¿La captura de Maduro es una oportunidad para China y Rusia?
El orden mundial está llegando a su fin, o al menos estamos cerca de presenciarlo según el presidente de Alemania: este jueves, Frank-Walter Steinmeier criticó duramente la política de su par estadounidense, Donald Trump, e instó al mundo a unirse para evitar que esto suceda.
Las críticas de Steinmeier se dan luego de lo que fue la histórica captura de Nicolas Maduro en Venezuela por parte de fuerzas estadounidenses, lo que para muchos fue una grave violación del derecho internacional.
En este sentido, Steinmeier consideró que la invasión a gran escala de Ucrania fue un punto de inflexión, y que el comportamiento estadounidense representaba una segunda ruptura histórica.
"Es una ruptura de valores por parte de nuestro socio más importante, Estados Unidos, que ayudó a construir este orden mundial. Se trata de evitar que el mundo se convierta en un nido de ladrones, donde los más sin escrúpulos tomen lo que quieran, donde regiones o países enteros sean tratados como propiedad de unas pocas grandes potencias", pidió.
Pero, más allá del pedido del líder alemán, la realidad es que Trump tiene otros planes para Venezuela: durante una entrevista con The New York Times, el mandatario dijo que "solo el tiempo dirá" cuánto tiempo EE.UU. supervisará el país.
Y, al ser consultado sobre si serían tres meses, seis meses, un año o más, Trump respondió: "Yo diría que mucho más."
"La reconstruiremos de una manera muy rentable. Vamos a usar petróleo, y vamos a tomar petróleo. Estamos bajando los precios del petróleo y vamos a dar dinero a Venezuela, que necesitan desesperadamente", agregó.
Así, Trump parece confirmar que el orden mundial creado por el propio Estados Unidos tras el fin de la Guerra Fría, que implicaba el respeto por las normas internacionales (como la no injerencia en asuntos externos y el respeto por la soberanía), ya es cosa del pasado.
¿Una oportunidad para China y Rusia?
Tras los ataques del sábado, los cuales los expertos aún no logran ponerse de acuerdo sobre si fueron o no una invasión, tanto China como Rusia salieron a condenar enérgicamente los hechos pese a que estos países también aspiran a anexar nuevos territorios (Taiwán y Ucrania, respectivamente).
Por un lado, la cancillería china dijo estar "profundamente conmocionada y condena enérgicamente el uso de la fuerza por parte de EE. UU. contra un país soberano y el uso de la fuerza contra el presidente de un país".
Por su parte, la cancillería rusa consideró que "Estados Unidos cometió un acto de agresión armada contra Venezuela. Esto es profundamente preocupante y condenable".
"Los pretextos usados para justificar tales acciones carecen de fundamento. La animosidad ideológica ha prevalecido sobre el pragmatismo empresarial y la disposición a construir relaciones basadas en la confianza y la previsibilidad", agregó.
Teniendo en cuenta que la guerra en Ucrania va camino a cumplir cuatro años en febrero, las acusaciones rusas parecen irrisorias. Sin embargo, en el Kremlin deben haber celebrado el accionar norteamericano, ya que esto les da más margen de maniobra a la hora de justificar sus reclamos territoriales en Ucrania,
Por otra parte, respecto a China, la realidad es que el país nunca ha renunciado al uso de la fuerza para lograr la reunificación con Taiwán. Sin embargo, a diferencia de los casos de Venezuela y Ucrania, y legalmente hablando, Taiwán es territorio chino (se separaron tras la guerra civil china en 1949).
Por lo tanto, Pekín, que no ha iniciado una guerra desde 1979, tiene argumentos de sobra tanto a la hora de condenar el accionar norteamericano como de insistir en la política de "una sola China).
Sin embargo, la realidad es que mientras que China aún no tiene el poder de EE.UU., Taiwán es mucho más fuerte que Venezuela, por lo que es muy poco probable que la situación escale a corto plazo - a esto se suma que el valor estratégico de Venezuela para China es muy bajo, mientras que Taiwán sigue siendo extremadamente relevante para Washington por la producción de semiconductores-.
¿Una amenaza para Europa?
Pero, mientras que el ataque norteamericano podría representar una oportunidad para Rusia y China, la realidad es que para Europa es un gran dolor de cabeza: el propio Trump insistió con que aún desea anexar Groenlandia.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que planeaban discutir la adquisición estadounidense de Groenlandia con funcionarios daneses la próxima semana, mientras que la Casa Blanca detalló que la preferencia de Trump sería adquirir el territorio mediante una negociación o la compra de la isla, pero que una toma militar era posible.
Groenlandia, isla perteneciente a Dinamarca (miembro de la OTAN), es de gran interés para EE.UU. por su posición estratégica, ya que más de dos tercios de su territorio se extienden dentro del Círculo Polar Ártico.
Así, teniendo en cuenta que el cambio climático está debilitando el hielo marino, en esa región se podría abrir un paso hacia el noroeste para el comercio global, lo que ha reavivado la competencia por el acceso a los recursos minerales de la región con países como Rusia y China.
Groenlandia también es una fuente rica en minerales de tierras raras, componentes esenciales para el desarrollo de tecnologías de vanguardia como la IA, misiles, cohetes, satélites y naves espaciales, entre otras cuestiones.
Pero, pese a la presión estadounidense, en Europa no parecen estar dispuestos a ceder: el ministro de Asuntos Exteriores francés Jean-Noël Barrot dijo que él y sus homólogos de Alemania y Polonia habían discutido una respuesta europea conjunta a las amenazas de Trump.
"Lo que está en juego es la cuestión de cómo Europa, la UE, puede fortalecerse para disuadir amenazas, intentos de seguridad e intereses. Groenlandia no está en venta, así que las amenazas deben cesar", aseguró.
Por su parte, la primera ministra danesa Mette Frederiksen consideró que, si Trump invade Groenlandia, eso significará el fin de la OTAN, aunque eso no pareció preocupar al líder norteamericano: "Dudo que la OTAN estuviera ahí para nosotros si realmente los necesitáramos", aseguró.
Según el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, la cláusula de defensa colectiva de la OTAN, un ataque a un miembro de la alianza se considera un ataque a todos.
Por ello, y pese a que su política exterior se aleja cada vez más de la cooperación y el multilateralismo, Trump sabe que es mejor no quedarse solo: "siempre estaremos ahí para la OTAN, aunque ellos no estén para nosotros". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar