Tensión

¿Cómo impacta a China la intervención de EEUU en Venezuela?

La detención de Maduro frente al emisario de Xi expone la fragilidad de la influencia china en la región. Beijing lanza duras acusaciones, pero evita escalar.
EE.UU. secuestra a Maduro frente al emisario de Xi y desata crisis con China
Patricio Giusto 09-01-2026
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La captura y extracción de Nicolás Maduro junto con su esposa, Cilia Flores, como parte de una impactante operación militar especial de Estados Unidos, plantea profundos interrogantes sobre el futuro de las relaciones de China con Venezuela, como así también para la competencia entre EEUU y China en la región.

Venezuela es uno de los socios políticos y económicos más estrechos de China en América Latina. Las relaciones se consolidaron a partir de la llegada al poder de Hugo Chávez, en 1999, basadas en millonarios préstamos chinos para financiar la infraestructura y exportaciones petroleras. La asunción de Nicolás Maduro en 2013 representó una profundización del vínculo. Pese a las cuantiosas compras de petróleo realizadas, se estima que Venezuela le adeudaría a China unos US$ 60 mil millones de contratos basados en suministro petrolero que fueron incumplidos.

China ha invertido no sólo en el petróleo venezolano, sino también en telecomunicaciones y otros sectores estratégicos, aunque la implementación de esos proyectos ha sido muy dispar debido al inestable entorno económico y social del país caribeño. China actualmente compra casi todo el petróleo que produce Venezuela. Se trata de un tipo de crudo muy pesado que requiere un complejo proceso de refino. En la actualidad, la producción venezolana es de apenas unos 700.000b/d, muy lejos de su enorme potencial. Es por ello que desde hace tiempo este suministro dejó de ser decisivo para China. No obstante, Venezuela se mantuvo en los últimos años como un aliado diplomático clave en la región.

Dura y previsible respuesta diplomática de China

China reaccionó como era esperable con mucha dureza frente a la intervención de EEUU en Venezuela. China consideró que las acciones de Washington constituyen "una violación clara del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, al socavar la soberanía y la seguridad de un Estado soberano". En esto China coincidió con el grueso de la comunidad internacional. Pero Beijing también pidió la inmediata liberación de Nicolás Maduro y esposa, algo que apenas reclamaron Rusia e Irán. Justamente, los otros dos aliados clave de la dictadura venezolana. 

Según reportes periodísticos basados en pronunciamientos oficiales del gobierno chino, Xi Jinping calificó el acto estadounidense como un comportamiento "unilateral y de intimidación", señalando que "ningún país puede actuar como policía mundial" y que el respeto al derecho internacional "debe prevalecer". A diferencia de otros picos de tensión con EEEU, esta vez Beijing no impulsó ninguna consulta directa con Washington sobre el tema.

¿Qué hará China y cómo seguirá la competencia con EEUU en la región?

No caben dudas que para China la caída de Maduro fue un duro golpe, sobre todo por el timing de la operación. En el mismo momento que se llevaba a cabo la captura de Maduro, se encontraba de visita en Venezuela Qiu Xiaoqi, enviado especial de Xi Jinping. De hecho, el encuentro con Qiu fue la última reunión pública de Maduro. Esto fue percibido como una dolorosa humillación para Xi en círculos políticos de línea dura del PCCh. China no sólo fracasó en contener la caída de Maduro: El dictador fue secuestrado en la cara del enviado de Xi en Caracas.

De cara al futuro, es probable que China eleve el tono de sus reclamos diplomáticos y haga todo lo posible por preservar sus intereses económicos, pero es muy poco probable que ejerza alguna intervención práctica a favor de Venezuela. Aunque el ataque estadounidense justifica las posturas más confrontativas de los halcones de Beijing, todo indica que la prioridad de Xi seguirá siendo preservar las negociaciones comerciales y la relativa estabilidad lograda en la relación con Washington. Eso implica no ejecutar por el momento ninguna acción que pueda comprometer la realización de la cumbre bilateral entre Trump y Xi prevista para abril en Beijing. 

En ese sentido, China ya se habría asegurado por parte de EEUU envíos de crudo desde Venezuela. Trump sugirió públicamente que, bajo el control estadounidense, las exportaciones de petróleo venezolano a China crecerían. Sin embargo, este suministro le importa relativamente poco a China: Si bien compra aproximadamente el 68% de las exportaciones petroleras de Venezuela, se trata de una proporción insignificante de las importaciones totales de China.

Por otra parte, China seguramente aprovechará para reforzar su narrativa internacional antimperialista y en favor del multilateralismo, frente a un EEUU cada vez más agresivo, incluso para con aliados históricos de la OTAN como Dinamarca. 

China buscará asimismo deslindar la cuestión de Taiwán de las acciones de EEUU, Rusia y otras potencias en contra del derecho internacional. Para China, Taiwán es un asunto exclusivamente de política interna y seguirá rechazando con dureza cualquier tipo de insinuación, interferencia o comparaciones al respecto. Por ello, es muy poco probable que el ataque estadounidense a Venezuela altere la estrategia de China respecto a Taiwán. Los recientes ejercicios militares de China en torno a la isla fueron más bien una respuesta a la creciente tensión con Japón y a la histórica venta de armamento por USD 11.000 millones anunciada por Trump.

Donald Trump

La crisis en Venezuela podría también impulsar una mayor implicación de China en América Latina para proteger sus intereses económicos, relacionados históricamente a provisión de materias primas, seguridad alimentaria y energética. Un tema seguir con atención será si las ventas militares de China ya previstas a países como Cuba y Colombia se vean afectadas a partir de ahora. La cooperación en defensa con China es una de las principales líneas rojas trazadas por Trump.

China buscará especialmente resguardar sus intereses estratégicos en países que han optado por alinearse con EEUU, como ser los casos de Argentina, Paraguay, Bolivia, Ecuador y El Salvador. Chile se sumará en breve a ese grupo, cada vez más numeroso. Como sea China, se enfocará en preservar los vínculos comerciales y la continuidad de inversiones en proyectos estratégicos. Allí sobresale la preponderancia de Brasil, país que por ahora sigue siendo el principal y más firme aliado de China en la región. Pero eso también podría cambiar en favor de EEUU, dependiendo del resultado de las próximas elecciones presidenciales de octubre.

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