Finanzas

Precios de corrida: sugieren no comprar cualquier cosa

Las monedas emergentes bajan y en Argentina el dólar vuelve a ponerse a tope, con bonos en baja y riesgo récord

Precios de corrida: sugieren no comprar cualquier cosa
Luis Varela Luis Varela 25-10-2021
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Con gran incertidumbre frente a lo que está por venir, los mercados de aquí, allá y todas partes están entrando en ebullición. Por supuesto, la volatilidad y el nerviosismo es menor en las naciones ricas, mejor posicionadas, mientras que la tensión es creciente en países más debilitados y con gobiernos que no generan confianza.

Buena parte de esta vibración es analizada minuto a minuto por las juntas de los bancos centrales de todo el planeta. Analizan curvas y contracurvas para entender si lo que ocurre es temporal o si el mundo se enfrenta a una problemática que empieza a transformarse en permanente.

Por supuesto, la raíz de este cuello de botella mundial es el covid, que por momentos parece vencido, pero que al minuto siguiente vuelve a mostrar dientes afilados. En mayo pasado, cuando el Hemisferio Norte ingresaba al verano, los contagios y las muertes bajaron junto con la llegada de la vacunación, y se tuvo la sensación de problema superado.

Pero según los últimos informes, en países como Gran Bretaña, Rusia, Israel e incluso Estados Unidos, los contagios y las muertes están otra vez intensificándose, y los sistemas de salud se complican otra vez. En el Cono Sur, como hicieron en el Norte en mayo, ahora nos estamos relajando, quizás sin ver que los ingleses están con muchos problemas, a pesar de tener dos y hasta tres vacunas por persona. 

En Argentina, en la foto de estos días, las muertes diarias son ciertamente bajas, los contagios están subiendo algo, y lo que pasa en el norte nos plantea serios interrogantes sobre la situación sanitaria que podremos llegar a tener de marzo en adelante.

Con eso como fondo, luego de una masiva emisión de dinero de todos los colores (dólares, euros, libras, yenes, yuanes, rublos, etcétera), la lenta salida del Covid genera un escenario con consumidores abastecidos pero con redes de producción readaptándose lentamente, lo cual genera una ola inflacionaria mundial. Con un agregado inesperado: la vuelta al trabajo encuentra resistencia en muchas partes, hay gente que luego de haber visto la muerte frente a sus narices no quiere trabajar con los sueldos y las formas anteriores, y eso multiplica el cuello de botella.

El papel de los bancos centrales

Después de un año y medio de encierro y poca movilidad, las personas salen, quieren vivir con desesperación y consumen, sobre todo, más combustibles para moverse. Como los bancos centrales siguen emitiendo, y se tiene a la Fed en el centro del escenario, el dólar pierde valor frente a otras divisas, y todas las monedas pierden valor frente a las cosas, entre ellas fundamentalmente contra el petróleo.

Así, la semana pasada el dólar bajó a nivel global contra casi todas las monedas mundiales: cedió 0,1% contra la libra, 0,4% contra el euro, 0,6% contra el yen, 0,7% contra el franco suizo, 0,8% contra el yuan y 1% contra el peso chileno, donde el clima cambió ya que un candidato de derecha está ganando apoyo.

La debilidad del dólar obedeció a que EE.UU. sigue mostrando índices de inflación altos y, hasta ahora, la Fed reparte dólares a dos manos: sigue comprando bonos por US$ 120.000 millones por mes en Wall Street. El titular de la entidad, Jerome Powell ya avisó que empezará a cortar el estímulo en noviembre (bajándolo de a US$ 15.000 millones por mes), advirtiendo a los inversores para que no se sorprendan.

Lejos del efectivo

Mientras EE.UU. lanza dólares desde helicópteros (y otros bancos centrales hacen lo mismo con sus monedas), los inversores huyen del efectivo, buscan refugio donde sea. Así, con una volatilidad desquiciante, el debut de su primer ETF (de 12 más que están por venir) hizo saltar al bitcoin de US$ 58.000 a US$ 67.000 en horas, para devolverlo después nuevamente a US$ 60.300, por lo que mantiene en octubre una suba del 38%, pero con los que compraron arriba invirtiendo ahora en ansiolíticos.

Y detrás de las luces de las criptomonedas, el petróleo salta 12% en el mes (con árabes y rusos abriendo grifos muy despacito). Y la ebullición secundaria se ve en los metales, con subas insólitas para el níquel, el cobre o el aluminio, que brillan en valores históricos. Mientras los metales preciosos también avanzan, pero no tanto, sobre todo después de la conversación que tuvieron Xi y Biden, los dos líderes que están sentados sobre las montañas más grandes de metal amarillo.

Lamentablemente para Argentina, esa ebullición del petróleo y la cumbre de los metales básicos (insumos de las industrias) no se repiten con los granos. La semana pasada la soja Rosario mejoró 2,1%, pero la soja Chicago cayó 2,8%, el maíz Rosario cedió 3,2% y el trigo Rosario achicó 4,1%. ¿Qué pasa? Los satélites dan vueltas, ven los colores de las siembras, hubo valores notables hasta mayo, se sembró en todas partes hasta en las macetas, y las cosechas vendrán con las arcas llenas.

De este modo, de haber dinero gratis y cotizaciones en los cielos, el mundo pasó de tener viento internacional de cola a un inminente corte de dinero regalado y precios globales argentinos no tan prometedores, lo que nos pone en un escenario con viento de frente.

Por supuesto, la suba general de los precios de la energía está complicando a casi todas las economías. Un diario británico tituló que los ingleses tendrán que elegir este invierno entre calefaccionarse o comer. Así, crece la inquietud, los inversores se bajan de las posiciones más riesgosas, hay huida de monedas emergentes. Saltó por ejemplo el dólar en Turquía y en Brasil, y la Bolsa de San Pablo cae 10,7% en el año, con un Bolsonaro que no tranquiliza a nadie.

El rumbo de las bolsas

Sin embargo, mientras todos se bajan de lo más arriesgado, la Bolsa de Nueva York sigue en máximos: ahí los inversores arriesgados no se bajan, rotan. Están convencidos de que Powell está encerrado, y que no puede dejar caer a Wall Street. Powell les advierte, viene el tapering, y al mismo tiempo afirma que no habrá suba de tasas por ahora (ya que no sabe ciertamente si esto que pasa es transitorio o permanente), y los equilibristas bursátiles se ríen de sus palabras, al menos por ahora.

Con toda esa situación, las bolsas mundiales estuvieron la semana pasada partidas en dos: hubo subas en Buenos Aires, Nueva York y Chile, y bajas en Frankfurt, Tokio, Madrid, México y sobre todo en Brasil. Por qué esta división tan tajante: los inversores argentinos creen que terminó el ciclo político que reinó hasta ahora, los inversores yankees juegan a que Powell no puede cortar el grifo y los chilenos se ilusionan con que la izquierda no gane las presidenciales, dentro de cuatro semana, siete días después de las legislativas argentinas. 

Pero mientras la semana pasada las acciones argentinas tuvieron una suba del 6% en pesos y del 1,4% medida en dólares, una semana ciertamente estrepitosa provocó una nueva huida del peso, con récord para el dólar y con más caídas para los bonos. ¿Los motivos? Hubo de todo: el FMI le advirtió a Guzmán que debe hacer un ajuste monetario. El Día de la Lealtad estuvo partido no en dos, sino en tres peronismos. Hay bloqueos de calles permanentes. Hubo bloqueo gremial en Loma Negra y la cementera dejó de operar. Volkswagen Córdoba frena su actividad, porque sus autopartistas se declaran sin insumos. El dato de inflación dejó a los plazos fijos en clara posición negativa. El nuevo secretario de Comercio lanzó un show electoral congelando 1.432 productos hasta Reyes, con amenazas de controles de inspectores y militantes. La Cámara de Comercio advirtiendo que esto provocará desabastecimiento. Ocurrió la tensión en el sur con los que se dicen mapuches, con un Poder Ejecutivo otra vez titubeante.

En suma, todas esas cosas (y otras) provocaron un nuevo salto para el dólar blue hasta $195, con los dólares libres alternativos cotizando a $202 y con cifras insólitas como los $640 que se cobran por dólar en Uruguay. Y con disparada en los contratos de futuro en los que participa el Banco Central (de haber en ese canal negocios por US$ 1.700 millones se subió a US$ 2.300 millones casi todo concentrado en diciembre). 

Por esos valores la brecha cambiaria está en la zona del 90%, según cuál de los 14 dólares se tome, y eso destruye el comercio exterior: de ahí que en septiembre contra agosto la exportación cayó 6,7% y la importación subió 2,3%. Y debemos entender que Brasil es nuestro principal comprador (y está en crisis). Y por si alguien no lo ve con claridad, al medir el saldo comercial den los primeros nueve meses de este año contra el mismo período de 2020 en el pozo de la híper cuarentena y con precios de granos en el cielo,  las exportaciones suben 38% pero importaciones trepan 52%. La única fuente genuina de dólares que tiene el país se está achicando.

Y todo esto que pasa hoy, se hace mucho más desconocido tratando de imaginar qué ocurrirá el 15 de noviembre. ¿Cuál será el resultado electoral? ¿Habrá alguna diferencia con el resultado de las PASO? No falta nada, 500 horas, y lo sabremos. Pero la foto presente es de susto, de overshooting, precios de corrida: la semana pasada el blue saltó 4,6%, con los dólares oficiales anclados, avanzando 22 puntos por debajo de la inflación anual

Por supuesto, la discusión del fin de semana fue, a cuánto abrirá el dólar este lunes. Desde el Gobierno avisan que el blue está hoy a $195, el mismo valor que tenía el año pasado, y que el que invirtió en el billete perdió el 37% que pagan los plazos fijos. Pero el cálculo que hacen los operadores es otro: el valor de $195 del año pasado duró tres horas y dicen que hay que medir promedios. En el promedio de 2020 hasta un día como hoy $116 mientras que el promedio de 2021 hasta un día como hoy $165. O sea, el blue sube este año 41,5%, contra una inflación anual que es del 52,5%, por lo que para estar en línea con los precios debería subir casi 10% hasta $214. Pero en el fin de semana hubo una orden tajante desde el Gobierno: como sea, "el blue no tiene que llegar a $200, por lo menos antes de que voten".

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