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El control del Capitolio aún no está definido

24-10-2016
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En 22 de los 36 ciclos electorales que hubo en Estados Unidos en los últimos setenta años, los votantes le dieron el control de al menos una de las cámaras del Congreso al partido que no tenía la Presidencia. Todo indica que en 2016 se dará el número 23. Los republicanos en la actualidad controlan ambas cámaras pero enfrentan riesgos diferentes en cada una de ellas.

En el caso del Senado, hoy los republicanos cuentan con 54 bancas de las que ponen en juego y los demócratas tienen 46, pero sólo tienen que renovar 10. La posibilidad de que el Senado cambie de manos es alta si Donald Trump sufre una fuerte derrota que afecte al resto de los candidatos partidarios. Y ése, es un escenario que no puede descartarse dado que hay encuestas, como las de la cadena ABC difundida ayer, que le otorga el 50% de los votos a Hillary Clinton y el 38% a Trump mientras que en el promedio de encuestas que publica el sitio RealClearPolitics la ventaja es de 5,9%. Con sólo obtener cuatro bancas más, los demócratas controlarán la cámara en el caso de que ganen la elección presidencial porque el voto de desempate lo tendrá Tim Kaine. Pero muchos analistas creen que la ventaja puede ser más holgada dado que quedan seis bancas por las cuales habrá una competencia real y la tendencia favorece a los demócratas.

La otra cámara

De las 435 bancas de Cámara de Representantes que se elegirán, sólo en 40 habrá competencia real. Y según las encuestas, los republicanos perderían 15 con relación a las que tienen en la actualidad. Si ese pronóstico se cumple, los demócratas bancas tendrán alrededor de 200 bancas y los republicanos mantendrán la mayoría aunque más ajustada que la que tienen en este momento. El escenario más probable es que los demócratas sigan en la Casa Blanca y que incorporen a su dominio al Senado pero no así la Cámara de Representantes.

El problema es que la continuidad de una situación de gobierno dividido obligará a que los poderes del Estado se controlen pero que también cooperen entre sí lo cual no parece una tarea sencilla dada la polarización política que hay en Estados Unidos que se hizo más profunda aún en esta campaña.

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