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El mercado cree que con Trump se termina el dinero para todos

14-11-2016
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por Luis Varela

Con el triunfo de Trump en la elección presidencial de Estados Unidos, lo primero que debe destacarse es que no hubo una reacción general, con todo para abajo. Hubo valores que sufrieron pérdidas muy importantes, pero otros anotaron subas significativas, basándose en que las decisiones de Trump terminarán beneficiando a los que viven de la economía más concreta, como la industria de la construcción, y dejando a un lado a cosas más inmanentes como pueden ser las compañías dedicadas a lo tecnológico. Por eso, en plena victoria, algunos analistas destacaron: ganó el Siglo XX y perdió el Siglo XXI.

En las tres primeras ruedas con Trump ganador, los inversores del mundo parecen haber comprendido que se terminó el “dinero para todos” que se aplicó durante la era Obama. El capital tendrá un costo. Y la primera consecuencia fue una caída en bloque para los bonos estatales, porque la alta tasa de interés es el principal enemigo de los títulos públicos. En ese descenso de bonos, los bonos de EE.UU. también retrocedieron y, obviamente, al bajar el precio contado, la tasa a vencimiento de esos papeles se encareció: la tasa a 10 años de EE.UU. subió de 1,4 a 2,15% anual.

Que Estados Unidos ?que por el momento tiene una inflación del 1,5% anual? pague una tasa de más del 2% significa que el emisor de dólares está pagando una tasa positiva. Esa novedad, obviamente, provocó que en un momento de gran incertidumbre muchos inversores vendieran en masa títulos públicos de otras naciones y se pasaran a posición dólar.

Con esa movida cambiaria hubo zonas que casi no sintieron el efecto Trump y otras que sí lo sufrieron. De hecho, en lo que va de noviembre el dólar pegó un salto de casi 14% en México (pasó de 18,30 a 20,80 pesos, la paridad más alta de toda su historia) y también provocó un cimbronazo en casi toda América Latina, una región que está viviendo gracias al financiamiento con tasa cero que regaló Obama. Detrás de la devaluación en México, el dólar subió 9% en Brasil (de 3,11 a 3,39 reales), 9% en Colombia (de 2.850 a 3.116 colombianos), 4% en Chile (de 640 a 667 chilenos) y 3% en Perú (de 3,28 a 3,39 soles).

En Argentina, sumergida en pleno blanqueo, con bancos de todo el mundo mandándoles cartas a los inversores, diciéndoles que si no blanquean les cerrarán las cuentas y les mandarán un cheque a sus domicilios, la inundación de dólares logró que la suba del dólar no fuera importante. Hasta antes de Trump el dólar mayorista había bajado hasta 14,96 pesos, con un cúmulo de capitales exteriorizándose, y en las tres ruedas posteriores a Trump pegó un salto hasta 15,40 pesos: significa una suba inferior al 3%, con el dólar oficial en 15,48 pesos (su mayor precio desde principios de marzo último) y el blue totalmente desconcertado en 15,45, algo que durará poco.

Detrás de todas estas subas en América Latina, el dólar se mostró mucho menos entonado en otras regiones. Subió 1,7% contra el yen, 1,2% contra el euro y 0,6% contra el yuan. Volvió a bajar algo contra el franco suizo (0,2%) y, de manera totalmente sorpresiva, el dólar bajó 2,8% contra al libra esterlina, que fue la gran ganadora de esta semana, fundamentalmente porque la Corte Suprema dijo que el Parlamento debe ratificar o rectificar el Brexit votado por el pueblo.

A partir de estos corrimientos hacia el dólar, hubo una caída en bloque para casi todos los papeles estatales del mundo. Obviamente, los bonos mexicanos fueron los más afectados, pero también hubo otros. La tasa a 10 años de México saltó de 5,5 a 7,2% anual. Italia fue de 1,2 a 2%. Nueva Zelanda de 2,2 a 3%. Australia de 1,8 a 2,5%. Frente a todo este corrimiento los bonos de Brasil y de Argentina tuvieron una particularidad. Los papeles de estos dos países están muy concentrados en plazos cortos. Los títulos en dólares con vencimiento subieron, pero los largos sufrieron una poda importante. El bono AA46 valía 1.795 pesos hace un mes y cotizó a 1.575 pesos el viernes: esa baja del 12% significó que la tasa larga en dólares subiera del 6,4 al 7,5% anual.

Debajo de las monedas y de los bonos, donde más se notó la diferencia Trump fue en las Bolsas. Los mercados bursátiles de Europa y EE.UU. resistieron bastante bien. De hecho, los papeles industriales nucleados en el índice Dow Jones tuvieron su mejor semana en cinco años, con precios récord, mientras que las tecnológicas nucleadas en el índice Nasdaq perdieron valor. En lo que va de noviembre el Dow Jones sube 3,9% y el Nasdaq 0,9%. Frankfurt no tiene diferencia (0%) y el resto todo para abajo: Tokio 0,3%, Chile 2,9%, Madrid 5,5%, México 6,3%, San Pablo 8,8% y Buenos Aires fue la peor de todas, con un desplome del 11,1%, ya que los precios locales eran claramente insostenibles.

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