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EE.UU. : ya se piensa en el día después

La ventaja que lleva Hillary en las encuestas está generando debates y análisis sobre el futuro del Partido Republicano.

10 agosto de 2016

Es curioso, pero pese a que está por comenzar la etapa más intensa de la campaña electoral, muchos políticos y analistas están pensando en el día después. Según las últimas encuestas, el triunfo de Hillary Clinton parece irreversible y por lo tanto pierden interés aquellos análisis centrados en comparar sus propuestas con las de Donald Trump o en las diferencias que tendrían sus equipos de gobierno.

Era habitual en esta etapa de la campaña analizar sobre las estrategias de los candidatos en los distintos estados para llegar a los 270 votos electorales que se necesitan para ganar. Pero en esta oportunidad, se habla más del riesgo que corren los republicanos de perder la mayoría en el Senado porque una derrota amplia de Trump podría arrastrar a los otros candidatos del partido (muchos de los cuales anticiparon que no lo votarán).

Los debates

Aquellos que dan por descontado el resultado, comienzan a pensar de qué manera se puede reconstruir el Partido Republicano después de las elecciones. No sólo porque la derrota puede ser severa, sino por haber llevado como candidato a alguien que no expresa las visiones tradicionales del partido.

El otro tema de debate para futuro está referido a los votantes de Trump. Muchos analistas sostienen que Trump pasará, pero el trumpismo no. Porque más allá de que no gane la elección, cosechó muchos votos en las primarias y superó todos los obstáculos que le fueron poniendo los dirigentes republicanos tradicionales para evitar su nominación. Es evidente que hay sectores sociales que se sintieron interpretados por su mensaje. Son básicamente hombres blancos de mediana educación que habitualmente no votaban masivamente por los republicanos y por lo tanto su irrupción en las primarias para votar a favor de Trump sorprendió al establishment partidario. Luego de noviembre, no estará el candidato pero si su electorado que tanto demócratas como republicanos deberán tomar más en cuenta.

El sistema político estadounidense tiene una polarización asimétrica porque sólo uno de sus dos grandes partidos ?el Republicano? se ha ido alejando del centro. Fue quedando en manos del radicalizado Tea Party que con su discurso anti gobierno federal y crítico del funcionamiento del sistema político en Washington, terminó creando las condiciones para el surgimiento de Trump. Y ahora deberá aguantar las consecuencias. La reconstrucción de un partido conservador moderno será la tarea que tendrán por delante. No es imposible. Los demócratas lo lograron en la década del ´90 dejando de ser un partido cooptado por diferentes corporaciones.

Por supuesto que el desafío no será el mismo si conservan el control de las dos cámaras del Congreso que si lo pierden.

Su mayoría en la Cámara de Representantes no parece peligrar pero en el Senado sí. Este es un año electoral atípico en Estados Unidos y una prueba más de ello es, que a menos de noventa días de las elecciones, ocupe tanto espacio el debate sobre lo que ocurrirá después con uno de los partidos que competirá.

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