales con el objetivo de alcanzar un hito histórico: gobernar por un cuarto mandato. Y, más allá de las aspiraciones personales del líder del PT, su posible triunfo (así lo marcan las encuestas) permitirían, de alguna u otra manera, frenar una tendencia en la región: el avance de la derecha.
En los últimos años, una serie de políticos de derecha han logrado obtener contundentes triunfos en los países de la región. Desde 2023, Javier Milei en Argentina, Santiago Peña en Paraguay y Daniel Noboa en Ecuador; en 2025, Rodrigo Paz en Bolivia y José António Kast en Chile; y, actualmente, Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.
Por ello, ante los claros resultados, muchos consideran que la región está experimentando un giro ideológico hacia la derecha que, incluso, podría profundizarse si Lula pierde las elecciones en Brasil.

En diálogo con El Economista, Juan Negri, Director de las carreras de Ciencia Política y Gobierno y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, explicó que "más que una ola de derecha estructural, lo que estamos viviendo en América Latina es una ola antioficialista. Es decir, son gobiernos que no pueden reelegir, que rápidamente pierden capital político, pierden apoyo de manera muy significativa, producto de las dificultades con las que se encuentran".
"Hay una muy baja capacidad estatal latinoamericana, en un contexto de altas demandas donde las poblaciones tienen exigencias legítimas de una mejor provisión de bienes y servicios públicos. Y los estados latinoamericanos no llegan a proveerlos. Si nosotros analizamos los últimos 5 o 10 años, lo que se observa es una ola de inconformidad en países como Chile, Bolivia y en la región andina", agregó.
En sintonía, Ignacio Labaqui, politólogo y profesor de la UCA, coincide en que "la idea de una oleada o giro parece prematura. La razón principal para estos resultados es el clima antioficialismos de la última década, en la que los gobiernos latinoamericanos vienen perdiendo tres de cada cuatro elecciones".
Según Labaqui, entre 2018 y 2022, los triunfos de Andrés Manuel López Obrador en México, Gabriel Boric en Chile, Gustavo Petro en Colombia, junto al retorno al poder del kirchnerismo en 2019 y del PT en Brasil en 2022, llevaron a muchos a creer que se estaba experimentando un nuevo giro a la izquierda: "Pero lo que estábamos viendo, hace cinco años y ahora, era una ola antioficialismos que no distingue signos ideológicos. Lo muestran las tasas de alternancia, las más altas de los últimos 40 años".

Metiéndose de lleno en la cuestión de los triunfos derechistas, Negri considera que "hay un repertorio de derecha que se amplió, es decir, producto también de cosas que pasan en el mundo, como el retorno de Trump y algunos fenómenos en Europa. Eso le ha dado a la derecha local otras herramientas, discursos y legitimaciones. Se corrió un poco el eje hacia la derecha".
Además, aclara que "estas influencias del norte modificaron el discurso porque la derecha latinoamericana tradicional estaba muy vinculada a la iglesia y a lo militar. Pero, en este contexto, cambió un poco y ahora también hay algo más vinculado a valores sociales. Por eso, no descartaría el hecho de la influencia de Estados Unidos, es decir, un país que efectivamente está ejerciendo una presión para controlar la seguridad hemisférica, sobre todo en un contexto de ascenso de China".
Por su parte, Labaqui agrega que "hay un factor estructural que le otorga una ventana de oportunidad a la derecha: la inseguridad".
"América Latina es la región con la mayor tasa de muertes violentas del mundo y, aunque la situación está lejos de ser uniforme, la derecha se mueve más cómoda que la izquierda cuando se discute sobre inseguridad y violencia. Así como la izquierda se benefició a fines de los '90 y principios de este siglo por la centralidad que habían cobrado la pobreza y la desigualdad en el debate público, tras una década de reformas promercado, la derecha, en muchos países, saca provecho de la inseguridad", concluye.