Tensión

¿Por qué Trump le da la espalda a Corina Machado?

Pese a ser reconocida como la líder de la oposición venezolana por todo el mundo, el presidente de Estados Unidos se niega a que la ganadora del Premio Nobel de la Paz asuma el poder en Venezuela.
09-01-2026
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El pasado sábado, cuando Donald Trump anunció la detención de Nicolás Maduro, el mundo creyó que el retorno a la democracia en Venezuela estaba a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, rápidamente el propio mandatario norteamericano desestimó esta idea con sus declaraciones: no solo confirmó que la líder de la oposición venezolana María Corina Machado no asumiría el poder, sino que además la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, se haría cargo del gobierno.

La noticia impactó al mundo, ya que Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2025, es reconocida por Washington como la líder de la oposición.

Pero, durante su conferencia, Trump, que considera que el premio Nobel de Machado debería haber sido para él, explicó que "sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto".

Sin dudas, Trump quedó visiblemente molesto por la actitud de Machado de aceptar el Nobel, incluso aunque la política venezolana haya declarado recientemente que le gustaría poder compartir el premio con él. 

Pero, más allá de los caprichos de Trump (lo cual no deja de ser relevante a la hora de entender sus decisiones), la elección de respaldar a Rodríguez parece responder a otros intereses, como un mayor acceso al petróleo venezolano.

En otras palabras, el gobierno de Trump, lejos de interesarle la democratización de Venezuela, apuesta por la estabilidad dentro del país latinoamericano o el mantenimiento del régimen sin el dictador. 

Cabe recordar que, en Venezuela, altos cargos y oficiales retirados controlan la distribución de alimentos, materias primas y la empresa petrolera estatal PDVSA, además de que decenas de generales forman parte de los consejos de administración de empresas privadas.

Por lo tanto, la alternativa a respaldar a Rodríguez, que implicaba un cambio total de régimen, habría derivado en otros peligros, como posibles luchas internas entre figuras de la oposición e incluso conflictos con la base de Maduro del 30% de la población. 

En esta línea, este mismo jueves Trump confirmó que Estados Unidos se estaba "llevando muy bien" con el gobierno de Rodríguez y aseguró que "nos están dando todo lo que consideramos necesario".

El martes, Trump presentó un plan para refinar y vender hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano que habían estado atrapados en el país latinoamericano bajo el bloqueo estadounidense.

El plan de Rubio 

Sin dar muchos detalles, Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, explicó que la estrategia de EE.UU. para Venezuela consta de tres etapas: estabilización, recuperación y transición.

Según el funcionario, hoy en día la prioridad es evitar que el país se hunda en el caso. Por ello, Washington busca el control sobre la línea vital petrolera de Venezuela.

Luego, una vez que el terreno esté estabilizado, se desarrollará la fase de la recuperación. Esta etapa visualiza la reapertura de la economía del país para empresas estadounidenses, occidentales y otras autorizadas.

Esta etapa también incluirá la restauración de la energía en una red eléctrica que lleva mucho tiempo defectuosa, a lo que se suma una dimensión humana: reconciliación, la liberación o amnistía de figuras de la oposición y el regreso de millones de refugiados. 

Por último, una vez completadas las dos etapas previas, se llevará a cabo una transición genuina, aunque Rubio se negó a establecer líneas temporales y advirtió que no hay que hacerse ilusiones de transformación rápida. Años de decadencia institucional, señaló, no pueden deshacerse en días.

Según él - y esto es lo que más preocupa al mundo-, las fases se difuminarán y solaparán, evolucionando a medida que cambien las condiciones, lo que, en otras palabras, significa que EE.UU. y solo EE.UU. decidirá qué es lo que se debe hacer y cuándo.   Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar