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Panorama

Indecisiones en las cuevas que terminan costando caro

El mercado argentino fue una ebullición. Los 15 dólares de Alberto volvieron a subir en bloque. El blue alcanzó un nuevo récord.

Lo importante es salir del peso, que es el que pierde valor minuto a minuto.
Lo importante es salir del peso, que es el que pierde valor minuto a minuto.
Luis Varela Luis Varela 27-12-2022
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Ayer, pasado el mediodía, la cueva estaba a full. Había una cola de por lo menos 15 personas, casi todas bien cubiertas con amplios barbijos, no tanto por el Covid, sino para que sus caras no fueran identificadas por las cámaras del lugar. Al llegar a su turno, uno de los compradores anuncia "vengo a comprar 1.000 dólares". "Son 342.000 pesitos", le contestan. "Pero si por el whatsapp me dijeron que estaba a 339...", protestó. El comprador dudó, no sabía qué hacer. "¿Los quiere o no?". "Lo pienso y vuelvo", y salió del lugar.

Veinte minutos más tarde, después de recorrer otras tres cuevas que ya conocía, el comprador volvió resignado. Llegó y la cola era igual de larga, con todos tapándose bien las caras. Se puso al final y esperó. Al llegar dijo resignado "Bueno, deme los mil dólares por 342.000". Y del otro lado del vidrio le dijeron "ahora valen 346.000". El comprador abrió los ojos, dudó de nuevo y titubeante preguntó "son cara grande con franja azul". "Sí señor, fresquitos, recién traídos de Nueva York, ¿los quiere?"... "Bueno, los llevo", sacó varios fajos de pesos de distintos bolsillos, los entregó, recibió los 1.000 verdes y se fue.

Escenas como esa se repitieron ayer durante todo el día. Hace cien  días el dólar blue era vendido en las cuevas de la city a $274, y ayer llegó a un récord histórico sin precedente de $346. Sube 26,3% en poco más de tres meses, cuando la tasa paga casi 10 puntos menos, el carry trade está siendo guillotinado. En lo que va de diciembre el blue salta 10,2%, contra una tasa efectiva del 4,8% mensual, ya que ningún plazo fijo se queda en el banco todo el año; en promedio tienen una extensión que se redujo a 41 días.

El nerviosismo por comprar dólares a cualquier precio no es irracional. Sucede que cuando alguna persona tiene la suerte de recibir pesos y le sobra una cantidad, los precios de las cosas en los comercios escalan a tal velocidad que asusta. No es el dólar el que sube, sino el peso el que baja. Massa y su equipo anuncian que con Precios Justos la inflación bajó y muchos piensan que en noviembre bajó la carne y que eso ayudó al IPC. 

El descreimiento crece y por esa razón desde el 9 de noviembre a esta parte el stock total de depósitos a plazo fijo en pesos que hay en los bancos se congeló, cuando por el multiplicador de la tasa de interés debió haber crecido en al menos $800.000 millones.

Toda esta febril rueda de compradores apurados se concretó en un día financiero casi teórico, volúmenes insignificantes, ya que casi todos los mercados del mundo tuvieron feriado por la Navidad. Hay susto en los inversores, las cifras de ventas navideñas dieron muy bien en EE.UU. (no en baja como en Argentina), eso plantea que la Fed podrá estar agresiva en febrero, cuando realice la próxima suba de tasas. Por esta razón, las tasas largas norteamericanas estuvieron ayer otra vez sostenidas. Y en un Wall Street sin operaciones, que en general siempre sube a fin de año, hay un gran temor.

Hablan los gurúes

Desde Elon Musk hasta el jefe de JP Morgan, los CEO de las empresas más grandes del mundo dicen que 2023 va a ser una pesadilla. Con ese marco, en el exterior en general se esperan acciones débiles para los próximos meses, con los bonos repuntando. Esto ocurre por un temor doble: 1) que las tasas altas duren más tiempo porque la inflación retrocede pero de manera muy lenta. 2) También hay inquietud por la profundidad que tendrá la recesión. Ayer Core Scientific, otra importante empresa de criptominería, se declaró en quiebra. Por eso se buscan bonos de empresas AAA, para pasar el chubasco en un Titanic que pueda evitar cualquier iceberg.

En el mercado local la situación fue bien diferente. No hubo calma, sino nerviosismo. La actuación del presidente Fernández, que el viernes dijo junto a varios gobernadores que no acataría el fallo de la Corte Suprema, tras el fin de semana cambió de parecer. Dijo que finalmente aceptará el fallo, pero en vez de pagar de manera inmediata como ordenó el Máximo Tribunal, lo hará con un papel a ocho años, el bono TX31, que pagará alguna vez otro Gobierno. Obviamente, Rodríguez Larreta contestó que reclamaría nuevamente ante la Corte. Y desde el mundo empresario se repetía: "esto rompe el clima de negocios, empeora la situación institucional del mercado, ahuyenta inversiones, y diluye los pocos intentos de creación de empleo privado en blanco".

El dólar en el exterior

Así, en el exterior las tasas más firmes de los bonos de la Fed sostuvieron un poco más al dólar. El billete verde subió 1% en Brasil, 0,2% en México y 0,1% contra el yen, pero bajó 0,1% contra el euro y el chileno, 0,2% contra la libra y 0,4% contra el yuan. En  Argentina, un mundo aparte, el dólar sigue muy caliente, escalando. El BCRA no movió las tasas de plazos fijos y Leliqs (siguió en 75%) y con el dólar soja 2.0 consiguió nuevamente pocas reservas (ayer aumentaron en US$ 82 millones, a cuatro días de que termine el sistema). Y detrás de eso, el dólar blue saltó $6 hasta un récord histórico de $346. El dólar Qatar subió $2,16 hasta $365,64. El dólar Senebi brincó 20 pesos hasta 358,39 pesos, el MEP subió $1,91  hasta $327,62. El contado con liquidación subió $1,94 hasta $335,16. Y con todo eso la brecha entre el oficial y el blue superó el 89% y la del CCL y el mayorista fue de casi 91%.

Desde el Gobierno salieron a decir que el blue está subiendo porque hay mucha gente entrando al blanqueo por recomendación de sus contadores. "Los que tienen cuentas con montos chicos están entrando por el contado con liquidación, y eso está alterando a todo el mercado". Pero en realidad cada dólar soja que se toma, se emite una montaña de pesos y todos esos pesos recorren pagos, gastos o lo que fuera. Y terminan en manos que finalmente van a hacer cola a las cuevas. El Gobierno lo sabe, pero no quiere reconocer que lo que se está viviendo es una manada de inversores que huyen del peso, a más no poder. Compran lo que sea con tal de no quedarse en moneda local.

Una nueva licitación

Con ese contexto, mañana el ministro Sergio Massa sale a realizar otra licitación de deuda. "Realmente no puedo entender cómo puede ser que el Gobierno y sus seguidores festejen que el Estado se sigue endeudando", se repite en las redes. La cuestión es que por los últimos llamados, están venciendo Lelites y por eso este miércoles los vencimientos subieron a $70.000 millones. Era menos dinero hasta hace poco, pero como en cada llamada hay renovaciones cada vez más cortas, la pared de obligaciones a pagar en pocas semanas va haciendo crecer una pared cada vez más alta. En enero hay vencimientos por más de $ 1 billón, con pico de $3 billones en julio, con mayoría de bonos duales, ajustados o por inflación o por tipo de cambio, un muro insalvable.

A todo esto se suma la cuádruple emisión de pesos del BCRA: emite para pagar intereses de pases y leliqs, emite para comprar bonos en pesos (para mantener vivo ese mercado), emite para ayudar a rolear la deuda y emite para sostener al Tesoro en los pagos de bonos de fin de año. Y eso ocurre a pesar de que el jueves pasado, cuando entraron los DEG por US$ 6.000 millones, que se irán rapidito en pagos al Fondo, el propio FMI recomendó con precisión dos cosas: basta de dólar soja y no aumentar el gasto en el año electoral...

Para levantar los $70.000 millones que vencen esta semana, Massa no abrió las ofertas a los inversores comunes; sabe que no están interesados. Les ofrece a los fondos comunes de inversión una Letra de liquidez del Tesoro Nacional en pesos a descuento con vencimiento 20 de enero de 2023 (nueva); y a los denominados creadores de mercado les propone dos papeles, una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 28 de abril de 2023 (s28a3 - reapertura); y una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de mayo de 2023 (s31y3 - nueva). Todo muy corto.

Títulos locales para arriba

Debajo de todo ese movimiento de fondos, los titulos argentinos tuvieron ayer otro buen día, con mayoría de bajas en las pocas Bolsas del mundo que operaron normalmente. Los bonos argentinos tuvieron un alza de apenas 0,3%, pero con un clima ultra selectivo, que le ofreció a algunos papeles subas de hasta el 10% y a otros papeles caídas de similar tamaño, un desquicio.

Nueva York, además de sufrir una ola polar, no operó por el feriado posterior a la Navidad. Las bolsas latinoamericanas estuvieron en general débiles, con bajas del 0,7% tanto en México como en San Pablo. La Bolsa de Buenos Aires, en cambio, volvió a mostrar sonrisas: con $2.202 millones operados en acciones y $766 millones en Cedears, el índice S&P Merval en pesos subió otro 2,4% y alcanzó un nuevo récord histórico en moneda local, mientras que la suba medida en dólares fue más modesta, del 0,6%, pero suba al fin.

La ausencia de operaciones internacionales casi no mostró precios para las commodities. Hubo precio con el petróleo, que cedió 0,4%. Los metales preciosos y los metales básicos estuvieron sin cotización por no tener volumen por el feriado post navideño. Lo mismo pasó con los granos en Chicago. Pero en Rosario hubo una movida nada positiva: el maíz subió 1,8% y la soja cayó 1,3%. Esto complica la alimentación de los animales. La secretaría de Agricultura se esperanza con que las recientes lluvias generen más trigo que el anunciado hasta ahora, y que no suba demasiado la harina y los derivados.

En el fondo de todo este espectáculo apareció un temor que todos tienen como inquietud, como zumbando los oídos. Después del desbarranque de la exchange FTX y del temblor en Binance, se conoció que Core Scientific, otra importante empresa de criptominería, también se declaró en quiebra. Ayer, con pocos negocios, las criptomonedas se movieron poco y con resultado dispar, pero cada sonido de ese tipo en el sector es un estruendo que ahuyenta inversores. 

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