Dos muertes en ocho días sacuden al Central Park y reabren un debate histórico en Nueva York
Nueva York está viviendo una de las semanas más difíciles para una de sus postales más emblemáticas.
En apenas ocho días, dos tragedias vinculadas a los tradicionales carruajes tirados por caballos de Central Park volvieron a encender un debate que divide a la ciudad desde hace años: si esta actividad histórica debe seguir existiendo o si llegó el momento de prohibirla definitivamente.
Primero fue la muerte de Deniz, un caballo de 16 años que colapsó durante un paseo turístico dentro del parque. Días después ocurrió algo todavía más impactante: un turista de 18 años murió tras un accidente protagonizado por otro carruaje cuando el caballo que lo arrastraba se descontroló.
La sucesión de episodios generó conmoción entre los millones de personas que visitan cada año el parque más famoso de Estados Unidos y volvió a colocar a los carruajes en el centro de una fuerte discusión política.
Qué pasó con el caballo que murió en Central Park
El primer episodio ocurrió el 9 de junio.
Deniz, un caballo utilizado para paseos turísticos, se desplomó mientras transportaba pasajeros dentro de Central Park.
Las imágenes recorrieron las redes sociales y rápidamente aparecieron denuncias de organizaciones animalistas que apuntaron contra las condiciones de trabajo de los animales.
Sin embargo, los resultados preliminares de la necropsia mostraron otro escenario.
Veterinarios de la Universidad de Cornell encontraron restos abundantes de tejo japonés, una planta ornamental extremadamente tóxica para los caballos. Según el informe, la cantidad ingerida era suficiente para provocar la muerte del animal.
El hallazgo abrió una nueva disputa entre el sindicato que representa a los conductores de carruajes y la administración de Central Park, que se culpan mutuamente por la tragedia.
El accidente que terminó con la vida de un turista
Cuando la polémica por la muerte de Deniz todavía ocupaba titulares, ocurrió un episodio aún más dramático.
El 17 de junio, un caballo llamado Sampson se asustó y salió corriendo mientras arrastraba un carruaje con turistas. Según la investigación preliminar, el conductor se había bajado para tomar una fotografía de los pasajeros, una práctica prohibida por las regulaciones del servicio.
Entre los ocupantes estaba Romanch Mahajan, un joven de 18 años que visitaba Nueva York junto a sus padres y su hermano menor.
De acuerdo con el relato de testigos y familiares, cuando el carruaje comenzó a desplazarse sin control, la madre del joven cayó al suelo. Romanch intentó ayudarla, saltó del vehículo y sufrió heridas gravísimas en la cabeza. Murió horas después en el hospital.
El conductor fue suspendido y el caballo retirado de la actividad mientras continúa la investigación.
La presión para prohibir los carruajes vuelve a crecer
Las dos tragedias reactivaron un debate que Nueva York arrastra desde hace décadas.
Los defensores de los carruajes sostienen que forman parte de la identidad histórica de la ciudad y representan el sustento económico de numerosas familias. Del otro lado, organizaciones animalistas y grupos de seguridad urbana consideran que la actividad es incompatible con una metrópolis moderna y densamente transitada.
Tras la muerte del joven turista, la organización que administra Central Park renovó públicamente su pedido para eliminar los carruajes del parque y respaldó el proyecto conocido como Ryder's Law, que propone reemplazarlos gradualmente por alternativas eléctricas.
Según datos citados por la propia Central Park Conservancy, en los últimos 13 meses se registraron al menos siete incidentes vinculados con caballos de carruaje en las inmediaciones del parque.
Un problema político para Zohran Mamdani
La discusión ahora escala al terreno político.
La muerte de un caballo y la muerte de un turista en menos de diez días transformaron una controversia histórica en un problema de gestión para la administración de Nueva York.
Con la opinión pública conmocionada y los grupos de defensa animal redoblando la presión, el debate sobre el futuro de los carruajes vuelve a ocupar el centro de la escena.
Y la pregunta que atraviesa a la ciudad es cada vez más incómoda. ¿Puede sobrevivir una de las atracciones turísticas más famosas de Nueva York después de dos tragedias consecutivas? Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar