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¿En qué bonos posicionarse y ganar en el año electoral?

19-10-2016
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por Matías Daghero (*)

La inagotable cantidad de licitaciones que están teniendo lugar en este 2016 está generando que los inversores periódicamente deban elegir cómo invierten su dinero. ¿En dólares o en pesos? ¿A tasa fija o variable? ¿Con ajuste CER? ¿Dólar billete o dollar-linked?

Y esta gimnasia de tener que estar constantemente tomando decisiones entre activos tan diferentes es algo que la mayoría de los inversores (y muchos operadores) no han experimentado por más de diez años. Y en esto, suele pasar como se dice habitualmente que “el árbol te tapa el bosque”, y se terminan tomando decisiones de inversión por como cerró la tasa de Lebac en una semana o por el movimiento que experimentó el dólar o la tasa de inflación el mes anterior.

Como inversores, es importante tener presente las perspectivas y tendencias de mediano y largo plazos que pueden influir en nuestro portafolio y no tener que estar saltando constantemente de un grupo de activos a otros, haciendo un gran negocio para nuestro operados en comisiones, pero no para nosotros.

Hacia adelante

Si miramos el horizonte, de aquí a fin de año tenemos tres eventos que pueden afectar el rendimiento de los bonos. Los dos eventos del plano internacional son las elecciones de Estados Unidos (donde una victoria de Hillary Clinton tendría un impacto menor a lo negativo que podría ser para los bonos un triunfo de Donald Trump) y la posible suba de tasas de la Fed para fin de año. Por su parte, en el ámbito local, el blanqueo parecería ser el evento que estará impactando fuertemente en el rendimiento de los bonos. El éxito o fracaso del mismo mandará el mensaje a los inversores internacionales (hasta aquí muy optimistas con Argentina) respecto de la confianza (o no) de los argentinos en su propio Gobierno y sus instituciones.

Lógica electoral

Sin embargo, si salimos del análisis de los meses que quedan de 2016 y buscamos colocar el dinero ya pensando en 2017, conviene comenzar a ponderar el escenario que se dará en un año con las elecciones parlamentarias. Si pensamos en los años electorales, hay algunas características que pareciera identificar a los mismos más allá de si cambiaron o no los colores del partido gobernante. Entre ellos, podemos destacar un mayor déficit fiscal (con un incremento en la obra pública), crecimiento de la economía resignando puntos en la batalla contra la inflación, incremento real del poder adquisitivo de los sueldos y uso del dólar como ancla.

Dentro del amplio y variado menú que hoy poseen los inversores, los bonos que podrían beneficiarse en caso de presentarse este escenario son los que poseen el ajuste con CER.

Si miramos los rendimientos que hoy poseen estos bonos comparando los mismos con el rendimiento de los pesos a tasa fija o los bonos en dólares, el mercado estaría comprando la historia del BCRA de que la inflación caerá drásticamente en 2017 hasta valores por debajo del 17%. Las medidas de política monetaria llevadas adelante por el equipo liderado por Federico Sturzenegger sirven como garantía de la misma.

Sin embargo, hay algo que los modelos econométricos y matemáticos no están considerando y es el impacto de las decisiones políticas. ¿Se podrán cerrar paritarias por debajo del 25% luego de la elevada inflación del 2016 en un año electoral? ¿Se podrá reducir la carga fiscal? Y aquí es cuando las primeras señales que ha dado el Gobierno podría chocar con este escenario: bono de fin de año y proyecto de elevar la tasa de ganancias al 45% (ya no sólo tendremos menos pobres que Alemania sino también nuestra tasa impositiva mostrará que tenemos los mismos niveles de servicios que Suecia).

Si asumimos el dólar planchado en 2017 como una condición en la que tanto el Gobierno como el BCRA estarán de acuerdo (y descartando por ello los bonos en dólares, al menos del tramo corto de la curva), la decisión del inversor deberá girar en torno a si confía en la reducción de la tasa de inflación a niveles del 17% o no.

En caso de considerar que la inflación alcanzará dichos valores, la mejor inversión en bonos de cara a 2017 se encontraría dentro de los bonos en pesos a tasa fija largos (TO23 y TO26), apostando en la ganancia de capital o el elevado cupón a futuro por la caída de la inflación.

En cambio, si considera un nivel de inflación que, tal como sucedió en 2016, superará el nivel objetivo del Gobierno la mejor alternativa a estos precios son los bonos CER del tramo corto de la curva. Entre los mismos podemos destacar al Boncer 2021 (TC21) y también al Boncer 2020 que se está licitando en el día de hoy miércoles y mañana.

Como siempre sostenemos desde estas columnas, nunca resulta conveniente apostar todo a ganador en un único escenario. Un inversor inteligente debería construir un portafolio diversificado en el que de una mayor preponderancia a aquellos activos que se verían beneficiados en el escenario que estime de una mayor probabilidad de ocurrencia.

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